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¿HAY EVIDENCIA SOBRE LA DIETA MACROBIÓTICA?

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ADELA-EMILIA GÓMEZ AYALA (Farmacéutica)

Esta web tiene el certificado de Portales Médicos (WiS)

Nuevo artículo y nuevo tema, en este caso dedicado a la dieta macrobiótica.

No hace falta ser un lince, ni un experto en nutrición, para percatarse de que los temas que tienen que ver con la alimentación, aparecen con bastante frecuencia en los medios de comunicación y en las redes sociales, y no siempre están exentos de polémicas.

Afortunadamente, cada vez es más común contar con especialistas en el tema para hablar de nutrición, con lo cual poco a poco «las aguas van estando más encauzadas».

Sin embargo, no es menos cierto que los bulos sobre diferentes temas, y por supuesto los relativos a temas que tienen que ver con la salud en general, y con la alimentación en particular, siguen estando ahí.

En este blog ya hemos hablado del rechazo que buena parte de la población siente hacia la química, la denominada quimiofobia, la cual afecta a la alimentación llegando en los casos más extremos a generar un trastorno del comportamiento alimentario, e incluso a los productos cosméticos, los cuales han de contener únicamente ingredientes naturales, según la población que sigue estas creencias.

En cierto modo todo tiene una explicación, y es que en ese intento por frenar el cambio climático, el cual es una necesidad inaplazable,  un importante porcentaje poblacional ha entendido que frenar la degradación medioambiental era equivalente a realizar unas prácticas ancestrales, que más bien podrían llamarse antiguos rituales, que tienen muy poca evidencia científica, por no decir, ninguna.

Y entre esa infinidad de antiguos rituales, está el correspondiente a las dietas, supuestamente todas muy sanas: dietas detox, dieta paleo, dieta cetogénica, …; por supuesto, en este «mercadillo de todo sano y natural», no podía faltar la dieta macrobiótica.

Una vez  centrado ya el tema de la alimentación y las diferentes dietas existentes, es cuando «entramos en harina», para estudiar con detalle la citada dieta macrobiótica.

¿Qué es la dieta macrobiótica?

La dieta macrobiótica más que una dieta significa una filosofía de alimentación, que basándose en las tradiciones culinarias de oriente, ayuda a quienes la siguen a tener una mejor salud y una mayor calidad de vida.

  • Esta dieta es una forma extrema de vegetarianismo combinada con ideas derivadas de la filosofía Zen budista que ha encontrado gran aceptación entre los creyentes en la alimentación natural y los alimentos biológicos. Sus partidarios atraviesan diez niveles de restricción dietética hasta llegar a alimentarse únicamente de cereales
Es característico de esta dieta, que hace una inclusión donde sitúa al mismo nivel, ALIMENTO, MEDICINA y ESPIRITUALIDAD.

DIETA-MACROBIOTICA-TRIANGULO

La dieta macrobiótica, hace ya tiempo que está encuadrada en ese grupo de «terapias alternativas», que aparentan ser la solución ideal  y saludable, útil cuando la medicina tradicional no logra mejorar un determinado problema de salud.

La base de datos de encabezados de terminología médica define la dieta macrobiótica como:

“Una forma de interpretar la nutrición fundamentada en el consumo de granos de cereales integrales, legumbres, verduras cocidas y en el principio chino Yin-Yang.

Aboga por una dieta consistente en alimentos ecológicos y cultivados en proximidad a su lugar de consumo, verduras de temporada, ricas en carbohidratos complejos, a la par que menos grasas, azúcares y alimentos procesados ​​químicamente”.

El objetivo de esta dieta es eliminar los malos hábitos alimenticios para establecer un sano equilibrio en el organismo, lo cual debe lograrse comiendo de forma sana, pero a su vez, esta alimentación debe estar en armonía con la naturaleza.

¿Qué orígenes  tiene la dieta macrobiótica?

El origen de la palabra macrobiótica, procede del griego:

                      • macro: grande
                      • bios: vida

por lo que significa «gran vida«.

Sin embargo, la macrobiótica define también la capacidad de vivir la vida de forma grandiosa y espléndida.

En  la siguiente infografía se describe la historia de la dieta macrobiótica desde la época clásica hasta nuestros días.

