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ANCIANO MALTRATADO: ¿REALIDAD O FICCIÓN?

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En este artículo se aborda un tema al que por desgracia, ya casi todos estamos acostumbrados: el maltrato.

Dicho maltrato, en este caso, se enfoca considerando uno de los colectivos poblacionales más indefensos, como son los ancianos.

Probablemente coincidirás conmigo, en que el maltratador debe estar hecho de una “pasta especial”, que le permita causar daño a personas indefensas y totalmente dependientes, como ocurre con la mayoría de los ancianos maltratados.

Posteriormente, te comentaré todos los ámbitos en los que puede darse esa situación, así como las diferentes prácticas que se consideran “maltrato al anciano”.

Quizá, en una sociedad donde estamos acostumbrados a ver la violencia como algo “habitual”, el maltrato al anciano, se percibe como una forma más de violencia.

Si tienes paciencia para leer el artículo en su totalidad (no me hagas la faena de dejarlo a medias e irte sin compartir o escribir un comentario), verás como estas prácticas no son exclusivas desgraciadamente de la sociedad occidental; también se han detectado en otras culturas donde los vínculos familiares tienen mayor importancia y las figuras materna o paterna, son más respetadas.

Bueno, pues sin más rodeos, entramos ya en materia.

 

¿Qué se entiende por maltrato?

El maltrato al anciano hace referencia a un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, que se produce en una relación basada en la confianza, y en ausencia de medidas apropiadas para evitarlo.

Otra definición es la que propone la Asociación Médica Americana, la cual define el maltrato como todo acto u omisión como consecuencia del cual hay un daño o riesgo de daño para la salud o el bienestar de la persona.

Ahora yo te pregunto: ¿ves alguna diferencia entre esta definición y la anterior?

Pues, aunque es una diferencia muy sutil, la hay:

La segunda definición hace referencia a un acto u OMISIÓN, capaz de provocar daño. De hecho, como se verá más adelante al hablar de los diferentes tipos de maltrato, uno de ellos es la negligencia.

El problema de los malos tratos en el colectivo geriátrico, afortunadamente, ha sido reconocido como lo que es: un problema de salud pública, con importantes repercusiones sociales.

De hecho, existentes diferentes declaraciones nacionales e internacionales, dedicadas a “esta práctica”:

El siguiente vídeo  refleja lo que buena parte de la sociedad piensa sobre los ancianos.

 

Antecedentes históricos

De entrada, es muy probable que pienses que los malos tratos a los ancianos, son algo propio de la sociedad actual, donde todo lo que no aporta utilidad, se deja de lado, cuando no se tira directamente a la basura.

Sin embargo, lamento decirte que te equivocas, ya que el maltrato a las personas mayores ha sido un hecho que, desgraciadamente, se ha ido repitiendo a lo largo de todas las épocas:

Ya las tribus nómadas, tenían por costumbre abandonar a los ancianos cuando éstos se volvían personas que no podían valerse por sí mismas.

ancestros maltratados

Si bien en las civilizaciones anteriores, existía una cierta “veneración” a las personas de más edad, también se producía una dicotomía:

  • Los ancianos en una situación económica y social más que buena, eran objeto de veneración, respeto, e incluso subordinación. De hecho, los jóvenes ansiaban llegara a esa edad para gozar de esas prebendas.
  • En cambio, también había un grupo enorme de ancianos que eran maltratados, especialmente en situaciones de crisis y cuando ya no eran productivos y requerían cuidados.

La imagen siguiente muestra cómo ha sido considerado el anciano en las distintas civilizaciones.

anciano-sociedad

 

Entorno

Antes de profundizar en los ambientes en que tiene lugar el maltrato del anciano, me gustaría incluir unas palabras del Secretario General de la ONU , quien dice:

“Nuestro mundo se enfrenta al trágico e inquietante hecho de que los miembros de las generaciones mayores a menudo son objeto de malos tratos o no reciben la atención que merecen. Esta dolorosa realidad suele pasar desapercibida para la mayor parte de la sociedad”.

