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NOMOFOBIA, PHUBBING Y OTROS MALES ASOCIADOS AL USO DE MÓVILES

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Si yo te pregunto que si sabes lo que es una fobia, probablemente me digas que es un miedo muy exagerado, lo que también podría llamarse un miedo patológico.

¿Qué hecho, objeto, situación,…, puede generar una fobia?. Pues cualquier cosa, ya que el propio concepto de fobia habla de un miedo irracional, provocado por cosas o en situaciones que, salvo para quien sufre una fobia, son normales.

Así pues, existe la claustrofobia  (miedo a quedarse encerrado en un lugar del que la persona no pueda salir; por ejemplo, un ascensor), la agorafobia (miedo a los espacios abiertos, como grandes avenidas, parques, …), la zoofobia (miedo a los animales en general, aunque dependiendo del animal implicado, la zoofobia se subdivide en varias ramas) y así se podría hablar de un buen puñado de miedos irracionales.

Bien, hasta aquí te he comentado muy por encima, lo que es una fobia, la cual como miedo que es, ocasiona al afectado, una gran ansiedad.

Si tú llegados a este punto, me preguntas qué tiene que ver la fobia con el móvil o con la tablet, mi respuesta es que, aunque te resulte difícil de creer, existe una relación, que muchos no reconocen o no saben ni quiera de su existencia.

A día de hoy, rara es la casa en la que no existe al menos, un teléfono móvil, que generalmente usa una persona adulta.

Esto sería un caso extremo, pues lo habitual es que si hay adultos y niños, papá y mamá tengan sus respectivos teléfonos móviles, y los nenes puede que tengan una tablet infantil si son pequeños.

¿Pero qué niño de 5 ó 6 años, resiste la tentación de coger el móvil de papá y enviar un mensaje de voz vía whatssap?

Me temo que encontrar alguno, será una tarea harto compleja.

A esto hay que unirle, y seguro que conoces más de un caso, que llegada la Primera Comunión de la criatura, el regalo estrella suele ser una video-consola o similar.

Sinceramente, me resisto a pensar que a esas edades, algún familiar o amigo, tenga la osadía de obsequiar al crío con un teléfono móvil. Pero como en este mundo, hay gente para todo, seguro que alguno recibirá un smartphone por su comunión.

moviles-nomofobia-phubbing

Bien, ¿dónde crees que está el problema aquí?

Me dirás: ¡vaya pregunta, con lo útiles que son los móviles y las nuevas tecnologías, en general!

Y en efecto, dichas tecnologías correctamente usadas, tienen numerosas ventajas: desde quedarte tirado con el coche y necesitar llamar a una grúa, hasta ser utilizadas como plataforma que favorezca la familiarización del pequeño de 3-4 años, con los números y las letras, por ejemplo.

Así pues, internet en general, los teléfonos móviles y las tablets usados de manera adecuada, no suponen ningún problema, sino todo lo contrario.

Los problemas aparecen cuando la persona, aún adulta, se pasa todo el día pegada al teléfono, mirando si tiene mensajes, jugando, llegando incluso a ignorar a otras personas que están a su lado mientras ellas parlotean con sus “amigos virtuales”.

Ahí, ya hay un problema, consistente en obsesionarse con dicho aparatito, hasta el punto de no poder soportar la idea de olvidar el móvil en casa.

En este artículo, te voy a hablar de los diferentes trastornos asociados al uso compulsivo del smartphone, haciendo especial hincapié en aquellas alteraciones que afectan sobre todo a la mente.

 

Planteamiento general 

Nuevas tecnologías 

A estas alturas de la película, y teniendo en cuenta mi trabajo, no seré yo quien se oponga a las nuevas tecnologías.

Estas tecnologías han significado un gran avance en todos los sentidos, que van desde la creación de robots que se encargan de efectuar tareas muy repetitivas, pasando por una mejor comunicación y una mayor información a nivel empresarial y personal, facilitando la realización de diversas gestiones desde tu propia casa (comprar, hacer trámites bancarios o de otro tipo, …), así como también son una herramienta muy útil a nivel educativo para facilitar el aprendizaje, y por supuesto, su importancia en el campo de la salud, también va siendo más notoria, prácticamente a diario.

En esta presentación puedes encontrar un resumen de esas utilidades.

Pero realmente, los beneficios o los problemas provocados por los avances de la ciencia, dependen del uso que se haga de ellos.

Si los nuevos conocimientos o avances científicos son usados correctamente suponen un gran beneficio.

Por el contrario, empleados de forma abusiva o inapropiada, constituyen todo un peligro. Clic para tuitear

En el artículo “Las nuevas tecnologías beneficios y riesgos”  puedes encontrar un completo informe de las ventajas y de los problemas asociados a las distintas tecnologías.

Si te apetece profundizar en el tema de los avances tecnológicos con sus pros y sus contras para la humanidad, te aconsejo que leas el siguiente artículo.