¿Cuáles son las principales características de la dieta macrobiótica?

La macrobiótica es una enseñanza global que tiene como fin el desarrollo del juicio o entendimiento humano.  Se basa en un principio universal, que permite captar eficazmente el funcionamiento del mundo, ayudando en la práctica a comprender y asumir las vicisitudes de la vida.

En definitiva, la macrobiótica es básicamente poder aprender a desarrollar el potencial del individuo, conseguir que este se conoz

En este contexto, aparecen el Ying y el Yang, que serían dos fuerzas complementarias, cuyo equilibrio es fundamental, de modo que el tipo de comida que comemos, la manera en que lo hacemos y la cantidad tienen un efecto directo sobre nuestra salud, comportamiento y felicidad.

En definitiva, la dieta macrobiótica tiene unas características definitorias:

          • Defiende el vegetarianismo extremo.
          • Atraviesa los diez niveles de restricción dietética, hasta llegar al nivel máximo donde la alimentación es exclusivamente a base de cereales.
          • Clasifica los alimentos en dos categorías: ying (alimentos pasivos) y yang (alimentos activos).
          • Debe existir un equilibrio entre alimentos ying y yang para lograr la salud, así como el bienestar físico y mental.
          • El organismo es capaz de convertir unos elementos químicos en otros, por ejemplo, producir potasio a partir de sodio.

Alimentos Ying y alimentos Yang

La dieta macrobiótica clasifica los alimentos en dos grupos Ying y Yang, tal y como se indica en la siguiente tabla:

Alimentos YING Alimentos YANG
Frutas Cereales integrales
Verduras de hoja Pastas y harinas integrales
Semilla Verduras de raíz
Malta Legumbres
Tofu Pescados y mariscos
Tempe Queso fresco
Zumos de fruta Sal
Verduras naturales Shoyu
Mermelada sin azúcar Miso
Ajo Huevo de gallina
Sandía Pato
Ciruelas Cerdo

La premisa de esta dieta, es que el equilibrio entre alimentos ying y los alimentos yang es básico para conseguir la salud y el bienestar; sin embargo, dicha clasificación no tiene ninguna base científica.

Las premisas en las que se basa la dieta macrobiótica

Las premisas en las que se basa esa dieta se indican en la siguiente presentación interactiva:

¿Qué riesgos conlleva la dieta macrobiótica?

Los riesgos de la dieta macrobiótica derivan de las propias características de la misma:

Al incluir 10 niveles, donde la ingesta de alimentos y por consiguiente de nutrientes, va disminuyendo desde los grupos más bajos, hasta los más altos, o de máxima “espiritualidad”, se convierte en una dieta restrictiva, con lo cual cada vez hay una menor ingesta de comida, y a su vez de nutrientes.
Esto se traduce en distintas deficiencias nutricionales: que afectan a las vitaminas (A, D, E, K,B12 y C) y a los minerales (hierro, calcio y sodio).
Por su alto contenido en algas, aporta un elevado nivel de yodo, con lo cual puede ser problemática en personas con problemas de tiroides.
La reducida ingesta de líquidos, supone un elevado riesgo de deshidratación.
Cuando en el último nivel de la dieta, ésta se reduce a la ingesta de cereal en grano, es más que evidente, que provoca una desnutrición que puede llevar a la muerte al consumidor de la misma.
Está totalmente desaconsejada en niños, adolescentes y mujeres en edad fértil.

Estos serían sus riesgos partiendo de personas sanas.

Pero ya se ha comentado, que esta dieta, según sus defensores, es capaz de curar enfermedades que la medicina tradicional, a día de hoy, no puede curar; la más característica es el cáncer.