Determinar el alcance de este problema es complicado; hay estudios que indican que los malos tratos afectan a un porcentaje comprendido entre el 3 y el 10% de la población con más de 65 años.

Tú probablemente te preguntes que por qué es tan difícil conocer la amplitud del problema, cuando ante la presencia de magulladuras, moratones, tristeza, …, puede sospecharse esta realidad.

Pues sí, realmente es difícil porque impera la ley del silencio (al más puro estilo mafioso), silencio que se aplica en proporciones iguales tanto si el maltrato tiene lugar en la familia, como si se produce en un centro geriátrico (has leído bien: familia y residencia).

Hay numerosos estudios que intentan encontrar el perfil típico de la persona maltratada Clic para tuitear (piensa que cuando sobre un tema cualquiera, hay muchos estudios, es porque existen resultados para todos los gustos).

A grandes rasgos puede decirse que el anciano con más posibilidades de ser maltratado, presenta las siguientes características:

  • Mujer.
  • Edad superior a los 75 años (a medida que aumenta la edad de la persona, también lo hacen sus posibilidades de ser maltratada; sería un claro ejemplo de la ley del “contri más”: contri más años tiene, más palos pilla).
  • Deterioro físico (con problemas de movilidad), mental y emocional, que le hacen ser sumamente dependiente en sus actividades de la vida diaria.
  • Patología crónica.
  • Socialmente aislado.
  • Sentimientos de culpabilidad.
  • Problemas con el alcohol.
  • Comportamiento provocativo o testarudo.

Si te has fijado, te habrás percatado de que al hablar del entorno en el que se produce el maltrato, se ha mencionado tanto la familia, como un centro institucional (una residencia, por ejemplo).

Maltrato en el ámbito familiar 

Si se parte de la idea de que la familia es el núcleo en el cual se forja la personalidad del individuo, si ese nicho “no funciona” correctamente, la familia se convierte a la vez en una matriz capaz de generar y provocar los peores sentimientos de la persona.

Seguro que tú o yo, conocemos más de una familia cuyo funcionamiento está muy lejos de ser ese remanso de paz y felicidad que todos adoramos, pero como dice el refrán “los trapos sucios se quedan del escalón de la puerta para adentro”.

A este hecho ya de por sí grave, hay que unirle la vorágine que impera en la sociedad actual, donde es muy común que la mujer (cuidadora tradicional) trabaje fuera de la casa, con lo cual la prisa y la falta de tiempo es el “pan nuestro de cada día”.

Y ya para ponerle la tercera pata que le falta al banco, hay que añadir el “sentir” generalizado de la sociedad hacia el anciano, especialmente cuando éste se convierte en una persona dependiente.

Coincidirás conmigo en que un porcentaje nada despreciable de personas, consideran que el anciano es una carga.

En el momento en que la persona mayor es percibida como un estorbo que te “roba” tiempo para tu descanso, tu ocio ó, incluso, tu “bienestar”, da igual que esa persona sea tu padre, tu madre, tu hermano, …, (dejamos de lado a la familia política, por aquello de que en teoría, la vinculación emocional con sus integrantes es menor).

En definitiva ante esa obligación que tú contraes hacia ella, se tiende a olvidar que es muy probable que esa persona, que ahora para ti es una carga, en un pasado dedicase los mejores años de su vida, a tu cuidado.

Resumiendo, se puede decir que una persona dependiente (padre, madre, …) estorba.”  Así de crudo y de real a la vez.

Y ahora, respóndeme con sinceridad por favor: en ese ambiente no crees que cuando la madre anciana llama a su hija para pedirle algún cuidado (por ejemplo, un vaso de agua), ¿ésta no le va a responder con un grito?.

Es más que probable que ese grito sea la respuesta.

Ojo, que me estoy limitando a describir una situación, no a juzgar un comportamiento.

Continuando con el tema de la violencia doméstica hacia el anciano, tú al igual que otros muchos, pensáis que éste es un mal exclusivo del mundo occidental, donde los vínculos con la familia ampliada son casi inexistentes, la prisa continuada y el deseo de alcanzar las mayores tasas de bienestar, pensando única y exclusivamente en uno mismo, son algo cotidiano.

