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LA ENFERMEDAD BIPOLAR O LA MONTAÑA RUSA DE LAS EMOCIONES

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ADELA-EMILIA GÓMEZ AYALA (Farmacéutica)

Esta web tiene el certificado de Portales Médicos (WiS)

En otros artículos del blog, ya hemos hablado de distintos problemas que tienen que ver con la salud mental, desde la mitificada esquizofrenia, hasta problemas no tan complejos, pero no por ello menos importantes, como son las relaciones tóxicas.

Aunque sabemos que se vuelve a repetir la idea, no hay que olvidar que todas las afectaciones que tienen que ver con la esfera mental, están condenadas al ostracismo y al consiguiente rechazo social.

Y es que no es lo mismo reconocer que se sufre una ortorexia o un miedo atroz a conducir, que admitir que se tiene la tensión baja.

Nadie es culpable de que le salgan las transaminasas altas en una analítica, o bien, de presentar una adicción a las nuevas tecnologías.

Sin embargo, entre ambos cuadros, hay una diferencia brutal: el primero se admite sin problemas, mientras que el segundo implica una serie de connotaciones nada agradables.

Es por eso que todos los sanitarios estamos obligados a normalizar los trastornos mentales, difundiendo para ello una información veraz y rigurosa, que permita entender que tales cuadros patológicos forman parte de los diferentes problemas de salud, que cualquier persona puede sufrir a lo largo de su vida.

Y ahondando más en el tema, seguro que más de uno habremos oído como palabras tipo autista, bipolar o esquizofrénico, a veces se usan para referirse a una persona con objeto de descalificarla.

Por todo ello, la divulgación sobre estos temas tiene una importancia capital, si se quiere conseguir la aceptación y la normalización de estos problemas de salud.

Y ahora ya, sin más, “entramos en harina” y nos disponemos a desmigajar qué es la enfermedad o trastorno bipolar.

 

¿Qué es la enfermedad bipolar?

La enfermedad bipolar (antes llamada maníaco-depresiva o depresión maníaca) es uno de esos trastornos mentales, relativamente bien conocidos, pero como muchas de las patologías de este tipo, rodeado de grandes bulos y medias verdades.

La principal característica de este cuadro es la oscilación en el estado anímico, pasando de etapas de mucha alegría, euforia y energía, a otras de marcado decaimiento, tristeza y abatimiento.

La primera etapa recibe el nombre de fase maníaca, mientras que la segunda sería la fase depresiva.

Estas “rachas” pueden durar semanas o meses incluso, y son completamente diferentes a los cambios de humor que pueden tener lugar en cualquier sujeto sano.

En la enfermedad bipolar, el enfermo pasa por etapas de manía (euforia y felicidad extrema), otras de depresión (desesperanza e intensa tristeza) e incluso, pueden aparecer episodios mixtos.

En los episodios mixtos, la persona suele encontrarse deprimida, pero a su vez, es presa de inquietud y exceso de actividad. Clic para tuitear

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Aunque estos episodios pueden aparecer y desaparecer a lo largo de la vida, lo más común es que el afectado necesite tratamiento mientras dure su existencia.

Estos cambios en el estado anímico afectan la salud del enfermo, repercuten en la vida familiar y en la esfera laboral, y hay un punto decisivo que conviene recalcar, y es el relativo al riesgo de suicidio asociado a los episodios depresivos.

Se considera que en esta enfermedad, hay una pérdida o fallo en la regulación emocional del afectado.

 

No es infrecuente que el trastorno bipolar vaya asociado a otros problemas psicológicos.

En definitiva, al igual que ocurre con otras alteraciones y recordando aquel viejo dicho que alguien mencionaba: “cuando hay posibilidad de que un problema se complique, se complicará” (no lo dudes).

 

¿A quién afecta el trastorno bipolar? 

El trastorno bipolar se considera una enfermedad mental grave, la cual se sitúa como sexta causa de discapacidad a nivel mundial.

Según la OMS, afecta a 60 millones de personas en todo el mundo.

