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CELIAQUÍA Y SENSIBILIDAD AL GLUTEN: ¿SON LO MISMO?

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Gluten, el protagonista de este artículo.

Aunque no frecuentes mucho el supermercado o si eres una persona superdespistada (como yo, por ejemplo), seguro que te habrás encontrado más de un pasillo lleno de productos SIN: sin lactosa, sin conservantes, sin grasa, sin gluten, pero con precio, por supuesto.

Ante semejante avalancha de productos sin gluten, ¿no se te ha ocurrido pensar en el incremento brutal que debe haberse producido en el colectivo celíaco?.

Puede que estemos ante una nueva moda lanzada por el imperio, que diría nuestra apreciada Gemma del Caño, toda una experta en nutrición y en la industria agroalimentaria.

Podría ser que en efecto, después de cientos y cientos de años, alimentándonos a base de trigo, que contiene gluten, ahora este no sea tan bueno.

Lo cierto es que entre la quimiofobia (ya te hablé de sus penosas consecuencias: la ortorexia, por ejemplo), las ciencias que avanzan una barbaridad (dicho con mi mayor respeto), las pseudociencias dispuestas siempre a engañar a todo el que se deje, y la industria ansiosa por vender, cuando llegas a hacer la compra, acabas con una empanada mental del carajo, sin saber qué producto será el más adecuado.

Por cierto, no se te olvide que todo lo SIN (entre ellos los productos sin gluten) son más caros que sus productos equivalentes con gluten.

Más adelante iremos desgranando en qué casos conviene un producto sin gluten, o es indiferente que lo lleve o no; pero por lo pronto, recuerda la cuestión monetaria si tu economía no es muy boyante.

Puestos a seguir avisando, recuerda que los test de intolerancia alimentaria que te hacen en cualquier farmacia o herbolario, o incluso, te los puedes hacer tú mismo en casita, son un engaño, y por cierto, cuestan un pastizal.

Te recomiendo que eches un vistazo a mi artículo “Malabsorción, alergia o intolerancia alimentaria”, donde se aborda el tema de los test, hablando con una claridad meridiana.

No creas que ser “el abogado del diablo” es algo que me agrade, pero cuando te planteas dedicarte a la divulgación, si quieres ser coherente contigo y con las personas que te leen o escuchan, sabes que has de decir cosas que no siempre agradan a todos.

Bien, pues tras comentarte cómo está el patio en relación con el gluten, creo que ya es hora de comenzar la faena (no diremos entrar en harina, pues no es muy ortodoxo en este artículo concreto).

 

Gluten

La pregunta del millón, ¿qué es el gluten?.

El gluten es una estructura proteica de origen vegetal, presente en determinados cereales:

  • Trigo.
  • Cebada.
  • Centeno.
  • Variedades e híbridos del trigo (escanda, espelta, triticale, kamut).

Una aclaración importante en relación con la avena. Este cereal (sí, la avena es un cereal por si alguien lo duda) tradicionalmente incluido en el listado de cereales con gluten, no contiene dicho componente de forma natural.

¿Esto qué quiere decir?.

Muy sencillo, entre los componentes de la avena no está el gluten.

Sin embargo, en el proceso de producción puede contaminarse y terminar en el mercado con muy pequeñas cantidades (las conocidas como trazas) de gluten, con lo cual para alguien que no tolere este compuesto, es un fastidio.

Así pues para dejar claro este punto, si tú eres una persona que no tolera el gluten, asegúrate de que la avena que compres no lo lleve; para ello tendrás que recurrir a una avena que garantice la ausencia de dicho gluten, mediante la correspondiente certificación. Aún así, la avena contiene una proteína diferente al gluten, la cual en una persona con problemas de celiaquía también puede dar problemas; llegados a este punto, evita la avena también y como caso particular, intenta reintroducirla, siempre bajo la supervisión del médico o dietista correspondiente.

En resumen, fíjate muy bien en la etiqueta y cualquier posible “novedad” o cambio, que sea siempre supervisado por el correspondiente profesional de la salud.

Bien, pero para que no te quedes con esa angustia de decir, si no puede tomar gluten, qué cereales puedo comer, aquí tienes el siguiente vídeo que lo indica muy clarito:

El gluten a su vez, está compuesto por otras 2 proteínas: gliadina y glutenina (los nombres son lo de menos, se llaman así y punto).

Por si no te has percatado, estamos hablando de cereales, muchos de los cuales son sometidos a un proceso de molienda del correspondiente grano, para la obtención de harina.