Bien, cuando un enfermo con cáncer, es indiferente el tipo de proceso canceroso que tenga, sigue esta dieta, se van a dar, desgraciadamente, diferentes situaciones que van a ir superponiendo unas a otras:

Es común también que deje de tomar la dieta habitual que estuviese tomando y comience con la dieta macrobiótica, una dieta que ya hemos comentado que es muy restrictiva.
A esto hay que unir, que en el enfermo con cáncer aparece un proceso, técnicamente conocido como caquexia, que no es otra cosa que la consunción que muestran muchos de estos pacientes, manifestada por una delgadez extrema, la cual suele ser fruto del propio desgaste que provoca el proceso canceroso a medida que avanza, y a su vez, de la escasa ingesta del enfermo. Si a esto le unimos, que lo poco que come el paciente es una alimentación nutricionalmente muy pobre, pues la situación no puede hacer más que empeorar.
Hay que añadir además la presión psicológica que conlleva el abandonar la medicina tradicional y recurrir a este mundo de “remedios alternativos”, que no sirven para nada, salvo para incrementar el sufrimiento del enfermo, su familia y, de paso, aumentar la “cartera” de los que se dedican a estas prácticas.
En el caso, de que el enfermo, en un último momento de clarividencia, decidiese abandonar estas prácticas y regresar a la medicina tradicional, el tiempo que ha estado sometido a estas prácticas ha sido tiempo perdido, un tiempo muy valioso. Es crudo decirlo, pero la realidad es esa.

¿Qué dicen las autoridades sanitarias respecto a la dieta macrobiótica?

Recientemente el ministerio de Sanidad, mediante su programa conprueba, determina respecto a la dieta macrobiótica que “la baja calidad de los estudios identificados no permite extraer conclusiones sobre la eficacia y seguridad de la dieta macrobiótica en la mejora o control de enfermedades. Se requieren estudios adicionales de mayor calidad.

Por lo tanto, a día de hoy, esta dieta se incluye en el grupo de las pseudociencias.

Respecto a ti, que me lees habitualmente, si te gusta, ya sabes comenta y comparte.

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Adela Emilia Gómez Ayala. Farmaceutica

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"Farmacéutica, que haciendo uso de las nuevas tecnologías ofrece consejos de salud y atención personalizada, siempre bajo el lema "ayudando a mejorar tu calidad de vida a través de la web""

18 comentarios en «¿HAY EVIDENCIA SOBRE LA DIETA MACROBIÓTICA?»

  1. El tema de nutrición y equilibrio me llama la atención desde hace tiempo, así que estos temas -por naturaleza e instinto- me atraen mucho. Me gusta el tema del equilibrio como una manera de vida que aún en el supuesto «no equilibrio» podemos encontrar. La dieta macrobiótica una etapa de mi vida me atrajo. Sin embargo me retiré de ella porque me debilité; comprendí mejor mi naturaleza y la influencia de mi estilo de vida, clima, país, alimentos que son regionales y hoy día aprendí a comer de todo con medida, eso me va mejor y me siento bastante bien. Cuando me paso de la raya con algún mal hábito mi cuerpo me lo hace notar casi siempre muy rápido, acudo al Dr, que trato más lo alternativo que lo alópata (aunque -obvio- cuando se necesita acudo a la manera tradicional) y esto me hace sentir bien, agusto y sobre todo y lo esencial para mi -con paz interior- .Muchas gracias Adela, un abrazo fuerte.

    Responder
    • Gracias por tu comentario Angelica.

      En efecto, cada día hay más datos que lo corroboran, el organismo humano es un todo, de modo que cuerpo y mente, podría decirse que van de la mano.

      Dicho esto, elegir la dieta macrobiótica, implica que cada vez tu alimentación va siendo menos variada, hasta llegar a consumir única y exclusivamente cereales, lo cual es un disparate, así como suena. El paso siguiente, es que conduce a una desnutrición brutal, con todas las consecuencias y riesgos que acechan a una persona desnutrida.

      Lo ideal, como tú bien dices, es llevar una dieta sana y equilibrada, reduciendo el consumo de alimentos superfluos (tipo dulces, bollería, refrescos, alcohol, …) al máximo, podríamos decir que aptos para ocasiones específicas y muy de tarde en tarde. De ese modo, acabas comiendo de todo, realizas ejercicio de forma habitual, siempre evidentemente un ejercicio que se adapte a tus gustos y características, agua para estar bien hidratados, y fuera.

      No tiene más historia el tema.