Adolescentes, redes sociales y otros problemas 

Actualmente, en los países occidentales, el acceso a la tecnología digital es casi universal; de hecho, podría decirse que salvo los niños de 2-3 años y los ancianos sobre todo los de más edad, son los únicos que no se manejan en ese “mundillo digital”.

Es más, seguro que habrás visto que a criaturas de 4-5 años se les regala ordenadores de juguete y similares, para que vayan familiarizándose con las letras y los números.   Hasta ahí, podría decirse que no hay nada que objetar.

A medida que esas criaturas van creciendo, se van sumergiendo cada vez con mayor rapidez en el mundo de esas tecnologías.

¿Qué niño que se precie no suspira por una videoconsola o similar, e incluso un teléfono móvil? Seguro que conoces a más de uno.

Al mismo tiempo, en los colegios cada día se recurre más a la tecnología digital para favorecer el aprendizaje.

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Incluso puede que se te haya dado el caso de tener que ayudar a tu hijo o sobrino a hacer algún trabajo escolar, que requiera la búsqueda de información en internet.

En resumen, el propio medio que rodea al niño favorece su “inmersión en la red.

Ahora yo te pregunto: ¿esto es bueno o es malo?

Es muy probable que coincidas conmigo, en que todo depende de lo que se permita hacer a ese niño, que pronto se convertirá en adolescente.

Según indica el propio Instituto Nacional de Estadística, la mitad de los niños de 11 años tiene su propio teléfono móvil; a los 15 años, ya son el 95% de las criaturas, las que disponen de smartphone para su uso personal.

En este contexto, no pueden faltar las redes sociales.

redes sociales-phubbing

Las redes sociales, las hay de diverso tipo, unas con un perfil más profesional, mientras otras tienen un carácter más lúdico.

Una persona adulta se supone que tiene la suficiente madurez como para meterse en dichas redes y no buscarse problemas (¿no crees?).

Los adolescentes cuando se meten en dichas redes, en las cuales hay de todo, pueden contactar con personas maravillosas, pero también pueden ver o contactar con “personas o grupos poco saludables”, por decirlo suavemente.

¿Qué criatura de 13-15 años no tiene perfil en Facebook, Instagram y Whatssap (no podía faltar este último)?

¿Cuánto tiempo dedican esos adolescentes a tales redes, qué contenidos ven por ejemplo en YouTube?.

Dicho todo esto, por poco que veas la tele, escuches la radio o te metas en internet, habrás oído hablar del ciberacoso o ciberbulling.

En este sentido, desgraciadamente, hay datos de que el mencionado ciberacoso comienza a los 10 años.

Al mismo tiempo, y volviendo otra vez a las redes sociales (sí, es necesario; continúa leyendo por favor), una encuesta realizada por el Ministerio del Interior indica que el 19% de los adolescentes menores de 11 años, tiene creado un perfil en una red social.

La edad mínima para acceder a estas redes es de 14 años. Clic para tuitear

Te aconsejo que leas esta noticia aparecida en el diario El Mundo: “El ciberacoso comienza a los 10 años”.

En este enlace, tienes una guía para prevenir el ciberacoso escolar.

El siguiente vídeo, elaborado por la Policía Nacional, muestra la importancia que tiene que los adultos (padres, profesores, policías, voluntarios, …) se involucren para educar a los adolescentes en el uso correcto de las nuevas tecnologías.

 

Problemas asociados a las nuevas tecnologías, especialmente a los móviles y las tablets

Según recoge el New York Times, la mayoría de las personas revisan sus celulares 150 veces al día, o cada 6 minutos, dato aparecido en el libro The Power of Off de Nanci Colier, la cual resalta la idea de que pasamos demasiado tiempo haciendo cosas que en realidad no importan.

moviles-phubbing

Coincidirás conmigo en que este uso desmesurado y desproporcionado del smartphone va asociado inevitablemente a diversas alteraciones o trastornos, tanto en el plano físico, como en el plano emocional.

En lo que respecta a “lesiones físicas”,  que son aquellas que tienen que ver con músculos, ligamentos y nervios, fruto del movimiento repetitivo de determinadas estructuras corporales, te recomiendo que leas los posts “Lesiones por teléfono móvil. ¿Whatsappitis?”  y “Codo de selfie. Enfermedad 2.0”, ambos escritos por la traumatóloga Eugènia Miranda.

lesiones-movil-phubbing

Como ya te he comentado anteriormente, el uso desmedido del móvil, que afecta tanto a adultos, como a adolescentes, está generando diversas enfermedades o “trastornos del comportamiento”,  que se diferencian muy poco de la adicción que provoca el tabaco o diversas sustancias. En efecto, has leído bien, “adicción” , como suena.

 

Alteraciones psicológicas ligadas al móvil 

Conceptos generales 

Este tipo de alteraciones, si te acostumbras a estar todo el día pendiente del móvil, van a aparecer aunque tú no seas consciente.