El gluten por sus características permite que cuando tú haces pan, bizcocho o similares a partir por ejemplo de harina de trigo, ese pan o esa bollería horneada, tenga ese aspecto tan característico en cuanto a esponjosidad, volumen o viscosidad.

Si quieres conocer mejor las características del gluten que lo hacen tan útil en la industria alimentaria, deberías mirarte el artículo “¿Qué función tiene el gluten en los alimentos?”.

El gluten va a estar presente en:

  • Cereales propiamente dichos.
  • Productos de panadería y bollería.
  • Productos de repostería y otros alimentos procesados, tipo salsas o helados.
  • Fármacos, algunos de los cuales lo llevan como excipiente.

Para ir acabando ya este punto, convendría dejar claras 2 ideas:

  • El gluten no es imprescindible para el buen funcionamiento del organismo humano.

  • Tampoco es ningún veneno, ni es dañino, salvo para aquellas personas que tienen algún tipo de alergia o intolerancia a esta sustancia.

Si te apetece saber más sobre este tema, te sugiero que leas el artículo “¿Qué es el gluten?”.

A modo de resumen de lo que has leído sobre el gluten, te dejo la siguiente infografía.

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Enfermedad celíaca

¿Qué es la celiaquía? 

La enfermedad celíaca o celiaquía es una intolerancia digestiva permanente al gluten, el cual se encuentra presente en distintos cereales.

En esta patología interviene el sistema inmune, el cual reacciona frente a una de las proteínas presentes en el gluten y provoca una inflamación del intestino, lo que se traduce en problemas de distinto tipo.

intestino-celiaco

Puesto que es una enfermedad donde el organismo se ataca a sí mismo (las defensas del sistema inmune atacan a la mucosa intestinal), se dice que es una enfermedad autoinmune, para que conozcas un poco mejor la base de tales enfermedades te dejo el siguiente vídeo.

Población afectada 

La celiaquía es una enfermedad muy extendida a nivel mundial; el porcentaje de afectados varía de unos países a otros.

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En Europa, afecta al 1% de la población, siendo más frecuente en mujeres, con una proporción mujer/hombre de 2/1.

En España se mantiene ese porcentaje del 1%, estimándose que aproximadamente podrían estar afectadas alrededor de unas 500.000 personas.

La mejora de las técnicas diagnósticas ha permitido detectar un mayor número de casos, con lo cual se ha visto que la celiaquía es una patología más común de lo que se pensaba.

Según se deduce de un estudio realizado en 2014, su frecuencia ha crecido enormemente en los últimos 25 años.

También se ha comprobado que no sólo se manifiesta en la edad infantil, sino que aparece igualmente en población adulta.

Realmente es una patología infradiagnosticada, por lo que se habla del “iceberg de la enfermedad celíaca”.

Hacer un diagnóstico temprano resulta fundamental para evitar complicaciones; sin embargo, hay muchos pacientes que son asintomáticos, lo que obviamente (ya empezamos) retrasa dicho diagnóstico.

A esto hay que unirle que los síntomas de la enfermedad varían en función de la edad.

Por último, como se trata de una enfermedad autoinmune, es más frecuente en mujeres que en hombres, algo propio de estas enfermedades.

Origen 

En la celiaquía existe una predisposición genética, por lo cual es más común en aquellas familias en las que ya existe alguien caso.

La genética es importante para que aparezca esta enfermedad, pero no es la única responsable, ya que esa predisposición genética (esos genes alterados) se ha observado en más de un 25% de la población sana.

Sobre esa base genética, existen también una serie de factores exógenos que hacen que aparezca la enfermedad.

Dentro de esos factores externos a la persona, el consumo de gluten tiene un papel preponderante.

Otros factores exógenos que pueden favorecer la aparición de esta enfermedad son algunos virus. Si quieres más información sobre este punto, convendría que leyeras los siguientes artículos:

Al mismo tiempo, algunos estudios indican que en el origen de la celiaquía, podrían estar implicadas proteínas diferentes al gluten, aunque este punto requiere de mayor investigación.

Síntomas 

Los síntomas de esta enfermedad varían dependiendo de la edad del enfermo.

Así, mientras que en los niños pequeños hay un claro predominio de los síntomas digestivos, en los adolescentes y en los adultos, las manifestaciones son mucho más leves, e incluyen desde anemia a dolores articulares.