      Un afectuoso saludo

      Responder
  2. Hola Adela,

    Me temo que mi pelea con la báscula no se debe a las navidades sino que viene de tiempo atrás. Me ha gustado leer el artículo porque había muchas cosas de la dieta macrobiótica que no conocía. Sin embargo, uuumm, creo que no comparto todo lo que implica esta dieta. Estoy tratando de llevar en mi vida unos hábitos de alimentación más saludables, pero esas restricciones tan estrictas no me convencen. Soy más partidaria de esa dieta saludable de la que hablas al final.

    Un saludo.

    Responder
    • Gracias Cristina por tu comentario.

      La dieta macrobiótica, implica una filosofía de vida que difícilmente se sustenta. Es cierto que es necesario tener una buena salud mental y corporal, y que la una repercute en la otra.

      Partiendo de los postulados de esta filosofía, como habrás leído, la alimentación va siendo cada vez más restrictiva, hasta llegar a provocarte una desnutrición.

      Prefiero no entrar a comentar lo que supone adoptar esta dieta para toda la familia, niños incluidos (disparate total).

      En definitiva, lo importante es llevar una dieta saludable, acostumbrarse a comer de forma equilibrada de manera habitual, y si se produce algún exceso puntual, reducir la ingesta en los días posteriores o hacer algo más de ejercicio.

      Lo demás, son ganas de dar vueltas y gastarse el dinero de una forma no muy saludable, aunque cada uno se gasta su dinero como quiere, por supuesto.

      Un afectuoso saludo

      Responder
  3. Hola Adela,

    ¡Qué tan interesante! Al menos para mi. Hace unos años que leo sobre la dieta macrobiótica y que intento aplicar algunos de sus principios en mi día a día. Pero realmente pienso que es una forma de vida.

    Siempre he relacionado la macrobiótica con la frase «eres lo que comes» y yo defiendo férreamente este principio, y no siempre lo cumplo. Lo que comes influye en los pensamientos y sentimientos que tienes, en el estado de salud y en el estado físico. Desde sentirse más feliz hasta en la forma que crece tu pelo. O, por lo menos, esto es lo que creo yo.

    Un abrazo,

    Responder
    • Gracias Ana, por tu comentario.

      Desde mi punto de vista, tienes parte de razón, pero hay otro aspecto que puede ser extremadamente peligroso.

      Como habrás leído, la dieta macrobiótica, implica varios niveles (digamos estaría el nivel más bajo o «mundano» y el más alto o «espiritual»); mientras no pases de esos primeros niveles, en principio, puede que no tengas problemas.

      Ahora bien, si tú te planteas llegar a ese nivel extremo, donde tú sólo le aportas a tu cuerpo «lo que necesita», pues llegados a ese punto como te decía, tu alimentación va a ser única y exclusivamente a base de cereales en grano y con muy poco grado de molienda.

      Como sanitaria y diplomada en nutrición, te diré que esa dieta llevada a esos extremos, es una BARBARIDAD (como suena). Además, la dieta macrobiótica, a medida que vas pasando de los niveles más «mundanos» a los más «espirituales», se va haciendo cada vez más restrictiva, lo que implica que va siendo cada vez menos variada. El riesgo de desnutrición va aumentando progresivamente.

      Dicho esto, coincido contigo en que la alimentación juega un papel decisivo en el bienestar de la persona.

      Es más, está comprobado que de todos los factores que determinan la salud de una persona, descontando los factores genéticos (cada uno viene con la carga genética que viene, para bien o para mal), el factor externo más importante es la alimentación. Por lo tanto, una buena alimentación, es clave para tener un buen estado de salud.

      Pero para mí, esas dietas dónde se suprimen nutrientes básicos para el funcionamiento del organismo, ni me parecen apropiadas, ni las sigo, ni se las recomiendo a nadie.

      Si ahora te vas a la definición que da la OMS sobre salud, esta es la siguiente: un completo estado de bienestar físico, psíquico y social, es más que evidente que el organismo humano es un todo, donde cuerpo y mente van unidos.

      Por lo tanto, por muy bien que te alimentes, si estás luchando frente a situaciones sociales, personales o del tipo que sea, que te generan estrés, angustia, …, evidentemente tu salud, no va a ser buena. Así de simple y de crudo.

      Un afectuoso saludo

      Responder
  4. Gracias Conchi, por tu comentario.