Es verdad que en su mayoría, no están catalogadas como patologías propiamente dichas,  pero analizadas fríamente, no puedes negarme que tienen un “tufillo” raro, que casi cruza la delgada línea que separa los comportamientos normales, de aquellos que tienen un “carácter enfermizo”.

moviles y nomofobia en adolescentes

Si te hablo de tecnopatías, es más que probable que digas, ¿de qué está hablando ésta ahora?.

Las tecnopatías hacen referencia a un  comportamiento, caracterizado por la presencia de estrés, cuando no se puede acceder al celular o incluso cuando oyes tu smartphone sin que haya sonado.

Términos tales como Phubbing, Vibranxiety, Nomofobia, Fomo, Síndrome de la llama fantasma, Tecnoestrés, Selfifobia, Ciberfobia y Paranoia, probablemente te sonarán a chino, pero si te explico en qué consiste cada uno de ellos, ya te resultarán más familiares, aunque quizá te sea difícil admitir, que tú tienes uno de esos problemas.

Aunque posteriormente te aclararé en qué consiste cada una de estas “palabras tan feas”, primero me gustaría que te dieses cuenta de un detalle.

Todas estas alteraciones tienen que ver con el uso continuado del teléfono móvil y la ansiedad que se genera, cuando no puede usarse por cualquier razón.

En definitiva, para un importante grupo poblacional, el smartphone se ha convertido en una adicción.

Aunque este uso compulsivo del móvil, al igual que las compras compulsivas, no están catalogadas como enfermedades, cumplen los requisitos típicos de cualquier adicción.

Si quieres profundizar en este tema, te aconsejo que leas el artículo “Nomofobia, el motivo psicológico por el que no eres capaz de dejar de mirar el móvil”.

moviles, phubbing y obsesion

En lo que se refiere a los adolescentes, esta adicción a internet está generando  personas introvertidas, con trastornos que afectan a la atención, así como también es típico su carácter asexual y depresivo.

Por si aún te queda alguna duda, te dejo un breve extracto que refleja los resultados de un estudio efectuado en una universidad:

“Actualmente el uso de los móviles por parte de los jóvenes conlleva el riesgo de ser un elemento distractor en sus actividades académicas y su abuso los lleva a presentar el comportamiento típico de una adicción”.

Aquí tienes el enlace del artículo, por si quieres mirar este tema más detenidamente.

Alteraciones más comunes 

Ahora ya sí te voy a explicar los trastornos a los que hacen referencia las “feas palabras” del apartado anterior.

  • Vibranxiety o Síndrome de la llamada fantasma.

También conocido como síndrome de la vibración fantasma, ya que la persona afectada siente que su móvil vibra, pero al mirarlo comprueba que no hay notificaciones.

Aproximadamente afecta a un 70% de los usuarios de smartphone.

  • Fomo.

Deriva del inglés “FEAR OF MISSING OUT”, que significa miedo a perderse algo. Es una alteración que va íntimamente ligada a las redes sociales, en las cuales buena parte de sus usuarios reflejan su día a día.

Implica, terror a ser excluido, a la vez que se percibe que la vida de los demás es estupenda y maravillosa, puesto que a las redes sociales sólo se suben “glorias” y no sufrimientos.

Conlleva una sensación de estar perdiéndose cosas, a la vez que el afectado se siente excluido, lo que se traduce en una reacción ansiosa.

  • Tecnoestrés.

Consiste simplemente en la saturación de tecnología que invade la vida cotidiana, y de la cual no se consigue desconectar ni siquiera estando de vacaciones.

  • Selfifobia.

Esta alteración tiene que ver con la tan extendida tendencia a autorretratarse.

Aquellas personas acomplejadas, que creen salir peor que los demás en las fotos, acaban desarrollando esta alteración.

selfie, moviles y phubbing

  • Ciberfobia.

Hace referencia a la aversión o rechazo que genera el mundo de la informática y de internet.

En general, implica un rechazo hacia todo aparato tecnológico.

  • Paranoia.

Esta alteración aplicada al campo de la informática y de internet, se refiere a la obsesión del usuario por mantener a salvo su seguridad y su privacidad. Supone una desconfianza extrema respecto a aplicaciones o programas, que soliciten información personal.

 

Nomofobia 

En este punto y en el siguiente, vas a ver 2 alteraciones ligadas a la adicción al móvil, que por sus consecuencias y su importancia, he optado por dedicarles su propio espacio: la nomofobia y el phubbing.

La palabra nomofobia hace referencia a la sensación de angustia, ansiedad o miedo irracional que experimenta la persona cuando pierde su móvil, se queda sin batería o no tiene conexión (zonas sin cobertura, sin wifi).

¿Por qué tiene ese nombre tan raro?

Muy simple, deriva del inglés “NO MOVILE PHOBIA” (fobia a estar sin móvil).

Es una fobia que se ha detectado primero entre los jóvenes, aunque no es exclusiva de ellos. Clic para tuitear


En el artículo “¿Sabe qué es la nomofobia?”  del psiquiatra Juan Moisés de la Serna puedes encontrar la explicación que estos especialistas dan a esta alteración, así como un vídeo que describe ampliamente el problema.

