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CARACTERÍSTICAS DE LA HIPOTENSIÓN ORTOSTÁTICA

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ADELA-EMILIA GÓMEZ AYALA (Farmacéutica)

Esta web tiene el certificado de Portales Médicos (WiS)

Un nuevo post dedicado a la denominada hipotensión ortostática.

En este blog, el tema de la tensión arterial se ha comentado en otros artículos anteriores, habida cuenta de la importancia que tiene.

Así, en su momento se dedicó un post a la tensión alta, con todas sus complicaciones asociadas, así como al tratamiento más idóneo y la forma de prevenirla, si es que ello es posible.

En contraposición, posteriormente se habló sobre la hipotensión arterial o tensión baja, la cual no está exenta de riesgos para la salud, algunos incluso sumamente graves.

Actualmente la población puede acceder a información sobre salud procedente de fuentes muy variadas, algunas más cualificadas que otras, pero como de salud todo el mundo sabe y opina, se acaba dando el mismo valor a la información aportada por un sanitario experto en una temática concreta, que a cualquier periodista de información general que opina en uno o diferentes medios de comunicación.

Por supuesto, buena parte de esa información que circula por diferentes medios (televisión, radio, prensa escrita, internet, …) es contradictoria y confusa.

Uno de los ejemplos más llamativos es el que tiene que ver con el sector de la alimentación, donde para unos los alimentos ultraprocesados son una auténtica porquería nutricionalmente hablando, y en contraposición, todos los alimentos ecológicos son la panacea universal.

No está de más en estos casos, conocer fuentes de información rigurosas y fiables, que no tengan conflictos de intereses con la industria agro-alimentaria.

Otro caso extremadamente llamativo y muy ligado a las pseudociencias, que se ha puesto muy de actualidad a raíz de la pandemia de COVID, es el de las vacunas.

Esta infoxicación o exceso de información, que buena parte de la población general es incapaz de procesar, muestra su peor cara cuando la persona afectada sufre un proceso oncológico, una enfermedad rara, o un proceso que cursa con dolor crónico, como puede ser la fibromialgia.

Y es que en el campo de la salud, la difusión de bulos o noticias falsas, las conocidas como fake news, alcanza a muchas personas, expandiéndose con mayor rapidez incluso que un reguero de pólvora.

¿Qué hay detrás de todo esto?.

Afortunadamente la respuesta es sencilla: intereses económicos descomunales, aderezados con una mínima educación sanitaria que está presente en buena parte de la población, la cual dicho sea de paso, tampoco tiene por qué poseer necesariamente esa educación sanitaria, máxime teniendo en cuenta que casi nadie, se ha preocupado de proporcionársela.

Es por ello fundamental, recurrir siempre a fuentes de información fiables, detrás de las cuales haya profesionales de salud con nombre y apellidos y cuya trayectoria profesional sea conocida.

Meterse en internet y creerse a pies juntillas, el titular más llamativo que aparezca, no es una buena opción y suele tener pésimas consecuencias, algunas incluso mortales, dependiendo de la enfermedad de la que se trate.

La solución pasa por recurrir a fuentes que ofrezcan fiabilidad, y si aún así, quedan dudas sobre el artículo que se ha leído, la clave es preguntar, preguntar y volver a preguntar.

Soy
ADELA-EMILIA GÓMEZ AYALA
(Farmacéutica)

¿Te ayudo con tus problemas de Salud?

¿A quién? Pues a profesionales de la salud: médicos, farmacéuticos, psicólogos, nutricionistas, …, algunos de los cuales disponen de servicios de consulta online.

Siempre será más económico hacer una pregunta online, que suele ir asociada a un pequeño gasto, que acabar pagando los gastos de un entierro, más las correspondientes flores que periódicamente se suelen llevar a la tumba de quién ya no está, dejando al margen todo el sufrimiento que supone perder a un ser querido y pensar que la pérdida ha podido deberse a no haber acudido a los profesionales adecuados.

No se pretende culpabilizar a nadie, pues el enfermo bastante tiene con su enfermedad y los allegados con ver sufrir al ser querido sin saber qué hacer, ya van más que servidos.