    Ciertamente, que actualmente hay muchas corrientes de «vida saludable», «conexión con la naturaleza», que en principio están bien, pero como tú bien dices, todo aquello que conduzca a la obsesión, acabará por convertirse en un problema, o en una enfermedad más o menos importante.

    Llevar una vida sana, en todos los aspectos, y una dieta equilibrada, es lo más práctico y lo menos problemático.

    Obsesionarse por los kilos, o por el pensamiento «x» que dice …., al final, en mi humilde opinión, no suelen llevar a ningún sitio, o quizá sí, probablemente a la consulta del médico.

    Un afectuoso saludo

    Responder
  5. ¡Hola Adela!

    ¡Menudo tema has sacado! La búsqueda del equilibrio es algo que me interesa y me vuelve loca a partes iguales.

    Lo que pasa que cuando se trata de dietas, para mi el equilibrio empieza a tambalearse.

    Nos detallas los niveles y el más elevado, que se supone que es justo lo que el cuerpo necesita, solo son cereales en grano. Ahí sí que hago chispas con la idea ¿en serio que nuestro cuerpo solo necesita eso?

    Como tú dices, ahí está la información y ahora cada uno que saque sus conclusiones. Es una frase un poco televisiva pero es que nos has dirigido estupendamente hasta el final.

    Un abrazo

    Responder
    • Gracias Amaya por tu comentario.

      El organismo humano es un todo y, está totalmente admitido, que mente y cuerpo están totalmente interconectados, de modo que una enfermedad corporal puede tener, y de hecho tiene, connotaciones mentales y al revés.

      La dieta macrobiótica, se basa en los principios de la medicina china, y «esa supuesta idealización de que el cuerpo no tiene importancia frente al espíritu». Eso es un disparate. Siguiendo esos principios de la medicina china, el estado más sublime, donde tú le das a tu cuerpo sólo lo que éste necesita, supuestamente, sólo cereal en grano, es el «colmo del disparate»; eso es lo que afirma esta teoría, no lo que afirma cualquier dietista, médico o experto en nutrición de occidente (que tampoco te va a recomendar que comas a base de hamburguesas, refrescos y bollos).

      La dieta macrobiótica, si la llevas a sus últimas «digamos consecuencias», te aconseja comer únicamente cereal en grano. Salta a la vista que eso te va a conducir a una desnutrición brutal.

      Por lo tanto, lo adecuado es comer de todo, obviamente los precocinados y similares no son alimentos de los que se pueda estar tirando a diario, al igual que la bollería y los pasteles.

      Esa idea del «cuerpo glorioso» que sería nuestro equivalente a conducir el cuerpo a su más alto grado de espiritualidad, es otro mito.

      Resumiendo, alimentación a base de productos naturales (siempre que sea posible), dieta variada, el agua es la mejor bebida, y ejercicio en función de los gustos y particularidades de cada persona.

      Es así de sencillo y así de simple, a la vez.

      Te recomiendo que visites las páginas web de Juan Revenga o la de Julio Basulto (hay otras muchas más, pero las que te he nombrado son las que se conocen más), donde podrás comprobar qué opinan ellos sobre la dieta macrobiótica, los alimentos fríos y los alimentos calientes.

      Un afectuoso saludo

      Responder
  6. Comer saludables es una filosofía de vida, debo confesar que no soy una fiel cristiana con estos temas de alimentación saludable. No conocía este estilo de vida saludable, los japoneses y tienen muy buena fama de comer muy saludables y con el origen de esta dieta lo confirmo más. No sabía que existiera una dieta para antes y después de las navidades.
    Comer por comer es otro punto que debo aplicar en mi estilo de vida.
    Saludos.

    Responder
    • Gracias Alexandra por tu comentario.

      Quería comentarte varias cosas: entre ellas, la página que yo he citado inicialmente donde aparecen dieta prenavideña y postnavideña, es simplemente un recopilatorio de las dietas diferentes dietas que existen; algunas sin fundamento ninguno.

      ¿Dónde quiero ir a parar con esto? Muy sencillo, no toda la información que aparece en internet es fiable 100%; en temas de salud, bienestar, …, hay unas webs más fiables que otras, y tengo que decirlo así de claro. Hay determinadas páginas supuestamente con información sanitaria, donde yo no me metería a buscar información ni loca. Eso de entrada.