Es probable que te preguntes si esta alteración puede afectar a cualquier persona.

afectados-nomofobia

En principio, aquellos sujetos que nacieron después de los años 80, son los más propensos, ya que para ellos lo habitual es estar conectado las 24 horas del día y los 365 días del año.

Esto no significa, como te he comentado antes, que la nomofobia sea un problema exclusivo de los jóvenes.

Según indican los resultados de un estudio efectuado en el Reino Unido, las mujeres son más propensas a presentar esta alteración, ya que su estructura cerebral les procura una mayor necesidad afectiva que a los varones.

En lo que respecta a los síntomas  que pueden hacer pensar, que tú o alguien de tu entorno sufre nomofobia, se incluyen los siguientes:

  • Ansiedad, que cursa junto con dolor de estómago, dolor de cabeza y taquicardia.
  • Aislamiento, de modo que la persona llega a obsesionarse por disponer de wifi, y si esto no es posible, su mente está pensando en dónde y cómo conseguir esa conexión.
  • Adicción y cultivo excesivo del ego, ya que el sujeto cae en una espiral de consultar sus redes sociales más de 3 veces al día, sus pensamientos y actos son compartidos en dichas redes y el número de seguidores que tiene parece ser el motor de su vida; hay un “culto morboso” de su identidad digital, cuando ese cuidado exquisito por su imagen no ocurre en el mundo real.
  • Dependencia, que implica una necesidad imperiosa de consultar el móvil aún cuando no se hayan recibido notificaciones.
  • Insomnio, provocado porque esa necesidad de conexión, hace que en muchos casos se ponga el móvil a cargar, mientras que el usuario se introduce en internet a través de su ordenador personal. Esto puede hacer que esa persona esté conecta hasta altas horas de la madrugada.

Por supuesto, que si este comportamiento se mantiene delante de los niños, estos aprenderán a usar el smartphone de forma compulsiva, tal y como ven que hace el adulto.

moviles niños y nomofobia

Un ejemplo de las consecuencias que pueden producirse por la nomofobia, se observa en el siguiente vídeo, cuando una señora sufre un auténtico ataque de ansiedad por quedarse sin batería.

En el siguiente enlace  encontrarás una infografía en la que se recoge la importancia y el alcance que puede llegar a tener la nomofobia.

En el cortometraje “Nomofobia” , se refleja la vida de alguien que tiene este problema, y como esa adicción repercute en todos los ámbitos de su existencia.

Algunos consejos  para combatir esta adicción, son los siguientes:

  • Apagar el teléfono al acostarse y no emplearlo como despertador.
  • Determinar ciertas horas del día para comprobar posibles notificaciones o utilizar el móvil, pero estableciendo un período cuantificable de tiempo.
  • Otra opción, es limitar o declarar ciertas zonas libres de celular, lo cual le obliga a controlar esa obsesión por el teléfono.
  • Favorecer los encuentros reales, contactando con personas del mundo que lo rodea y reduciendo las conexiones con el mundo virtual.

En definitiva, el problema no está en el móvil, sino en el uso que se haga del mismo.

También en el mercado, existen diferentes apps (puede parecer una contradicción, pero no lo es; por favor, lee) que ayudan a desconectar del mundo virtual y, a la vez, proporcionan datos y gráficos donde se refleja el uso del móvil, o bien, obligan a concentrarse en una determinada tarea.

En los siguientes artículos vas a encontrar diferentes aplicaciones que te ayudarán a superar esa adicción a ti o a alguien que lo necesite (algunas apps están repetidas, pero sólo son unas pocas; ya estás avisado):

Por último, hay que ser extremadamente cuidadoso con los regalos que se hacen a los niños, pues el deseo de un teléfono móvil o una tablet es casi unánime por parte de los niños.

La industria ha desarrollado diferentes aplicaciones dirigidas a los críos  como YouTube Kids o Whatsapp para niños.

Estos programas deben ser usados a partir de ciertas edades y, por supuesto, imaginarás que la supervisión paterna del uso que los niños hacen de estos “aparatos” es fundamental.

En definitiva, las nuevas tecnologías tienen utilidad; eso es algo que todo el mundo admite, pero deben usarse de modo correcto.

Esto es especialmente importante en los niños, quienes pueden usar dichas tecnologías, pero siempre siendo supervisados por sus padres; en resumen, estableciendo un control paternal, que permita controlar lo que el niño ve y el tiempo que pasa con estos sistemas.

No quisiera acabar este punto sin mostrarte un reportaje que recoge el drama familiar que conlleva la nomofobia en un adolescente.

 

Phubbing

Nuevo apartado, otra palabra nueva, difícil de pronunciar, de escribir y de entender: phubbing.

Según los expertos, el nombre deriva del inglés (no podía ser de otro modo) PHONE (celular) y SNIBBING (desairar).

Dicho así es probable que te suene a chino mandarín o incluso te quede la duda de si es un insulto.