Lamento decirte que, en efecto la sociedad occidental presenta esas características que favorecen el maltrato al anciano dentro de la propia familia; pero este hecho también se da en otras sociedades.

Así pues, el anciano maltratado por su propia familia, es una figura que también puedes encontrar en otras sociedades más pobres, y en las que, en teoría, el vínculo familiar es muy fuerte.

En lo referente al perfil del maltratador en el seno familiar, es muy habitual que dicha persona presente las características que se indican en la imagen.

maltratador-familiar-anciano

Por otro lado, cuando se produce maltrato en el seno de la propia familia, es común que dicha comunidad familiar, tenga unos determinados rasgos:

  • Falta de apoyo familiar, con escasa red de ayuda.
  • Hacinamiento.
  • Presiones económicas.
  • Familiar reacio a ejercer el papel de cuidador.
  • Aislamiento social.
  • Conflicto marital y otros problemas intrafamiliares.
  • Deseo de ingresar al anciano en un centro residencial.
  • Desproporción en el reparto de las responsabilidades.

Llegados a este punto donde se ve lo que puede ocurrir a nivel familiar, probablemente pienses: “si esto lo hace la familia, ¿qué no pasará en una residencia?”.

Tranquilo, que en seguida te lo cuento.

Maltrato en el ámbito institucional 

A nivel de residencias y centros similares, seguro que tú, al igual que yo, conoces algún caso en el que el anciano ha sido ingresado en contra de su voluntad (creo que el tema daría para hablar mucho, pero es preferible dejarlo ahí).

Por el contrario, en otros casos, la decisión de ingresar a un familiar anciano en un centro residencial, no es una decisión fácil de tomar.

En esta segunda situación, el ingreso se plantea como la única posibilidad existente para que el anciano reciba los cuidados que necesita, y que en el ámbito doméstico no se le pueden facilitar.

Sin embargo, a veces esos supuestos buenos cuidados que el anciano debe recibir en un centro especializado, brillan por su ausencia.

Con relativa frecuencia los medios de comunicación informan sobre el trato que reciben los adultos mayores en tal o cual residencia, mostrando situaciones auténticamente “penosas”, por usar una palabra suave.

Entre los factores que suelen asociarse a los malos tratos de los residentes, se incluyen:

  • Inadecuada formación de los cuidadores.
  • Cuidadores con muy poco sentido de la ética y de los principios morales que deben tener en cuenta en su trabajo cotidiano.
  • Precaria situación laboral del cuidador, con más ancianos a su cargo de los que realmente pueden atender (ya salió a relucir el tema del vil metal).

Es obvio que cada uno de estos factores considerados de forma individualizada, o bien, la suma de todos ellos, tienen como resultado una mala atención a los residentes, cuando no caen directamente en actuaciones que pueden calificarse simple y llanamente como maltrato.

 

Tipología

El maltrato al anciano incluye una amplia gama de vejaciones y humillaciones de todo tipo.

Para no complicar más ya un tema de por sí escabroso, se suele distinguir entre:

  • Abuso.
  • Negligencia.
  • Abandono.

Abuso 

Bajo el término abuso, se incluyen numerosas humillaciones, todas ellas derivadas de la fragilidad y dependencia que caracterizan a los ancianos.

En algunos textos encontrarás que la palabra abuso equivale a maltrato. Clic para tuitear

Normalmente se habla de:

  • Maltrato físico.
  • Maltrato psicológico o emocional.
  • Abuso sexual.
  • Abuso financiero.

Maltrato físico 

El abuso o maltrato físico engloba todas aquellas “actividades” que provocan dolor, daño, deterioro o enfermedad.

A modo de ejemplo: golpear, empujar, abofetear, pellizcar, forzar la toma de alimento o el mantenimiento en una determinada postura (por lo general, incorrecta), usar inadecuadamente las medidas de sujeción, no administrar la medicación según las normas establecidas por el médico.

Maltrato psicológico 

El abuso o maltrato psicológico o emocional incluye una serie de acciones cuyo resultado final es la provocación de miedo, angustia, humillación e infantilización, al tratarlos de igual forma que se trata a los niños.