En los niños, ante la sospecha o si aparecen síntomas de esta enfermedad, lo más aconsejable es acudir al pediatra para salir de dudas y, si es preciso, instaurar el tratamiento apropiado: una dieta sin gluten (pero, de momento, mejor no adelantar acontecimientos).

En el siguiente esquema interactivo, se recogen los síntomas que suelen aparecer en función de la edad del afectado

Diagnóstico

En lo que respecta al diagnóstico de la enfermedad celíaca, partiendo de la base de que se encuentra infradiagnosticada, no está de más señalar cuáles son los grupos de riesgo:

• Familiar de primer grado con enfermedad celíaca.
• Diabetes tipo 1.
• Síndrome de Turner.
• Síndrome de Down.
• Enfermedad tiroidea autoinmune.
• Síndrome de Williams.
• Enfermedad autoinmune del hígado.

Más información sobre este tema en los artículos:

El diagnóstico precoz tiene una gran utilidad puesto que mejora la salud del afectado y evita posteriores complicaciones.

El diagnóstico tardío en los niños se asocia a complicaciones en la adolescencia y en la edad adulta.

Probablemente te preguntes cuáles son dichas complicaciones.

Pues bien, la respuesta incluye un amplio abanico de posibilidades: diabetes, problemas que afectan al tiroides o al hígado, anemia, osteoporosis y afectación de la capacidad reproductora con casos de infertilidad.

En el apartado anterior, dedicado a los síntomas de esta patología, habrás comprobado que estos varían considerablemente teniendo en cuenta la edad de la persona.

Así pues, al tratarse de una patología que puede presentarse a cualquier edad, y (para colmo) en la que los síntomas incluyen problemas digestivos y extradigestivos, su diagnóstico a veces puede ser tardío.

Por lo tanto, ante la presencia de los siguientes síntomas, lo más adecuado es consultar con el médico:

  • Problemas digestivos:
    • Mala digestión.
    • Diarrea.
    • Hinchazón.
    • Dolor abdominal.
    • Gases.
    • Pérdida de peso.
    • Síntomas de desnutrición.
  • Problemas extradigestivos:
    • Retraso en el crecimiento en niños.
    • Baja estatura en adultos.
    • Aftas bucales de repetición.
    • Anemia.
    • Descalcificación de los huesos u osteoporosis.

El diagnóstico de celiaquía incluye como el lógico, el correspondiente examen clínico, así como un análisis de sangre para comprobar la presencia de determinados anticuerpos.

La certeza de que existe enfermedad celíaca se tiene tras realizar una biopsia del intestino.

Un punto fundamental en el diagnóstico es, no retirar el gluten de la dieta hasta que no se tenga la certeza de que existe la enfermedad celíaca.

Te aconsejo que leas el siguiente artículo, donde se describe la importancia de lograr un diagnóstico y las implicaciones que dicho diagnóstico supone: “El diagnóstico de celiaquía es un fastidio y a la vez un alivio al descubrir que “sólo” era eso”.

Tratamiento 

Tras el diagnóstico, la persona afectada debe seguir una estricta dieta sin gluten.

Dicha dieta deberá llevarla de por vida.

Con esta dieta se consigue que desaparezcan los síntomas de la enfermedad, a la vez que se previenen las diferentes complicaciones.

Un aspecto importante que no se debe olvidar una vez que el enfermo es diagnosticado y comienza su dieta estricta sin gluten, es la necesidad de que el afectado sea supervisado por un nutricionista, pues en el día a día pueden surgir problemas, dudas, …, y es conveniente, como comprenderás, tener siempre un profesional al que poder consultar.

Prevención 

Es muy probable que tras leer todo esto te preguntes, cuándo es el momento más adecuado para introducir el gluten en la dieta del niño.

Ante esta pregunta, la respuesta es que los diferentes estudios no han encontrado diferencia en la frecuencia de celiaquía, introduciendo el gluten a una edad más temprana o más tardía.

Actualmente la recomendación es:

“Introducir el gluten entre los 4 y los 12 meses de edad, evitando dar grandes cantidades de este en las semanas inmediatamente posteriores a su introducción”.

Para finalizar este apartado sobre la celiaquía, te aconsejo el artículo “¿Y si mi hijo fuese celíaco?. Resuelve tus dudas sobre la celiaquía“, donde se aborda ampliamente el problema de la enfermedad celíaca en el colectivo infantil.