      Por otro lado, no hablamos sobre la dieta japonesa, sino sobre la dieta macrobiótica, que si te has dado cuenta, es una barbaridad enorme, pues cuando esa dieta se lleva a su punto más extremo, la alimentación debe basarse únicamente en cereales y sin moler. Eso no tiene ni pies, ni cabeza. La propia clasificación que habrás leído en el post, donde según esta dieta se distingue entre alimentos calientes y alimentos fríos, realmente tampoco tiene una base científica.

      Lo fundamental, para no alargarme más, es que lo adecuado es una dieta saludable, donde se incluyan alimentos naturales, como he comentado anteriormente, reducir los precocinados y productos manipulados en la medida de lo posible, evitar o tomar muy de tarde en tarde bollería y pasteles. Suprimir el alcohol. Agua y ejercicio, en las posibilidades de cada cual.

      Es así de simple y de sencillo.

      Por supuesto dar este tipo de dieta a niños, mujeres embarazadas, mujeres en período de lactancia, …., es un disparate, lo repito otra vez, y únicamente va a conducir a un cuadro de desnutrición, que dependiendo de la situación de la persona, generará unas consecuencias u otras, en cualquier caso, consecuencias negativas.

      Un afectuoso saludo

      Responder
  7. Al final en el equilibrio está la virtud, siempre dice mi mamá, y creo que no se equivoca. Aunque reconozco personas que siguen la dieta macrobiótica, creo que se trata más de una filosofía de vida, no puedes hacer esta dieta y que tu espíritu vaya por otro lado. Aunque yo no la comparto, en el tema de la alimentación cada día surgen más tendencia y modas y al final es difícil saber si estamos o no equivocados, es un lío.

    Responder
    • Gracias Raquel, por tu comentario.

      Ciertamente que, en todo, en el término medio está la moderación.

      La dieta macrobiótica, para muchos nutricionistas, realmente no tiene una base muy «científica»; eso de que hay alimentos calientes y alimentos fríos, pues, mire usted; como que es difícil de explicar a la luz de los conocimientos actuales sobre nutrición.

      Ciertamente que hay personas que adoptan la filosofía zen como eje de su vida; en ese sentido, quizá una dieta macrobiótica, pero en el nivel más bajo, pudiera «ser admisible», pero si llegas al último estadío, donde sólo debes comer cereales en grano y poco molidos, pues la verdad, vas a acabar con una desnutrición brutal.

      En cuanto a la variedad de dietas que surgen, pues sí, hay muchísimas dietas, y eso va un poco como por modas, pero muchas de esas, no tienen un fundamento sólido; y a veces, se consigue perder peso, pero a costa de generar un desequilibrio en el organismo, que te puede afectar a diferentes órganos vitales.

      Lo importante es aprender de todo con moderación, sabiendo que si comes mucho, pues tendrás que hacer gran cantidad de ejercicio para quemar esas calorías; de lo contrario, es más que probable que acabes con un problema de obesidad.

      Aunque también es importante señalar, que no todas las personas obesas, lo son porque comen una barbaridad y no se mueven; eso es un gran error. A día de hoy, cada vez se tiene un mayor conocimiento sobre el tema de la obesidad, pero aún, falta mucho por conocer, y es terriblemente injusto, cuando una persona que está a dieta y va a revisión, acabe sermoneada porque no ha seguido la dieta, no ha hecho ejercicio, ….. Las cosas no siempre son tan sencillas, por desgracia.

      UN afectuoso saludo

      Responder
  8. Gracias Noémie por tu comentario.

    Se puede decir más alto, pero no más claro.

    En efecto, la alimentación, no sólo permite el funcionamiento del organismo, si no que también tiene un componente de placer (que si no se controla debidamente o surgen problemas emocionales pueden llevar a cuadros de obesidad), y por supuesto, la comida también tiene ese componente digamos social o familiar, que desempeña un papel muy importante.

    Siempre es una alegría para mí, que mis artículos sean de utilidad para los demás.

    Un afectuoso saludo

    Responder
    • Gracias Lorena por tu comentario.

      Es una satisfacción, saber que mis contenidos pueden ser útiles para otros.

      Un cordial saludo.

      Responder

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