Estas acciones engloban insultos y agravios comparativos (si ya de por sí las comparaciones son odiosas, cuando se trata de personas “desvalidas”, lo son aún más).

El propio hecho de ignorar a la persona, no teniendo en cuenta sus deseos o preferencias, es otra forma de abuso psicológico.

De igual modo, el ejercer acciones que van aislando progresivamente al anciano, es otro tipo de abuso emocional. Probablemente tú te preguntes que cómo se ejerce esta forma de abuso; pues es muy sencillo: se impide que el adulto mayor reciba visitas de los familiares más cercanos y amigos.

Otro tipo de abuso psicológico, tiene que ver con la falta de respecto a la intimidad de esa persona.

Abuso sexual 

El abuso sexual conlleva forzar a la persona mayor, sin su consentimiento como es evidente, para que participe o presencie diferentes actos sexuales.

Especial mención merecen aquí las ancianas, las cuáles no denuncian este tipo de abusos porque parten de una idea errónea, pero muy asumida por ellas, y es que “sólo las jóvenes atractivas y provocativas son violadas”.

Esa es la creencia popular, la realidad es bien distinta: toda mujer puede ser víctima de un asalto sexual.

Si has seguido leyendo hasta llegar a este punto, te habrás percatado que el cuidado de los ancianos, puede convertirse en un camino lleno de piedras, cuando faltan la profesionalidad y el sentido ético.

Abuso económico 

Este tipo de abuso en su forma más cruda, conlleva la inhabilitación del anciano, de modo que éste queda incapacitado para tomar cualquier decisión, lo que implica que queda desautorizado para manejar sus bienes.anciano-maltrato-dinero

En otros casos, este abuso consiste en robo, uso ilegal o inapropiado de bienes del anciano, lógicamente sin consentimiento de éste.

Otra forma también “muy sutil” de esta modalidad de abuso, es amenazar a la persona anciana para que firme un cheque por un determinado importe, haga testamento a favor de sujetos determinados, modifique los titulares de una cuenta bancaria,…

El caso más extremo tiene lugar cuando se vende o se le impide al anciano residir en una vivienda de su propiedad (la situación de angustia y desamparo que embarga al adulto mayor, ya te la puedes imaginar).

Negligencia 

Otra forma de maltrato a las personas mayores, es la negligencia. Clic para tuitear

¿En qué consiste? Muy sencillo; explicado en tono informal, podría decirse que esta modalidad de maltrato consiste en “pasar olímpicamente de las necesidades del anciano”.

Esto supone desatender cualquier tipo de petición o necesidad que manifieste la persona mayor, ya sea a nivel material, emocional o económico.

Abandono 

Este tipo de maltrato consiste en que, bien la familia, o el centro responsable del anciano, se desentiende de éste, de forma voluntaria, con lo cual la persona mayor queda totalmente desamparada y desprotegida.

anciano maltratado y abandonado

 

Signos

Una vez descritas las diferentes formas de maltrato que puede sufrir el anciano, probablemente pienses que su detección no debe resultar especialmente difícil.

La realidad es que, en parte, tienes razón, aunque no hay que olvidar que en muchos casos, los ancianos prefieren callar, para de esta forma evitar mayores complicaciones.

  • En un caso de maltrato físico, es característica la presencia de heridas, contusiones en diversas zonas corporales, fracturas, quemaduras, arañazos, e incluso lesiones en la zona genital.

Como es lógico, a esto hay que añadirle la falta de higiene, signos de malnutrición y deshidratación, ausencia de ayudas técnicas tipo gafas, audífonos, bastones,…, desorden y suciedad por todos lados.

Habitualmente el anciano suele estar tumbado en una cama, sin recibir ningún tipo de cuidados. Clic para tuitear

  • En un caso de maltrato psíquico, el anciano suele presentar signos de confusión e incluso depresión, pudiendo aparecer cambios en su comportamiento, difíciles de explicar.

anciano maltratado psicológicamente

A su vez, como comprenderás, el cuidador no facilita el acceso al anciano, mostrando una actitud dominante e inquieta.