La intención es resaltar, una vez más, que las consultas en materia de salud, deben hacerse a los profesionales correspondientes, que son los que conocen el tema.

Dicho esto, si al leer u oír el término «hipotensión ortostática» no se tiene ni idea de qué significan esas palabras, una buena opción para informarse, es leer este artículo.

La otra por supuesto, preguntar a un profesional de confianza.

Bien, pues planteado ya el problema, va siendo hora de «entrar en harina» y explicar qué es la citada hipotensión ortostática.

¿Qué es la hipotensión ortostática?

La hipotensión postural, también conocida como hipotensión ortostática, es una forma de tensión baja que tiene lugar cuando el sujeto pasa de estar sentado o tumbado a ponerse de pie.

La persona que la sufre tiende a sentirse mareada o aturdida, aunque es una sensación que dura apenas unos segundos. Su presencia puede ser indicativa de que existen problemas más graves.

Por definición se habla de hipotensión ortostática o postural, cuando la presión arterial sistólica tiene un descenso superior a 20 mmHg o la tensión arterial diastólica desciende más de 10 mmHg.

También se utiliza como alternativa para definir este tipo de hipotensión el uso de una mesa basculante con ángulo mínimo de 60 grados de inclinación. 

Se distingue entre:

  • Si la baja de la presión arterial tiene lugar después de 3 minutos del cambio postural, se habla de hipotensión ortostática retardada.
  • Si este descenso ocurre dentro de los 15 segundos del cambio de posición, se considera una hipotensión ortostática inicial.

¿A quién afecta esta forma de hipotensión?

La hipotensión ortostática es más común en personas mayores de 65 años, ya que los receptores implicados en detectar la presión, situados en las arterias del corazón y del cuello, tienden a descender con la edad. Diferentes estudios señalan una prevalencia comprendida entre el 4% y el 33% en este colectivo, admitiendo que esa fluctuación en la prevalencia podría justificarse por factores diversos: mediciones no realizadas correctamente, tipo de tensiómetro utilizado, así como otros aspectos que influyen en las cifras tensiones.

A su vez, el propio envejecimiento hace que sea más común la presencia de diversas situaciones y cuadros patológicos, que propician este tipo de hipotensión.

Otro hecho no menos importante, es que no es raro que el anciano consuma diversos fármacos para distintas enfermedades, y alguno de esos medicamentos, como efecto secundario, genere hipotensión ortostática; merecen especial mención ciertos antihipertensivos y ansiolíticos.

En los ancianos, la presencia  de hipotensión ortostática se considera factor de riesgo independiente de mortalidad cardiovascular.

Sin embargo, dicha hipotensión ortostática también ha sido detectada en niños y adultos jóvenes; se trataría de una hipotensión mediada por los nervios (técnicamente conocida como hipotensión mediada neuralmente) que acontece después de estar de pie durante largo tiempo; suele atribuirse a un fallo en la comunicación entre corazón y cerebro. Los niños que presentan este problema, suelen mejorar con el tiempo.

¿Por qué se produce la hipotensión ortostática?

Antes de entrar a explicar por qué se produce la hipotensión ortostática, conviene recordar un punto clave que ya se mencionó al tratar el tema de los mitos que se asocian a la tensión baja.

Este punto tiene que ver con los factores que están implicados en el mantenimiento de la presión arterial, con independencia de que sus valores sean normales, superiores o inferiores a esa normalidad:

  • Funcionamiento del corazón.
  • Volumen de sangre circulante por el organismo.
  • Capacidad de contracción de las paredes arteriales.

Así pues, la velocidad a la que late el corazón, la cantidad de sangre circulante y la mayor o menor rigidez de las paredes arteriales, van a hacer que la presión arterial esté por encima, o por debajo o en valores de normalidad.