Se cree que en España, alrededor de un millón de personas sufren esta enfermedad, lo que nos sitúa como país líder en número de pacientes. En definitiva, estamos ante una patología que sufre el 2% de la población.

Muchos de estos enfermos no están diagnosticados, siendo el tiempo medio para establecer dicho diagnóstico, alrededor de 5 años.

La enfermedad bipolar en los niños, frecuentemente se confunde con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Suele iniciarse a edades bastante tempranas, que oscilan entre el final de la adolescencia y la década de los veinte años.

Aproximadamente en la cuarta parte de los enfermos, el diagnóstico se pone de manifiesto antes de los 50 años, aunque en un 10% puede detectarse ya en la vejez.

Por sexos, no hay grandes diferencias, si bien el número de mujeres afectadas es algo superior respecto a los varones:

En los hombres predominan los episodios maníacos, mientras que en las mujeres con enfermedad bipolar, los cuadros mixtos y depresivos son más comunes. Clic para tuitear

El consumo de determinadas sustancias, el estrés o la falta de sueño, pueden hacer que la enfermedad se manifieste a edades más tempranas.

 

¿Qué causa la enfermedad bipolar? 

Al analizar la causa de esta enfermedad, lo que técnicamente se llama etiopatogenia, hay una serie de puntos que llaman la atención:

  • Familiares con este trastorno.
  • Problemas ambientales, ligados al estrés y a las experiencias vitales.
  • Consumo de sustancias (alcohol y otras drogas).

Estos puntos son los que se conocen como factores de riesgo.

¿Es hereditaria?

enfermedad-bipolar-herenciaActualmente se admite que el trastorno bipolar tiene un origen genético, pues se ha observado en miembros de una determinada familia.

Se sabe que hay varios genes que tiene que ver con su aparición.

Además, estudios efectuados en hijos de padres aquejados de esta enfermedad han demostrado mayor tendencia a patologías de tipo psicológico y a alteraciones en las estructuras del sistema nervioso, que justifican una mayor predisposición a presentar este problema.

Y, para mayor confirmación de este punto, se sabe que los familiares de personas que sufren trastorno bipolar, corren un riesgo diez veces mayor de presentar esta afectación, comparados con personas sanas.

Sin embargo, la genética no lo es todo, ya que estudios efectuados en gemelos idénticos, mostraban que uno presentaba la enfermedad y el otro no.

Por lo tanto, la base genética no está presente en todos los afectados.

Y como ocurre con otras muchas enfermedades en las cuales existe una predisposición genética, no siempre los implicados acaban por desarrollar la enfermedad en cuestión.

Por supuesto, el caso contrario, también se da.

¿Qué otros factores están implicados? 

Los estudios disponibles indican que el cerebro de estos pacientes tiene una estructura y un funcionamiento diferente al de los sujetos sanos.

Sin embargo, estos cambios de tipo biológico (estructura y función) no son lo suficientemente importantes como para justificar un diagnóstico de enfermedad bipolar.

A estas alturas se sabe que los factores ambientales (acontecimientos vitales estresantes, ya sea en forma de pérdida de seres queridos, divorcio, pérdida del trabajo u otras situaciones de estrés), no justifican la aparición de la enfermedad por sí solos.

Sin embargo, tales situaciones sí influyen en la evolución y progresión de la enfermedad, especialmente al inicio de la misma.

Otros estudios relacionan esta enfermedad en algunas personas, con alteraciones en el ritmo circadiano sueño-vigilia:

 En este sentido, tanto acontecimientos vitales alegres, como otros de tipo estresante,  podrían alterar el ritmo circadiano, y esto a su vez, podría ser responsable de la aparición de episodios maníacos.

También se admite, que ciertos fármacos (por ejemplo, los empleados en el tratamiento de problemas del tiroides y los glucocorticoides) favorecen su aparición.

En definitiva, y para acabar este punto, puede decirse que la enfermedad no es provocada por una causa única.