  • Si existe un caso de abuso financiero, es muy probable que la persona afectada no esté muy predispuesta a efectuar compras, siendo llamativo que dicha persona ofrezca costosos regales al responsable de su cuidado.

Si sigues profundizando, es muy probable que encuentres operaciones financieras de las que el anciano no tiene ni la más remota idea.

 

Consecuencias sociales

El maltrato de los ancianos es un grave problema, que no recibe toda la atención que requiere.

Probablemente te preguntes el por qué de esa realidad, cuando hay imágenes brutales de lo que conlleva esta forma de violencia.

La respuesta es, a su vez, muy sencilla y un tanto cruel: existen numerosos prejuicios contra el colectivo geriátrico, el cual es visto mayoritariamente como una carga social, y no como otro componente más de la comunidad, que merece ser tratado con igual dignidad y con el mismo principio de justicia social, aplicable al resto de colectivos poblacionales.

Un ejemplo de ese prejuicio existente sobre el anciano, es la denominación empleada para referirse a él: clase pasiva, viejo enfermo, persona dependiente que necesita ayuda y,…, un sinfín de lindezas similares.

Afortunadamente la violencia frente a los ancianos, está generando cada día mayor rechazo social, pero no conviene olvidar que en esta forma de violencia, la ley del silencio desarrolla un importante papel.

Tradicionalmente, el maltrato de los ancianos ha sido considerado como una cuestión privada, cuando no directamente como un tabú, frente al cual no se han puesto en marcha las correspondientes medidas sociales.

La peor parte de esta historia, por si ya de por sí no fuese lo suficientemente penosa, es que la mayor parte de los casos tienen lugar en el ámbito de la familia.

La situación todavía puede ir más allá (siempre existe la posibilidad de que una situación dolorosa, lo sea aún más, según dice una famosa ley cuyo autor no recuerdo), y es que el propio anciano, incluso puede llegar a negar estos malos tratos.

La siguiente pregunta que tú te estarás haciendo será, ¿pero es eso posible?

Pues sí, lo es, ya que en muchos casos el anciano no es consciente de que el trato que recibe no es el adecuado.

Según algunos expertos en ética, el buen trato a los mayores se sitúa entre la cortesía y el cuidado:

 En definitiva, hay que cuidar a los ancianos de igual forma que nos gustaría ser cuidados a nosotros.

Otros factores que influyen en el mantenimiento de la ley del silencio en torno a la violencia frente a los ancianos, son los siguientes:

  • Miedo por parte del anciano a las consecuencias que este reconocimiento puede tener, tanto para él, como para el agresor.
  • Vergüenza o sentimientos de culpabilidad al enlazar la situación actual, con problemas familiares ocurridos en el pasado.
  • Deseo de proteger al agresor para evitarle problemas (no olvides que casi siempre existe un vínculo familiar).
  • Deterioro cognitivo que impide al afectado, expresar su problema.

Por lo tanto, salta a la vista la necesidad de sensibilizar, formar y orientar a los mayores y a sus cuidadores sobre el maltrato, de modo que si éste existe, pueda ser reconocido y solucionado de la forma más rápida posible.

 

 ¿Dónde acudir si se detecta maltrato?

A la vista de lo anterior, la pregunta siguiente es: ¿y qué hago yo ahora, a quién acudo?

Pues la pregunta tiene fácil respuesta, ya que además de poner la denuncia en la comisaría y en el juzgado correspondiente, hay varias organizaciones que pueden ayudar:

    • IMSERSO (Instituto de Mayores y Asuntos Sociales ).
    • CEOMA (Confederación Española de organizaciones de mayores).
    • EIMA (Asociación para la investigación del maltrato al anciano).

 

Conclusiones

Teniendo en cuenta la importancia del maltrato a ancianos, tanto en países desarrollados, como en aquellos que están en vías desarrollo, unido al hecho de que esta práctica no puede considerarse un hecho aislado, la ONU ha establecido una serie de principios, cuya finalidad es mantener la independencia, la participación, los cuidados, la dignidad y la autorrealización del anciano.