Esta sería la forma más simplificada de explicar el mecanismo por el cual se mantiene las cifras de tensión arterial. Sin embargo, el proceso fisiológico de mantenimiento de la tensión arterial, es bastante más complejo, ya que influyen:

  • El sistema nervioso autónomo (sería el responsable del control automático de las distintas funciones que permiten el normal funcionamiento del organismo).
  • Receptores sensibles a la presión situados en los vasos sanguíneos.
  • Receptores químicos, presentes también a nivel vascular, los cuales detectan el contenido de gases presentes en la sangre.
  • Factores hormonales que controlan el funcionamiento del corazón y a nivel renal se encargan de controlar valga la redundancia, la eliminación de agua.
  • La presión arterial también está sometida a un ritmo circadiano, que hace que sea variable en función de la hora del día.

Volviendo nuevamente a los 3 factores claves para el mantenimiento de la tensión arterial (corazón, volumen sanguíneo, contractilidad de las paredes arteriales), cuando se produce un cambio que afecta a cualquiera de ellos, con objeto de mantener la tensión arterial dentro de límites normales, el organismo pone en marcha unos mecanismos compensatorios que afectan a:

  • Fuerza y frecuencia de los latidos cardíacos.
  • Riñones, los cuales se encargan de la eliminación de agua, y secundariamente controlan el volumen sanguíneo circulante.
  • Arterias, las cuales se contraen o dilatan permitiendo que pase más o menos sangre.

La tensión baja cuando estos mecanismos compensatorios no funcionan correctamente.

Ante una hipotensión ortostática, no se está frente a una enfermedad concreta, sino ante un fallo para regular las cifras tensionales de forma rápida.

¿Cuáles son las causas de la hipotensión ortostática?

A grandes rasgos, las causas de esta hipotensión pueden encuadrarse en los siguientes apartados:

  • Causas neurológicas.
  • Causas no neurológicas.
  • Fármacos.

Causas neurológicas de hipotensión ortostática

En la siguiente infografía se recogen los distintos cuadros de tipo neurológico, capaces de generar una hipotensión postural.

Causas no neurológicas de hipotensión ortostática

Al considerar las causas no neurológicas de hipotensión postural, éstas se distribuyen en 2 grandes apartados:

  • Causas relacionadas con el volumen de sangre circulante.
  • Causas ligadas al funcionamiento cardíaco.

En lo que respecta el volumen de sangre circulante, una disminución del mismo, lo que técnicamente se conoce como hipovolemia, puede generar la citada hipotensión postural.

En este sentido, una hemorragia, el sangrado de heridas, las quemaduras, la diarrea, los vómitos, la fiebre (asociada a una intensa sudoración frecuentemente), cualquier otra causa que haga aumentar dicha sudoración, como puede ser el calor, la realización de ejercicio físico intenso, son todas ellas situaciones que comportan una deshidratación, y al «jugar con el volumen de sangre o (líquido en definitiva) circulante«, en este caso, al disminuir el mismo, se produciría la citada hipotensión postural.

En otras ocasiones, la hipotensión postural tiene que ver con el funcionamiento del corazón.

A modo de ejemplo de problemas cardíacos, capaces de producir una hipotensión postural, se incluyen los siguientes:

  • Arritmia.
  • Valvulopatías (enfermedades que afectan a las válvulas cardíacas).
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Infarto de miocardio.
  • Mixoma.

En medicina, al analizar las causas de una patología cualquiera, se observan correlaciones entre diferentes factores patológicos, sin que quede claro si uno de esos factores es la causa de una patología, o si por el contrario dicha patología es la que causa ese otro cuadro; esto se entiende fácilmente en el caso de la hipotensión postural ya que se ha postulado que la hipotensión ortostática podría ser un marcador temprano de insuficiencia cardíaca.

Fármacos

Entre los fármacos capaces de causar hipotensión ortostática, los hay muy diferentes; lógicamente, el mecanismo por el cual provocan esa caída de la tensión arterial ligada al movimiento, varía en función del medicamento en cuestión.

Tales fármacos incluyen:

  • Medicamentos para tratar la hipertensión y otras patologías cardíacas:
    • Diuréticos.
    • Antagonistas del calcio.
    • Beta-bloqueantes.
    • Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina.
    • Bloqueadores de la angiotensina II.
    • Nitratos.
  • Fármacos que actúan sobre el sistema nervioso:
    • Inhibidores de la monoamino-oxidasa.
    • Antidepresivos tricíclicos.
    • Antipsicóticos.
    • Barbitúricos.
    • Levodopa.