 

Sensibilidad al gluten no celíaca 

La denominada sensibilidad al gluten no celíaca es un cuadro de reciente aparición y un tanto controvertido.

Se describió por primera vez a finales de la década de los 70 del pasado siglo XX, pero ha empezado a ser reconocido “fervorosamente” en 2011.

Su característica es la presencia de síntomas digestivos y extradigestivos cuando el afectado consume gluten.

Más información sobre la sintomatología en la siguiente imagen interactiva.

 

Es una patología infradiagnosticada y muchos pacientes desconocen su existencia.

En España afecta a un 10% de la población, aunque el 90% de quienes la padecen, no están diagnosticados.

Habitualmente afecta a mujeres entre los 20 y los 50 años, diagnosticadas de síndrome de intestino irritable.

A diferencia de la celiaquía, en este caso no parece haber un fuerte componente hereditario, tampoco hay mayor riesgo de patologías autoinmunes, ni existe afectación severa de las vellosidades intestinales.

Según indica el Colegio Americano de Gastroenterología, a este diagnóstico sólo puede llegarse tras haber descartado la celiaquía.

Como has leído al comenzar este apartado, esta patología constituye un cuadro controvertido; en este sentido su origen no está muy claro.

Hay estudios que hablan de que su origen podrían ser los fructanos (tranquilidad, no es ninguna palabra fea).

Estos compuestos están presentes en alimentos pertenecientes a la familia de las aliáceas, donde se incluye puerro, cebolla o ajo (lógico este último).

También se encuentran los citados fructanos en alcachofa, espárrago, trigo y centeno.

En resumen, hasta el momento presente, lo único que puede decirse es que se requieren más estudios y mejor diseñados para tener una visión  más ajustada a la realidad en esta alteración.

Te aconsejo que eches un vistazo al artículo “¿Puede ser el gluten perjudicial en pacientes no celíacos?”, el cual si bien es un “tanto-demasiado” técnico, puede darte una idea sobre la complejidad del tema.

No es cuestión de ir proponiendo dietas sin gluten a todo el que se queje de molestias digestivas.

 

La dieta sin gluten 

Como comienzo a este punto, conviene tener en cuenta 2 ideas claves:

  • El gluten no es ni la panacea, ni el veneno causante de todos los males que pueda sufrir el cuerpo humano.
  • La alimentación, como prácticamente todo, también funciona por modas; desde hace unos años los alimentos más “selectos” de los supermercados, son aquellos que carecen de lactosa y también los que no contienen gluten.

Sobra decir, pero por si alguien anda un pelín despistado lo diremos, que estos alimentos “sin gluten” son más caros que sus equivalentes que sí lo llevan.

El gluten, como ya se indicó en el punto primero de este artículo (revísalo si es preciso), por sus características es muy útil para la obtención de diferentes alimentos procesados, desde un bizcocho hasta una salsa.

Cuando hay que preparar alimentos sin gluten, la industria utiliza diferentes procesos que permiten obtener tales alimentos, sin que éstos se diferencien mucho de aquellos que lo contienen de forma habitual.

Si quieres profundizar en el tema, lee el artículo “¿Cómo se consigue hacer alimentos sin gluten?”.

La necesidad de comer sin gluten 

¿Es necesario comer sin gluten?

La respuesta es bastante sencilla.

La indicación de una dieta sin gluten sólo está justificada en los siguientes  casos:

  • Celiaquía.
  • Sensibilidad al gluten no celíaca.

En este tipo de dieta, la base de la misma son los alimentos que no contienen gluten, pero no tanto los etiquetados como “sin gluten”, sino aquellos que de forma natural no tienen este componente:

  • Huevo.
  • Carne.
  • Pescado.
  • Legumbres.
  • Frutas.
  • Verduras.
  • Hortalizas.
  • Frutos secos.

También conviene recordar que hay otras harinas que constituyen la alternativa a la harina de trigo; entre ellas se encuentra las que proceden del:

  • Arroz.
  • Maíz.
  • Quinoa.
  • Amaranto.
  • Alforfón.
  • Teff.
  • Guisantes.
  • Almendras (si recuerdas la tarta de Santiago, te ubicarás mejor).

A modo de resumen, te recomiendo la lista de alimentos que aparece en la web de la Federación Española de Asociaciones de Celíacos (FACE).

Cuando se habla de alimentos que no contienen gluten de forma natural, siempre existe la sombra de la duda de una posible contaminación cruzada, cuya importancia es máxima en el paciente celíaco.