Se acepta que hay factores genéticos, biológicos y ambientales, que actuando de modo conjunto dan lugar a la manifestación de esta enfermedad. Clic para tuitear

Como ya hemos dicho, una de las características de este trastorno, es la tardanza en el diagnóstico.

Por supuesto, cuanto más se tarde en detectar la enfermedad, o si una vez diagnosticada, el enfermo no sigue el tratamiento establecido, la evolución natural de la misma, tenderá al empeoramiento y a la complicación.

 

¿Cómo es la enfermedad bipolar? 

Antes de entrar a hablar de los diferentes síntomas que acompañan a la enfermedad bipolar, hay que dejar meridianamente claro cuáles son las características de los diferentes episodios que pueden darse en este trastorno.

Esa información aparece en la siguiente infografía.

 

¿Cuáles son los síntomas de una persona bipolar? 

En la enfermedad bipolar, los síntomas son diferentes en función de que el afectado se encuentre en una fase maníaca, depresiva o mixta.

Durante cada uno de esos períodos, los síntomas van a estar presentes prácticamente durante casi todo el día, y ese período (depresivo, maníaco o mixto) dura como mínimo varias semanas, o incluso más.

Esos cambios en el estado anímico son intensos, se acompañan de modificaciones en la actividad y vitalidad del sujeto, e incluso, cuando los síntomas son leves, son lo suficientemente llamativos, como para que la familia o las personas del entorno, se percaten de que hay algo que no es normal.

Episodio maníaco 

La fase maníaca se caracteriza por un inicio repentino, aunque este punto cambia de unos enfermos a otros.

Un síntoma muy típico es la disminución de la necesidad de dormir, a lo que se suele unir una gran energía y un buen humor desacostumbrado.

La persona se siente extremadamente optimista, animada y eufórica; a veces incluso se altera su forma de pensar y de juzgar.

En ocasiones aparece irritabilidad hacia quienes no comparten su optimismo.

Es común también un sentimiento de superioridad y una satisfacción hacia todo, que incluye personas, relaciones sociales, objetos y actividad en general (proyectos, ocupaciones, diversiones, gastos económicos, …).

Físicamente, el afectado se encuentra lleno de energía, es incapaz de dormir, se incrementa su apetito (comida, bebida, sexo, …) y en general sus actividades placenteras.

Su sentido de la percepción se altera, con un mayor “rendimiento” en sentidos tales como la visión, la audición o el gusto.

La persona se siente inusualmente importante y talentosa, habla con gran rapidez, pasa de una idea a otra de forma casi meteórica, y su comportamiento en líneas generales, está marcado por la desinhibición.

Cuando esto ocurre por primera vez, el enfermo no se da cuenta, aunque la familia y la gente de su entorno, sí perciben el cambio. Clic para tuitear

No es infrecuente que la persona se ofenda cuando se le comentan tales cambios, y progresivamente, hay una pérdida de contacto con la realidad.

Cuando esta situación no es tan marcada, se habla de una HIPOMANÍA.

Episodio depresivo 

En la fase depresiva, es característica la presencia de los síntomas propios de una depresión mayor.

Aparece un profundo sentimiento de tristeza, acompañada de ansiedad e inquietud.

Otros enfermos relatan un sufrimiento tan profundo, que les impide incluso llorar; pueden aparecer sentimientos de vacío y anestesia emocional, manifestada como la incapacidad para experimentar cualquier sentimiento. Clic para tuitear

La presencia de irritabilidad, nerviosismo, ataques de ira, gritos e insultos, también es una realidad para otros enfermos.

A nivel mental, hay una pérdida de interés por todo, incapacidad para tomar decisiones sencillas, dificultad para concentrarse, olvidos, …, son algunos de los problemas más comunes.

En el plano corporal, lo más habitual es la pérdida de peso y de apetito, dificultad para dormir o despertar temprano y cansancio extremo.

A nivel sensorial, si previamente existían problemas  de miopía o sordera, estos se acentúan más.

En casos de especial gravedad, el enfermo afirma sentirse ajeno, insensible y extraño a su propio cuerpo.