Pero tranquilo, sitúate en el contexto que te comento:

Tú estás hablando con alguien, y ese alguien en lugar de mirarte a ti, sigue mirando la pantalla de su celular como si esperase “algún milagro revelado” a través de dicho aparato.

En un gesto de “cortesía suprema”, ese interlocutor que no se despega de su móvil, levanta la mirada y hace un gesto de “mmmm”, como forma de decirte que te está escuchando.

Imagino cómo se te queda el cuerpo y el ánimo tras vivir esta situación.

phubbing moviles y consecuencias

Ni que decir tiene, que dicho comportamiento acaba dañando la relación social de quien practica “esta modalidad de comunicación”.

Esta forma de proceder se observa en niños, adolescentes y adultos, y llamando a las cosas por su nombre, denota UNA FALTA DE EDUCACIÓN CON MAYÚSCULAS, cuando no UN SOBERANO DESPRECIO HACIA EL INTERLOCUTOR.

Quienes se comportan de este modo, no sólo dan a entender que las normas de urbanidad no son para ellos; lo peor o “quizá lo mejor” (según se mire, siempre es bueno conocer a las personas) es que ese sujeto hace gala de su mala educación, su grosería y su egoísmo.

No creas que este comportamiento se practica sólo con las personas con las que se tiene mayor confianza: pareja, familia, amigos, …

Si así fuera podría ser válido el refrán de que “la confianza da asco”.

Actualmente es habitual ver a varias personas reunidas “compartiendo” un desayuno o cualquier otro ágape, y cada una de ellas está enfrascada en su smartphone; la interacción entre quienes están sentados en la misma mesa es, simplemente, nula.

phubbing personas y moviles

No hace falta tener ninguna licenciatura por cualquier universidad de prestigio, para entender que la persona que intenta entablar una conversación con alguien que practica el phubbing, se siente desairado, menospreciado y, si esto ocurre en el entorno de la pareja,  puede conllevar depresiones y rupturas.

nomofobia, phubbing y problemas

Algunas señales que indican que una persona realiza phubbing se muestran en la siguiente infografía.

nomofobia-phubbing

Volviendo al tema de la cortesía y la educación, no es de extrañar que los jóvenes o incluso los adultos afectados, en ese deseo de no perderse nada de lo que ocurre en el mundo virtual, hace que el afectado sean incapaces de un simple:  “Discúlpame, tengo un mensaje urgente, lo contesto y seguimos”.

En definitiva, la tecnología hizo olvidar reglas básicas de cortesía, como mirar a los ojos a quien te habla.

Si quieres profundizar más en el tema, te recomiendo el artículo “Modo maleducado”: por la adicción al celular, más gente admite que se volvió irrespetuosa.

A tal extremo ha llegado esta falta de respeto hacia los demás, que en algunas fiestas celebradas en España, están prohibidos los móviles

Algunos consejos para evitar esta incómoda y desagradable adicción, capaz de deteriorar o romper tus relaciones sociales, son los siguientes:

  • Apagar el móvil por la noche.
  • Silenciar el smartphone durante las comidas, o programarlo para que al rechazar una llamada llegue un SMS al interlocutor, señalando que ahora no se puede coger el teléfono.
  • Evitar dejar el móvil encima de la mesa cuando se está comiendo.
  • Programar el celular en modo avión.
  • Colocar carteles en los lugares de encuentro, señalando que se prefieren las conversaciones reales a las virtuales.
  • Fijar un horario para que el celular esté silenciado, permitiendo que entren sólo las llamadas de los “favoritos”.
  • Establecer como norma entre los comensales reunidos en la mesa, que quien mire el teléfono paga la cena.
  • No utilizar el smartphone para consultar cualquier duda.
  • Saber controlarse es la mejor forma de no caer en la nomofobia.

 

Conclusiones

Para evitar caer en los males que se acaban de comentar, especialmente en lo que se refiere a las adicciones, es fundamental:

  •  Vigilar la edad a la que se permite el acceso a dispositivos móviles a los adolescentes.
  • Controlar los contenidos que consumen y el tiempo que dedican a estos aparatos a lo largo del día.
  • Establecer unas pautas básicas respeto al uso, evitando generar conflictos que interfieran en las relaciones sociales.
  • No instalar un sinfín de aplicaciones tipo juegos, multitud de redes sociales o incluso, establecer unos horarios para consultar el teléfono.
  • Entender que hay vida más allá del mundo virtual.
  • Controlar el uso del móvil, con objeto de evitar que dicho aparato genere conductas adictivas, con todas las consecuencias que esto conlleva.

 

Respecto a ti, que me lees habitualmente, ya sabes: si te ha gustado, comparte en las redes sociales y deja tu comentario.