¿Qué síntomas provoca una hipotensión ortostática?

En principio la hipotensión ortostática aparece cuando se pasa de estar sentado o tumbado a ponerse de pie, especialmente si este cambio de posición se efectúa con gran rapidez.

Esto es consecuencia de una leve o moderada reducción del flujo sanguíneo que llega al cerebro. Estos cuadros suelen durar menos de unos minutos.

Es característica la aparición de sensación de aturdimiento, dolor de cabeza, presión en la parte posterior de los hombros o del cuello, debilidad, visión borrosa, desorientación, náuseas, fatiga, sensación de estar a punto de perder el conocimiento.

A veces, tras una comida abundante, en situaciones de fatiga o ingesta de alcohol, tras realizar ejercicio, …, estos síntomas pueden revestir una mayor gravedad.

Hay casos, en los que la hipotensión ortostática aparece después de comer, situación esta que se conoce como hipotensión posprandial, la cual puede ocurrir perfectamente en personas sanas, aunque es más común en ancianos, personas con hipertensión o con patologías que afectan al sistema nervioso, como sería la enfermedad de Parkinson.

La hipotensión posprandial se justifica por el hecho de que tras la comida, buena parte de la sangre se encuentra en el aparato digestivo, lugar donde es necesaria pues se está produciendo la digestión. 

En los casos más extremos, cuando la persona pasa mucho tiempo de pie y coincide con una elevada temperatura ambiental, puede que se produzca un desmayo, el clásico síncope. Esto es consecuencia de que la musculatura de las piernas no está funcionando con lo cual, y por efecto de la gravedad, la sangre tiende a acumularse en la zona inferior del organismo y la presión desciende. Este cuadro suele observarse en las paradas militares.

En principio, si estos cuadros ocurren de forma ocasional, no revisten mayor importancia.

Por el contrario, cuando estos cuadros aparecen con cierta frecuencia, es posible que tras ellos haya una patología subyacente de mayor gravedad, en cuyo caso es conveniente consultar con el médico, pues precisamente el significado de estas alteraciones podría ser la existencia de una enfermedad más grave de fondo, que se pondría de manifiesto con estas bajadas de tensión al pasar de la posición horizontal a la vertical.

Especial mención merece la situación de la persona diabética, que además padece de tensión alta; en ellos, la presencia de hipotensión postural, puede agravar su situación.

En lo que respecta a la forma de proceder cuando se sufre un cuadro de hipotensión ortostática leve, lo más sencillo es lo siguiente:

Sentarse o tumbarse inmediatamente después de notar sensación de aturdimiento; lo más habitual es que el cuadro se resuelva por sí solo.

En los casos más severos, puede que se requiera el empleo de fármacos, pero no es lo habitual.

¿Cómo se detecta una posible hipotensión postural?

Es relativamente común que alguien que tras estar sentado o acostado, y ponerse repentinamente de pie, experimente una ligera sensación de mareo, visión borrosa y otros síntomas similares a los que se acaban de comentar, se pregunte si sufre de hipotensión ortostática.

En principio, es bastante habitual que cualquier persona, en algún momento de su vida, experimente este cuadro, que por lo general suele resolverse volviéndose a sentar o tumbándose. 

El mecanismo que justifica la aparición de este cuadro se ha explicado anteriormente.

En los ancianos, fruto del desgaste que su cuerpo sufre con el paso del tiempo, el mecanismo implicado en la regulación de la presión arterial que permite que la sangre llegue rápidamente al cerebro, tiende a no funcionar con la rapidez necesaria. Si a esto se añade la presencia de alguna enfermedad que afecte al corazón, al riñón, o la toma de ciertos fármacos, la sintomatología se hará más llamativa y duradera.

En estos casos, y fundamentalmente si existe pérdida de conciencia, hay que consultar con el médico; en principio estos cuadros los suele revisar el médico de cabecera.

Dicho esto, cabe preguntarse qué pruebas solicita dicho médico para corroborar que se trata de una hipotensión ortostática y detectar cualquier enfermedad subyacente.