Por esta razón, no es infrecuente que estas personas tiendan a elegir alimentos ultraprocesados y certificados como alimentos sin gluten, sin considerar la calidad nutricional de estos, que por lo general suele ser inferior a la que presentan por ejemplo, unos frutos secos o unas legumbres compradas a granel.

Precauciones si debes comer sin gluten 

Con independencia de que optes por productos procesados sin gluten o bien, por aquellos otros que no lo contienen de forma natural (recuerda que son más aconsejables los segundos por calidad nutricional y por precio; todo se ha de decir), debes tener en cuenta algo fundamental:

Evitar la contaminación cruzada con alimentos que contienen gluten.

A veces a pesar de seguir una estricta dieta sin gluten, el afectado ingiere este componente de forma involuntaria, fruto de una incorrecta manipulación de los diferentes alimentos.

Aunque no soy muy aficionada a incluir recetas de cocina en mis artículos (supongo que será por mi escasa afición a la gastronomía), por una vez haré una excepción.

En este artículo puedes aprender a hacer pan sin gluten en casita.

Si una vez que has preparado el delicioso pan, coges y primero cortas un bizcocho normal con un cuchillo (obviamente) y posteriormente sin lavar el dichoso cuchillo, vas y cortas el pan sin gluten, ya la habrás liado, ¿por qué?

La respuesta es sencilla.

El bizcocho normal contiene gluten y al partirlo el cuchillo  queda con restos de ese componente; si no lavas el cuchillo de marras, estarán pasando los restos de gluten del cuchillo al trozo de pan sin gluten que cortes.

De esta forma tan sencilla, ya tenemos una contaminación cruzada con gluten.

Para evitar situaciones como ésta y otras peores, que pueden ocurrir si la persona que no  puede tomar gluten es invitada a comer en casa de otra por ejemplo, conviene seguir unas pautas.

Los artículos siguientes te indican cómo organizarse para evitar este tipo de situaciones:

En la siguiente presentación interactiva, elaborada a partir de información contenida en los artículos anteriores y de otros (que oportunamente citaré), puedes encontrar las pautas a tener en cuenta si tú o alguien de tu entorno, no puede tomar gluten.

 

Etiquetado de alimentos sin gluten

Antes de entrar de lleno en este apartado, conviene aclarar un punto.

No sé si te habrás percatado cuando vas a hacer la compra, de la proliferación de productos sin gluten entre los champús, geles de baño y similares.

Tales productos por supuesto son más caros que cualquier gel o champú normal.

Esa moda de lo “sin gluten” está alcanzando límites insospechados y absurdos como se muestra en este tweet:

En definitiva, para aclarar todo este “tinglado”, me gustaría que quedase claro que cualquier persona que tenga problemas con el gluten, sólo los sufrirá cuando coma este componente, lo cual se traduce en que debe vigilar los alimentos y los medicamentos.

¿Gluten en los medicamentos?

Pues sí, lo pueden llevar entre los excipientes que forman dicho medicamento.

Hecha esta aclaración, ahora veremos el tema del etiquetado de los alimentos.

Un alimento para que pueda ser etiquetado como “sin gluten” no debe contener más de 20 ppm de este compuesto, lo que equivale a 20 mg por kilo de producto.

Si quieres saber de dónde viene esa cifra  de las 20 ppm, mira el siguiente artículo y tendrás esa información: “2 novedades que no puedes olvidar del nuevo etiquetado del gluten”.

Actualmente en España para identificar los alimentos sin gluten, se utiliza el símbolo de la FACE (Federación de Asociaciones de Celíacos de España).

celiaquía-logo-singluten

Esta simbología se creó en su momento para que las empresas productoras de alimentos sin gluten pudiesen acogerse a un sistema de producción que garantiza el cumplimiento de unas buenas prácticas.

Para conseguir este símbolo, las empresas que lo deseen deben someterse anualmente a un proceso de verificación que realizan entidades de certificación acreditadas por ENAC y autorizadas por FACE.

Sin embargo, con objeto de adaptarse a la normativa europea y pensando en la seguridad de quienes están o van fuera de España y tienen problemas con el gluten, este símbolo se mantendrá hasta finales del presente año 2019.

El 1 de enero de 2020, la FACE adoptará el Sistema de Licencia EuropeoEspiga Barrada”.

 

Este símbolo propuesto por la Sociedad Europea de Asociaciones de Celíacos pretende que los alimentos sin gluten sean fácilmente reconocibles en Europa, con independencia del idioma del país.