NOMOFOBIA, PHUBBING Y OTROS MALES ASOCIADOS AL USO DE MÓVILES
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Adela Emilia Gómez Ayala

Adela Emilia Gómez Ayala

• En este blog encontrarás información sanitaria actualizada y contrastada sobre temas de alimentación, enfermedades crónicas habituales, problemas infantiles y geriátricos (ancianos), salud mental, salud 2.0 y cualquier otro tema que resulte de tu interés y tú me propongas.• Farmacéutica dedicada a tareas de formación y asesoramiento; mi lema es "ayudando a mejorar la salud de los demás a través de la web"

14 comentarios en “NOMOFOBIA, PHUBBING Y OTROS MALES ASOCIADOS AL USO DE MÓVILES”

  1. Hola Adela,

    Me parece un excelente artículo, contiene mucha información que desconocía y es increíble ver el número de alteraciones que se producen en la persona por el uso excesivo del móvil. Una de las que más me encuentro yo es el phubbing y es realmente desagradable cuando ves que esa persona no te hace ni caso o que en general un grupo no se hace ni caso entre ellos. Llega un punto en que o entras en el juego o hay personas que se pueden sentir mal y excluidas. Yo prefiero no entrar y desde luego eso no me hace sentir mal en absoluto, en todo caso escojo reunirme con personas que abiertamente entiendan que mi comportamiento no es ese y lo respeten igual que respeto el suyo aunque no me guste.

    • Gracias Rosa Maria por tu comentario.

      Realmente el phubbing, es la máxima expresión de la grosería y la mala educación. Nos hemos acostumbrado a estar tan pendientes del móvil, que no hacemos caso, ni tenemos consideración con la persona que nos acompaña y que, probablemente si ha decido acompañarnos, es porque quiera hablar y disfrutar de nuestra compañía. Estar todo el rato con el móvil y no hacer ni puñetero caso a esa persona, me parece un gesto, repito, de mala educación, y al mismo tiempo, quienes practican ese comportamiento se van aislando, quedando su vida social recluída a los amigos virtuales. El día que no hay cobertura, falla la batería o hay algún problema, ese día es ya de auténtica locura.

      Hay que ser muy cuidadoso con el uso de los móviles y especialmente en el caso de los crios y los adolescentes.

      Un afectuoso saludo

  2. ¡Hola Adela!

    ¡Qué tema tan serio cuando hablamos de menores, bueno, y no tan menores! Lo que está claro es que detrás de estos dispositivos somos muy vulnerables.

    No conocía toda la variedad de alteraciones que nos presentas pero sí que he podido vivir en mi propia piel la sensación de estar perdiendo el tiempo mientras la vida pasa.

    ¡Ay el phubbing! Hasta la palabreja es fea.

    Hace un tiempo, no tan lejano, que me negué a ello. Ahora he puesto remedio y mis pautas de uso son otras muy diferentes. La realidad es que no ha pasado nada, no se han hundido mis relaciones sociales, no me siento rara, y me sigo enterando de todo lo necesario, pero he ganado en foco, concentración y calidad de vida.

    Un abrazo

    • Gracias Amaya por tu comentario.

      Ciertamente el tema de los dispositivos móviles, se ha convertido en un tema peligroso, que pensamos que afecta sólo a adolescentes, cuando la realidad no es así. ¡Cuántos adultos no hay también enganchados a este uso compulsivo!.

      Respecto al phubbing, te felicito por tu decisión, pues verdaderamente prescindir del móvil cuando estás con otras personas es no sólo símbolo de consideración hacia quienes te acompañan, sino una forma muy saludable de disfrutar de quienes nos rodean. Muy distinto es que estés esperando un mensaje o llamada importante, por cuestiones de familia o trabajo; eso es comprensible y a todos nos pasa, pero más de ahí, ya la cosa empieza a pintar mal.

      Un afectuoso saludo

    • Gracias Domi por tu comentario.

      Realmente cuando escribo un artículo, intento dar siempre una perspectiva de conjunto del tema.

      En el caso particular de toda la problemática asociada al uso masivo y compulsivo de los móviles, con más razón todavía, pues realmente estamos ante un problema de gran magnitud, poco conocido, que afecta a un buen número de usuarios de móviles, no ya sólo adolescentes, sino también adultos y del que mucho de los afectados no son conscientes.

      Realmente esto ha llegado a convertirse en una adicción, con las consecuencias devastadoras que toda adicción genera.

      Un afectuoso saludo

  3. Hola Adela,

    Cuánto da que pensar este artículo. Podría escribirte un comentario de 2.000 palabras. Voy a ver si resumo.

    En primer lugar, a la selfiefobia añadiría la selfiemanía y la manía de fotografiarlo y grabarlo todo en general. ¿En serio es necesario fotografiarlo todo? Y algún otro nombre para definirnos a las personas a las que nos pone de los nervios tener delante a otras personas de esas que lo fotografían todo. A mí es que me pone mala y sobre todo si el objeto a fotografiar son mis hijos. De verdad que a alguna le tiraría el móvil al váter.