El problema más importante que se plantea durante esta fase es la alta tasa de suicidios que la caracterizan.

Episodio mixto 

Durante este episodio, como su propio nombre indica, aparecen síntomas propios de la fase maníaca, junto con otros típicos de la fase de depresión.

Unos y otros aparecen a la vez.

Así pues, es típica la hiperactividad máxima, con ansiedad y pensamiento acelerado, pero con un contenido característicamente negativo.

Igualmente también puede aparecer hostilidad y mal humor, así como ideas delirantes.

En el siguiente vídeo se analizan las principales características que tienen lugar en una persona aquejada de enfermedad bipolar y que se encuentra bien en fase maníaca o en fase mixta.

Trastorno bipolar y otras enfermedades relacionadas 

Es bastante común, no solo en la enfermedad bipolar, sino en otras muchas, que además de la patología en cuestión, haya otras más o menos relacionadas que también estén presentes.

Técnicamente, estas otras enfermedades se conocen como comorbilidades.

Sería un ejemplo claro de que siempre existe la posibilidad de que una enfermedad se complique.

En el caso del trastorno bipolar, las posibles alteraciones que también podrían aparecer, son las siguientes:

Síntomas psicóticos 

Pueden aparecer durante la fase de manía o durante la fase depresiva.

Son delirios y alucinaciones, que en función de en qué período aparezcan, van unidos a ideas de grandeza, o de ruina y negatividad total.

Afortunadamente, en el trastorno bipolar, no existe un daño tan importante como en la esquizofrenia.

Esto explica que el pronóstico de una persona con problemas de bipolaridad, sea más favorable que en el caso de alguien con esquizofrenia.

Trastornos de ansiedad y déficit de atención con hiperactividad  

El déficit de atención con hiperactividad, conocido por sus siglas TDAH, puede aparecer en niños y adolescentes con trastorno bipolar.

Cuando se dan ambas alteraciones en el sujeto, es característica la aparición de irritabilidad, hiperactividad, lenguaje acelerado y distractibilidad.

En lo que tiene que ver con la ansiedad, ésta es más común en la fase de depresión.

En esta situación destaca el enfermo atravesando un período de tristeza infinita, al que se une nerviosismo y agitación, existiendo la posibilidad de que en un momento concreto, el afectado pueda recibir un diagnóstico de fobia social o crisis de pánico.

La aparición de cualquiera  de las dos en una persona bipolar, hace necesaria una evaluación y un tratamiento independiente al del trastorno bipolar.

Trastornos del comportamiento alimentario 

Aproximadamente un 6% de las personas que padecen enfermedad bipolar, sufren en algún momento de su vida un trastorno del comportamiento alimentario, aunque este punto requiere más estudios, pues sus implicaciones son enormes.

Los resultados actuales demuestran que la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón son los más comunes.

Consumo de sustancias  

Un porcentaje importante de sujetos con problemas de bipolaridad, consumen alguna droga.

Entre ellas, la más común es el alcohol, al que siguen la marihuana, la cocaína y distintas anfetaminas, los sedantes, la heroína y otros opiáceos, y finalmente, otros alucinógenos.

El consumo de sustancias por parte de quienes sufren esta enfermedad, parece explicarse por el intento que el propio enfermo hace de regular su estado de ánimo.

Sin embargo, estas sustancias pueden actuar como detonantes de episodios maníacos o depresivos.

Autismo  

Otros estudios hablan de un solapamiento entre los trastornos del espectro autista y la enfermedad bipolar, el cual se ha visto tanto en niños, como en adultos.

Sobre este punto se necesita una mayor investigación, ya que los síntomas bipolares en caso de autismo, parecen ser diferentes a los encontrados en quienes no tienen este trastorno del neurodesarrollo (es decir, los trastornos del espectro autista).

Otras enfermedades  

Por otra parte, las personas aquejadas de trastorno bipolar, tienen una mayor tendencia a presentas diferentes enfermedades, tales como:

  • Obesidad.
  • Problemas cardíacos.
  • Diabetes.
  • Problemas de tiroides.
  • Dolor de cabeza.