El diagnóstico de una posible hipotensión ortostática, se explica en la siguiente infografía.

¿Cómo tratar y prevenir la hipotensión ortostática?

El mejor tratamiento de la hipotensión postural es su prevención, ya que no hay que olvidar que una de las consecuencias de dicha bajada de la tensión arterial, es el riesgo de caída, con todas sus secuelas y consecuencias, especialmente si esta se produce en una persona anciana.

Una vez hecha esta puntualización, conviene tener claro que puesto que la hipotensión ortostática puede ser originada por diversos factores, su tratamiento habrá de ser individualizado en función del factor etiológico.

En este sentido, en aquellos casos en los cuales la hipotensión obedezca a una disminución del volumen de sangre circulante, fruto de una pérdida importante de líquidos por diarreas, vómitos, sudoración, diuréticos, ingesta disminuida de dichos líquidos (muy común en ancianos, como consecuencia de que en ellos la percepción de sed es menor), lo fundamental es asegurarse una correcta hidratación, principalmente a base de agua.

Este último punto es especialmente importante en la persona mayor, la cual si no se le insiste, difícilmente beberá líquido puesto que no siente sed.

En el caso de que esa disminución del volumen de sangre circulante esté originada por la toma de un diurético, el médico deberá decidir, si disminuye la dosis, cambia el fármaco por otro, o directamente lo suprime. 

En muchos casos, la hipotensión postural se presenta, porque la persona tras pasar un tiempo considerable acostada, sentada, o incluso en cuclillas, mediante un movimiento rápido, se pone de pie, y en ese momento es donde empieza a aparecer la sensación de vahído, aturdimiento, visión borrosa,… Este cuadro se solventa con gran facilidad, y es simplemente evitando levantarse de forma brusca y en único movimiento (saltar de la cama para entendernos). Para ello, la persona se levantará lentamente, tomándose el tiempo necesario, pasando de la posición tumbada a la de sentado, y posteriormente, sin prisa, a la posición vertical.

Es conveniente tener a mano una silla para poder apoyarse si se percibe la sensación de mareo; es más, si una vez estando en posición vertical, se percibe sensación de mareo y el resto de síntomas acompañantes de este cuadro, lo más aconsejable, es volverse a sentar o tumbar.

En el caso de hipotensión posprandial, la cual suele ser más común en ancianos, para evitar su aparición, lo más aconsejable, es tumbarse durante un tiempo tras la comida, así como también, evitar ingestas copiosas, fragmentando la comida en varias tomas y suprimir el alcohol.

Si una persona padece de hipotensión ortostática, el ejercicio puede resultar problemático, si no se toman ciertas precauciones, tales como:

  • Hacer un calentamiento previo.
  • Beber agua continuamente.
  • Realizar ejercicios suaves.
  • No entrenar en las horas de mucho calor.

Otro punto a considerar es añadir sal a las comidas, pero este tema debe ser consensuado con el médico.

Evitar baños y duchas con agua muy caliente.

Si la persona afectada padece varices, es normal que la sangre tienda a acumularse en la parte inferior del cuerpo, con lo cual, la hipotensión ortostática es más que probable. En estos casos, la solución pasa por emplear las medias de compresión elástica, gracias a las cuales se reduce el estancamiento de la sangre en las piernas y en la zona baja del cuerpo.

Las medias pueden ejercer mayor o menor presión; en este sentido, existen medias de compresión ligera, normal, fuerte o muy fuerte. Siempre será el médico quien determinará el tipo de compresión más adecuado para ese paciente en concreto.

En aquellos casos, en los cuales con las recomendaciones anteriores no se consiga corregir el problema de la hipotensión ortostática, puede recurrirse al empleo de fármacos; en este sentido pueden estar indicados los fármacos que aumenten la tensión arterial, o bien, aquellos que incrementen el volumen sanguíneo, dependiendo del origen del cuadro.

A modo de resumen, en el siguiente vídeo se resumen las claves de este artículo.

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Adela Emilia Gómez Ayala. Farmaceutica

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