    Y después de esta pequeña confesión voy en serio. Sobre el uso del móvil en menores, pues como dices, la diferencia está entre el uso y el abuso y la línea es muy fina. Yo pienso que es lo que les ha tocado vivir y que mantenerlos al margen y, sin más, prohibirles su uso no es la solución. Para mí la clave está en enseñarles a utilizarlo bien. Yo a mis hijos desde luego les dejo el móvil y la tablet, no para desconectarlos y que vean videos en youtube hasta que se les caigan los ojos, pero sí de forma moderada o les busco alguna aplicación maja adecuada para su edad.

    Y en los mayores la línea también es muy fina y creo que hay casos en los que tenemos un problemilla. Yo misma me he sentido identificada con algunas de las situaciones que relatas. Si bien es cierto que procuro controlarme y que me he desactivado las notificaciones también hay veces que me descubro mirando el móvil cuando debería estar pendiente a la conversación que tengo delante. He pensado incluso en quitar ciertas aplicaciones porque estoy segura de que sufro tecnoestrés.

    Gracias por ayudarnos a identificar estas situaciones.

    Un abrazo.

    • Gracias Cristina por tu comentario.

      Realmente el tema de los selfies, es ya de “otra galaxia”. El hecho de que con motivo de algún encuentro de amigos, se haga un selfie para recordarlo, tampoco tiene mayor importancia siempre; cuando ya hay menores, la cosa cambia. Y en lo de subirlo a la red, cuando sólo son adultos los que aparecen, pues si se cuenta con la aprobación de todos los que salen en la foto, pues allá cada uno. Con críos es distinto, tú puedes hacer una bonita foto de un paisaje por ejemplo, pero donde los niños salgan de fondo, sin que sus caras se vean, y subirlo a la red. Hasta ahí, podría ser tolerable.

      El resto, es difícil de controlar. Los niños y adolescentes, ya desde el propio colegio están metidos en ese mundillo del móvil. ¡Cuántos padres no le dan la tablet o el móvil al crío para que no moleste y no de el tostón! Menudo disparate. Hay que estar muy pendiente de ellos y de los contenidos a los que acceden; llegada la adolescencia, con esa rebeldía que acompaña a muchos adolescentes, intentar poner pautas y límites al uso del móvil, como no lo hayas hecho antes, es difícil, aunque todo depende de la actitud que adopten ambos progenitores. Si los 2 están de acuerdo en lo mismo, establecer esas pautas no suele ser tan difícil, el problema es cuando en caso de padres separados, el móvil se convierte en el regalo estrella del adolescente y sí mi niño, disfruta y mira todo lo que te de la gana. Llegados a ese punto, estamos casi que perdidos. Pero ….

      Para los adultos, si el adulto no sabe controlarse, también es un problema. Tú o yo, que por cuestiones profesionales tenemos que usar el móvil a todas horas, meternos en las redes sociales para difundir contenidos y compartir, …, es diferente, pues incluso llega un momento en que te hartas del móvil.

      En un adulto que no se vea en esta situación, y use compulsivamente el móvil para todo y prescindiendo de todos, la situación se vuelve un problema, idéntico a cualquier otra adicción, llamémosle tabaco, alcohol, sustancias, fármacos…

      Los adultos deberíamos ser más responsables y más coherentes; debería imperar el sentido común, pero ya se sabe que éste suele ser el menos común de los sentidos.

      Un afectuoso saludo

  4. Adela, como siempre, nos ofreces toda la información de un problema. Yo creo que, cómo siempre, se trata de responsabilidad personal el uso que le des ala tecnología. Este año, cuando Carlota cambió de colegio, le ofrecimos un movil, ya que sale muy pronto de casa, va sola al colegio y a mi me gusta recibir su mensaje de que ha llegado y todo esta bien. Yo estoy todo el día conectada, mi trabajo lo realizo a través de estos medios, mi forma de comunicarme con mis clientes es tecnológica, y eso lo traslado a los mas pequeños.

    La diferencia está en vigilarles de cerca, enseñarles a manejarse y no hacer un mundo de nada. Aunque en casa, cuando la señal de wifi no es buena, se revoluciona todos incluida mi madre, que ya tiene 80 años, y para ella ha supuesto un magnífico avance. Puede leer lo que antes no toleraban sus ojos, agranda las letras al tamaño para ella. Ha dado de baja sus suscripciones en papel, lo que genera menos basura, y se ha suscrito a sus canales preferidos de youtube.

    Cómo siempre, los excesos son malos, y hay que encontrar el equilibrio. Yo, mi teléfono siempre lo tengo en silencio, es una medida que me crea menos estrés.

    Un abrazo

    • Gracias Raquel por tu comentario.

      Es cierto que las nuevas tecnologías están muy extendidas. Hay casos en los que el hecho de que un adolescente tenga un móvil, es necesario. El problema viene cuando esa criatura se pasa todo el día pegada al móvil, viendo lo que le da la gana, descuidando sus tareas escolares, pasando de la convivencia familiar y …. bueno no vamos a añadirle más males. En los adolescentes, es fundamental saber qué ven y cuánto tiempo le dedican.