 

 

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Adela Emilia Gómez Ayala

Adela Emilia Gómez Ayala

• En este blog encontrarás información sanitaria actualizada y contrastada sobre temas de alimentación, enfermedades crónicas habituales, problemas infantiles y geriátricos (ancianos), salud mental, salud 2.0 y cualquier otro tema que resulte de tu interés y tú me propongas.• Farmacéutica dedicada a tareas de formación y asesoramiento; mi lema es "ayudando a mejorar la salud de los demás a través de la web"

10 comentarios en “ANCIANO MALTRATADO: ¿REALIDAD O FICCIÓN?”

  1. Hola Adela Emilia,
    Otro post muy trabajado donde no has dejado ningún aspecto importante por cubrir. La verdad es que es un gran tema que nos atañe a todos. Yo antes veía normal e incluso justificaba que la gente dejara a sus padres ancianos en geriátricos. Ha cambiado mucho mi percepción desde entonces. Muchísimo. Ahora veo los geriátricos como guetos prácticamente, donde estas personas solo se relacionan casi exclusivamente con otra gente anciana, y donde reina la enfermedad, la tristeza, y la muerte. No es un ambiente digno para personas que nos han dado tanto y aún tienen para dar. Todavía más pena me da que se maltrate a los ancianos dentro del propio nucleo familiar, que me consta que ocurre demasiado a mendo. Vivimos en el más absoluto desagradecimiento y además creyendo que la vejez no va con nosotros, que no nos va a tocar a nosotros algún día vernos en esa condición. Yo por mi lado me cuidaré de llegar a vieja en salud y con buena cabeza, para empezar.
    En muchos puntos que comentas en el texto he visto historias que conozco reflejadas, te podría escribir durante horas sobre esto. Pero bueno, que te felicito por la entrada y por el tema tan interesante que has escogido.
    Un saludo,
    Cristina

    • Gracias Cristina por tu comentario.

      Ciertamente vivimos en una sociedad muy egoísta, donde sólo pensamos en nosotros, y el anciano, si no puede valerse por sí solo, es una carga; lo metemos en una residencia (hay casos en los que los cuidados que reciben en una residencia son mejores que los que les puede brindar la propia familia en el domicilio, pues no todas las casas están adaptadas o pueden adaptarse), pero nos preocupamos de ir a verlo y saber cómo se siente?. Ahí ya tenemos un problema.

      Respecto al maltrato dentro de la propia familia, creo que es algo que se comenta por sí solo.

      Un afectuoso saludo

  2. ¡Hola Adela!

    Leer tus post es abrirse a temas que todos, de una forma u otra, podemos sentir más o menos cercanos pero que seguro que no nos resultan para nada desconocidos.

    No entiendo la vida si no es con respeto, en un sentido amplio, y una de las mayores faltas de respeto es sentirnos por encima de nuestros mayores. Es un tema que me toca el corazón.

    Un abrazo

    • Gracias Amaya por tu comentario.

      Ciertamente que el respeto debería ser la base de la vida de cualquiera; digo debería, porque no lo es.

      No podemos negar que vivimos en una sociedad, donde el “utilitarismo” es la clave; todo lo que no es útil, no tiene valor, con lo cual, no sirve, se tira.

      A los ancianos, no los vamos a tirar, pero…..

      En cuanto el anciano llega a esa etapa de su vida en la que se convierte en una persona que requiere asistencia las 24 horas del día, ya tenemos el problema, pues no sólo no “nos aporta nada”, si no que encima es un incordio.

      A nivel de residencias, hay trabajadores que están allí por ganar un sueldo y no les gusta su trabajo o tienen problema con la empresa, lo pagan con el anciano (que es el que menos culpa tiene).

      A nivel familiar, ya ….. sin comentarios.

      Un afectuoso saludo

      • ¡Qué realidad más dura y cuánto me cuesta entenderlo!

        Una vez más, se trata de cuidar de los demás como a ti te gustaría que te cuidarán.