Como es obvio (seguimos con las obviedades) las empresas que quieran que este símbolo aparezca en sus productos, han de solicitar una acreditación determinada y someterse a las correspondientes verificaciones.

La locura antigluten 

En primer lugar es fundamental dejar las cosas claras, aunque este punto ya se ha comentado antes:

Una dieta sin gluten está indicada en personas con celiaquía o con sensibilidad al gluten no celíaca.

Otra idea que es fundamental: las personas que por los motivos anteriores deban seguir una dieta sin gluten es más que deseable, que estén asesoradas por un dietista.

Dicho esto, ¿el resto de los demás mortales necesitan una dieta sin gluten?.

La respuesta a esta pregunta es muy sencilla: no.

El gluten, presente en alimentos tan tradicionales en nuestro entorno como el pan, ha sido propuesto como responsable de enfermedades muy diversas: artritis, asma, esclerosis múltiple e incluso autismo (hablando con sinceridad se le han atribuido varias enfermedades más, pero tampoco es cuestión de alargarse demasiado).

A la luz de los estudios existentes a día de hoy (hablamos de estudios de calidad y fiables), no puede decirse que el gluten esté implicado en enfermedades como las anteriores.

Si quieres conocer cómo surgió la moda antigluten, no debes dejar de leer los siguientes artículos:

Muchas personas que hacen una dieta sin gluten, sin necesitarla, lo hacen en parte por moda y en parte porque creen que comiendo este tipo de productos van a adelgazar.

No hay que olvidar que reputados deportistas y estrellas de Hollywood, “cuya formación en temas de salud, es harto conocida”, defienden este tipo de dietas.

Ante argumentos tan cualificados, muchos son los que se rinden y optan por la dieta sin gluten.

Sin embargo, instituciones algo más entendidas en la materia como la Academy of Nutrition and Dietetics de EEUU, señalan que a día de hoy, no hay evidencia científica que respalde que una dieta sin gluten favorezca la pérdida de peso.

Al mismo tiempo, estos productos sin gluten consumidos durante una “larga temporadita”, se asocian a:

  • Deficiente ingesta de fibra.
  • Deficiente ingesta de algunos minerales y vitaminas: magnesio, selenio, hierro, cinc, calcio, vitamina B12, vitamina D y folato.

A esto hay que unirle que los alimentos sin gluten se caracterizan por sus altos niveles de carbohidratos que proceden de azúcares añadidos (te adelanto que el tema de este tipo de azúcares, da para escribir otro artículo).

En definitiva, ¿quieres conocer más en profundidad todas estas “bondades” y otras más, sobre alimentos y dietas sin gluten en general?.

Si tu respuesta es que sí, deberías echarle un vistazo al artículo “Los beneficios que te promete la dieta sin gluten (y que no va a cumplir)”.

Más información sobre las diferentes maldades que se le achacan al gluten en “¿El gluten es malo?. Recopilación: los expertos hablan”.

Cualquier dieta restrictiva acarrea problemas; por supuesto la dieta sin gluten tiene esta característica.

Sin embargo, como ya habrás leído varias veces, quienes tienen un problema de celiaquía o una sensibilidad al gluten no celíaca, están obligados a seguir esta dieta.

Para ellos, la dieta sin gluten no es una moda, es una necesidad por cuestione de salud.

La cantidad de alimentos sin gluten,los hay hasta debajo de las piedras, sólo se justifica por una importante campaña de marketing llevada a cabo por las industrias que fabrican estos productos, ya que el mercado de estos alimentos genera unos beneficios económicos muy elevados.

Como ves, la explicación no puede ser más simple y contundente.

En teoría, la ausencia o presencia de gluten en la dieta no debiera condicionar su calidad; pero al final, la realidad es otra.

Existen decenas de dietas sin gluten equilibradas, y su éxito depende de atender a una sola cuestión: las elecciones adecuadas.

Si quieres más perlas como las anteriores, y por supuesto más explícitas, no dejes de leer el artículo “La Dieta Sin Gluten bajo la lupa: ¿es nutricionalmente adecuada?”.

Para acabar, te dejo un vídeo donde se aborda cuál debe ser la composición de una dieta sin gluten para que sea saludable.

 

 

 

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Adela Emilia Gómez Ayala

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Farmacéutica dedicada a tareas de formación y asesoramiento; mi lema es "ayudando a mejorar la salud de los demás a través de la web"

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