De momento no se sabe si estas enfermedades pueden explicarse por las alteraciones genéticas que predisponen al trastorno bipolar, o si por el contrario, se deben al estilo de vida de muchos de los afectados por la bipolaridad.

 

¿Qué tipos de trastorno bipolar existen? 

Básicamente se distinguen los siguientes tipos:

Trastorno bipolar tipo I 

Presenta las siguientes características:

      • Existencia de, al menos, un episodio maníaco severo.
      • Los episodios depresivos, pueden no estar presentes.
      • La severidad de los síntomas, tanto de tipo maníaco, como depresivo, es máxima.
      • Los síntomas maníacos llegan a tal intensidad, que puede ser necesario el ingreso hospitalario del enfermo.
      • Pueden aparecer delirios durante las fases maníacas.
      • Aparece con la misma frecuencia en hombres y en mujeres.

Trastorno bipolar tipo II 

Sus características incluyen:

      • Presencia de episodios hipomaníacos.
      • Existencia de episodios depresivos severos.
      • El diagnóstico se establece cuando el enfermo ha tenido uno o más episodios depresivos severos, y como mínimo, un episodio de hipomanía.
      • Las fases depresivas tienen una mayor duración comparadas con el tipo anterior.
      • Frecuentemente, el paciente busca ayuda durante el período depresivo.
      • Si aparecen síntomas psicóticos, estos ocurren durante dicha fase de depresión.
      • Por sexos, este tipo de trastorno es más común en las mujeres.

Trastorno bipolar de ciclo rápido 

      • Su principal característica es la presencia de 4 o más episodios de manía o depresión a lo largo del año.
      • Afecta aproximadamente a 1 de cada 10 personas con trastorno bipolar.

Ciclotimia 

      • Es característica la aparición de cambios anímicos, ya sean depresivos o maníacos, pero de menor intensidad.
      • Estos síntomas duran como mínimo 2 años en población adulta, y un año en niños o adolescentes.
      • Puede considerarse la versión leve del trastorno bipolar.

 

¿Cómo saber si una persona padece esta enfermedad? 

Esta pregunta sería el equivalente a cómo diagnosticar este trastorno.

La enfermedad bipolar es uno de los cuadros psiquiátricos de más difícil diagnóstico.

A veces, desde que se consulta la primera vez con el médico, hasta que se tiene el diagnóstico, pueden llegar a pasar hasta 10 años. Clic para tuitear

Quien establece dicho diagnóstico es siempre un psiquiatra.

Esa tardanza que sufren muchos pacientes puede justificarse por varias razones:

  • Por un lado, estamos ante un posible cuadro mental, con todas las implicaciones que eso conlleva; aunque poco a poco el estigma va desapareciendo, la realidad es que aún perdura.
  • Otro hecho, no menos importante, es que no hay ninguna prueba física que ayude al diagnóstico.

Ante un paciente con un posible cuadro bipolar, se le hace una exploración física completa, junto con determinadas pruebas complementarias, para descartar otras enfermedades, que puedan provocar esa sintomatolgía.

Cuando los resultados son normales, el paciente ya debe acudir al psiquiatra, quien realizará la evaluación pertinente y establecerá el diagnóstico.

Pero, …, a veces ocurre que la presencia de delirios y alucinaciones (síntomas psicóticos), hace que se establezca un diagnóstico de esquizofrenia.

En otros casos, si no se produce un episodio de manía o hipomanía, el diagnóstico se efectúa durante la fase depresiva, con lo que el cuadro es encajado como una depresión.

La clave para que el diagnóstico sea correcto, es la presencia de una fase de manía o hipomanía.

Por desgracia, muchas veces el enfermo o la familia, no recuerdan que haya existido uno de tales episodios.

Casi siempre la fase de manía es diagnosticada en una consulta psiquiátrica de urgencias. Clic para tuitear

La presencia de otras comorbilidades (ya comentadas) o los antecedentes familiares de cuadros bipolares, también sirven como punto de apoyo para al diagnóstico.