      Para las personas mayores, el caso de tu madre es de los pocos que yo conozco que realmente se han subido al carro de las nuevas tecnologías, lo cual está bien, pues les permite seguir temas de su interés, hacer gestiones sin moverse de casa, …

      En cuanto a los adultos, existe el riesgo e incluso la realidad, es que más de uno caen en ese uso masivo y desordenado del móvil, y ahí es cuando está el problema, el cual aún no está reconocido como tal por mucha gente, incluso las sociedades médicas no la tipifican aún como una obsesión, con todas sus consecuencias.

      Respecto a personas como nosotras Raquel, éste nos obliga a estar a todas horas metidas en interent, con lo cual para nosotros es una necesidad no un hobby, aunque no digo que personas que trabajan online, no puedan caer en esta adicción, pero es más difícil.

      En cualquier caso, cuando las cosas se usan con moderación y siendo consciente de lo que se hace, no suele haber problemas. Cuando esa moderación se pierde, …., estamos perdidos.

      Un afectuoso saludo

  5. Hola Adela Emilia,

    No sabía que esto de que alguien te ignore mientras le hablas, por estar mirando el móvil tuviera nombre. Pero, en el mismo momento que lo leía, me han venido a la mente ciertas personas cercanas que lo practican.

    En realidad, reconozco que soy de las que se molesta bastante cuando me pasa esto, porque yo soy de las que incluso sale de casa sin el móvil, si voy a estar en compañía y poco tiempo fuera. Además, disfruto mucho de conversar, de conocer otras opiniones y, con personas que hacen esto, te das cuenta que nunca puedes avanzar en la conversación porque responden con monosílabos, pero no prestan verdadera atención a lo que les cuentas, de modo que si les haces una pregunta no saben qué responderte.

    Creo que, sobre todo los adultos, deberían ser algo más conscientes y considerados con el prójimo y dar ejemplo con su forma de actuar.

    Un saludo enorme.

    • Gracias por tu comentario Conchi.

      Pues en efecto, esa práctica de estar pegado al móvil en lugar de prestar atención a quién te habla (salvo que se trate de algún mensaje urgente), tiene un nombre (un pelín raro) y además, demuestra poca educación y respeto hacia tu interlocutor. Estamos tan acostumbrados a los móviles, que no nos damos cuenta de que en presencia de amigos o de otras personas, el más elemental sentido de la educación, te obliga a prestarles atención; eso por un lado, y por otro, nos empeñamos en tener montones de amigos virtuales y en mostrar nueva vida en las redes sociales, sin percatarnos de la gente de carne y hueso que está a nuestro lado y a la que probablemente conozcamos mejor, que a la del otro lado de la pantalla, y por supuesto, las fotos de vacaciones paradisíacas, siempre pueden estar retocadas.

      En definitiva, hay mucha gente que ha caído en ese “no sin mi móvil”, y eso está generando serios problemas para quienes padecen esa obsesión, la cual aunque de momento no está catalogada como trastorno, al ritmo que vamos, no es de extrañar que dentro de poco, lo esté.

      Si esto se observa en adultos, la extrapolación a los adolescentes (que hacen lo que ven), ya resulta “terrorífica”.

      Un afectuoso saludo

  6. Hola Adela.
    Una de las cosas que no soporto es que en reuniones con amigos o familiares estén con los móviles, me parece una falta de educación y me dan a entender que la compañía no es grata para ellos.
    Los niños cada vez son más tepraneros con el móvil pero el error es de los padres por consentir. Muchas veces lo hacen por su propio bienestar y tranquilidad. Si están jugando no molestan.
    Todo avance tecnológico es bueno. Pero aprendamos a utilizar las cosas en su momento justo y sin ser prisioneras de ellas.
    Gracias por el artículo tan constructivo. Un beso?

    • Gracias Carmen por tu comentario.

      Coincido contigo en que sacar el móvil y ponerlo en la mesa, junto al tenedor y la copa, como que no es lo más correcto.

      Puedo entender que se esté esperando una llamada o un mensaje urgente, lo cual para mí, estaría disculpado. Ahora bien, dicho esto, cuando el poner el móvil encima de la mesa y estar enfrascado en los mensajes, en el correo o en lo que cada uno quiera, yo también lo considero una falta de respeto hacia el resto de comensales. Vamos ni más ni menos, que una falta de educación.

      El problema de los padres que le dan el móvil a los nenes para que los dejen comer tranquilos, es otra rama del mismo árbol. Si desde pequeños, no enseñamos a los niños a usar los móviles o cualquier otro aparato o tecnología, de forma adecuada, no pretendamos que cuando esas criaturas crezcan hagan uso de unos modales, que nosotros no les hemos enseñado.

      Para mí, es así RESPETO y EDUCACIÓN. Y el respeto y la educación, hay que inculcarlos desde pequeños. No lo haces, pues no te extrañes si en una comida “bien”, aparece el mozuelo de 15-17 años, incapaz de despegarse del móvil, le llamas la atención y te manda a freír espárragos, por decirlo educadamente.

      Un afectuoso saludo

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