        Ojalá todos podamos cumplir muchos años, y la respuesta es la misma. Cuídales a ellos como te gustaría que lo hicieran contigo. Sencillo pero taaaan difícil a la vez.

        Un abrazo

        • Gracias Amaya por tu comentario.

          Pero así somos los humanos!!!

          Deberíamos actuar con los demás, como quisiéramos que actuasen con nosotros; pero!!! El concepto de usar y tirar, es el que prevalece: el anciano dependiente no hace nada, hay que hacérselo todo y encima “ahora que me iba a ir yo de puente a ….”, resulta que me toca quedarme con mi madre o con mi suegro, …, pues menudo fastidio!!!

          La cultura del antes yo, ahora yo y después yo.

          Y evidentemente se ven estas cosas.

          Un afectuoso saludo

  3. Madre mía que tristeza es leer este artículo.
    Yo recuerdo una vez que fui a una casa de acogida de ancianos, como ellos decían que estaban ahora por que los hijos decían que ellos le pesaban. Es sorprendente que estos ancianos en día juventud entregaron todo por sus hijos y hoy en día la cara de la moneda sea muy diferente. Muy penoso esta realidad que se está viviendo en todo el mundo.
    Saludos.

    • Gracias Alexandra por tu comentario.

      Coincido contigo en que es un artículo que refleja una dolorosa realidad, pero es el mundo en el que vivimos. Ya lo he dicho en otro comentario: antes yo, ahora yo, después yo.

      Ese egoísmo que nos lleva a pensar única y exclusivamente en nosotros, sin recordar a quienes nos han dado los mejores años de sus vidas, abandonándolos en una residencia (donde estarán mejor o peor), sin una visita, sin una llamada de teléfono, …. Y bueno, cuando la violencia tiene lugar ya dentro del ámbito familiar, pues creo que se comenta por sí sola.

      Es una cuestión de mentalidad y por supuesto, de principios.

      Pero como decía Groucho Marx, “estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”.

      Es una penosa realidad, pero que no por penosa, debe ocultarse, como muchas veces se hace o se intenta hacer.

      Un afectuoso saludo

  4. Hola Adela,

    Este tema está a la orden del día. La verdad que nunca he sabido qué opinar, porque como todo, siempre hay buenos lugares y malos. Yo creo que es cuestión de las personas. No es sano que nuestros mayores sientan que los aparcan en una residencia, porque estorban, por mejor que ésta sea.

    Por eso, sinceramente creo que, como dice Amaya en su comentario, hay que ponerse en sus zapatos y tratar de entenderlos. Como hijos, pero también a nivel de trabajadores, etc. Y tratar entre todos que nuestros mayores sigan conservando su dignidad, se sientan importantes y queridos.

    Un saludo enorme y gracias por abrirnos los ojos a todos al tratar estos temas.

    • Gracias por tu comentario Conchi.

      Sinceramente el tema del maltrato al anciano es bastante complejo.

      Es cierto, que en determinados casos, los cuidados que la persona necesita no se le pueden prestar a nivel domiciliario, y el sitio más adecuado será una residencia, pero siempre que esto no signifique el olvidarse de ellos; se les puede visitar, llamar por teléfono y atender a sus posibles quejas o comentarios. Los problemas que la empresa tenga con sus trabajadores, no tiene por qué pagarlos el anciano; descargar el malestar contra la empresa sobre el anciano, desdice mucho ya de la profesionalidad del cuidador.

      A nivel domiciliario, si realmente existe una buena armonía familiar, y el anciano todavía está en unas condiciones “aceptables” como para permanecer en la casa, la situación se puede solucionar. La persona mayor puede estar bien cuidada y comprobar que todo lo que ha hecho por los suyos, ahora estos se lo devuelven. No me refiero, a que como yo te cuidé de pequeño, tú me tienes que cuidar a mí ahora porque soy viejo; no, me refiero a algo que trasciende todo eso, y es el cariño hacia esa persona.

      Realmente todos llegaremos a esas edades, o algunos no desgraciadamente, pero en cualquier, trata como quieres que te traten. Es lo mínimo, en mi opinión.

      Un afectuoso saludo

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