Por último, hay unos pequeños (o no tan pequeños) cambios en el comportamiento del afectado, que pueden servir de “PISTA“ a las familias, para buscar ayuda.

Se incluyen aquí:

  • Variaciones en el ánimo con períodos de una cierta duración: aproximadamente 2 ó 3 semanas.
  • Estado especialmente activo, desinhibido o muy hablador.
  • Gran contraste con un estado de estabilidad y equilibrio psicológico.
  • Presencia de otras épocas marcadas por la infelicidad, la desesperanza y la incapacidad para realizar distintas actividades, más o menos habituales.

En el siguiente artículo, se trata la problemática que plantea el diagnóstico de este trastorno en niños y adolescentes.

 

¿Qué tratamiento existe? 

El tratamiento es útil en muchos enfermos, incluso en aquellos que presentan los cuadros más graves.

Dicho tratamiento incluye psicoterapia y MEDICACIÓN, aunque esta última opción es decisiva para estos pacientes.

La finalidad del citado tratamiento es conseguir que la persona se encuentre en estado eutímico, es decir, con un estado de ánimo normal, lo cual le permite integrarse socialmente y vivir su día a día, como una persona cualquiera. Clic para tuitear

La duración del tratamiento debe ser de por vida, aunque el enfermo se encuentre bien, ya que si deja la medicación, la posibilidad de la recaída se convierte en una realidad.

En definitiva, aun cuando la persona se haya recuperado, sin medicación irá hacia atrás nuevamente.

Medicamentos usados en el trastorno bipolar

Una vez señalada la importancia de los fármacos, conviene tener claro, que en función de los síntomas que predominen, del episodio que tenga lugar, o incluso de las comorbilidades que también puedan existir, por ejemplo, el abuso de sustancias, se van a emplear MEDICAMENTOS de distinto tipo.

Es una obviedad, pero más vale recordarlo, que tales compuestos sólo pueden ser utilizados bajo la supervisión del psiquiatra que esté a cargo del enfermo.

La elección de un fármaco u otro va a estar muy condicionada por la respuesta del paciente. Clic para tuitear

Esto quiere decir, que puesto que el tratamiento se plantea a largo plazo, es fundamental que el paciente lo tome.

Si la medicación elegida provoca ciertos efectos secundarios que incomodan especialmente al enfermo, éste dejará el tratamiento, con lo que la posibilidad de la recaída será más importante.

Fármacos disponibles 

Hay que distinguir entre:

  • Episodios maníacos:

Los medicamentos disponibles incluyen:

      • ANTIPSICÓTICOS:
              • Típicos.
              • Atípicos (se prefieren a los anteriores).
      • LITIO.
      • ANTICONVULSIVANTES (también conocidos como medicamentos antiepilépticos, es decir, fármacos para tratar la epilepsia):
              • Carbamazepina.
              • Valproato.
              • Lamotrigina.
              • Gabapentina.
              • Topiramato.
  • Episodios depresivos:

Podrían emplearse medicamentos antidepresivos; sin embargo, buena parte de estos compuestos inducen cuadros maníacos cuando son usados en el contexto de una enfermedad bipolar.

Se cree que con los nuevos antidepresivos, esta opción es menos probable.

Para acabar este punto, sólo habría que hacer una pequeña puntualización.

Si la enferma desea plantearse un embarazo, teniendo en cuenta los numerosos efectos secundarios de estos compuestos y sus efectos sobre el feto, el tratamiento ha de ser totalmente individualizado.

Pseudoterapias 

Para el tratamiento de la enfermedad bipolar, además de la psicoterapia y los medicamentos ya citados, hay quienes proponen las medicinas alternativas.

Dentro de dichas “supuestas medicinas”, la más recomendada es la bioneuroemoción, cuyos nefastos resultados se pueden consultar en este artículo.

 

A modo de resumen de todo lo que se ha comentado en esta revisión, se propone el siguiente vídeo, donde se recogen las ideas básicas del tema.

 

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