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ORTOREXIA: CUANDO COMER DEMASIADO SANO PUEDE CONDUCIRTE AL CEMENTERIO

Antes de entrar en mayores honduras, permíteme que te explique la razón que me ha llevado a elegir el tema de la ortorexia.

Recuerdo mi época en la que trabajaba como farmacéutica adjunta, y posteriormente los años que me dediqué a la formación en cursos de diverso tipo; en los dos casos, siempre había preguntas recurrentes:

  • Alguien que llega a la farmacia: “Mire usted que me duele aquí, a ver si me pudiera dar algo para el dolor,…, pero no traiga usted nada de química, algo de hierbas que tenga usted por ahí”.
  •  Alguien que comenta en un curso: “Nosotros en mi casa, tomamos todos productos naturales y llevamos una dieta sana; fíjese usted que yo misma voy todos los días a hacer la compra, y lo primero que hago es fijarme en el etiquetado; si compro carne de ternera, me gusta saber de dónde viene esa carne; por supuesto, hamburguesas, chuches, precocinados,…, eso no entra en mi casa.

Imaginarás que no voy a ser yo quien defienda los intereses de las multinacionales del sector (farmacia o alimentación).

Pero siguiendo con el tema, la cuestión que yo intentaba explicar a aquella persona que entraba en la farmacia, era que los fármacos actuales (la odiada química) proceden de las plantas medicinales que usaban nuestros antepasados, que al fin y al cabo, también tenían química.

Respecto al consabido comentario acerca de una alimentación sana y natural, no puede faltar el ejemplo del bollicao del niño para merendar; “mi hijo no toma jamás un bollo de esos”. Mi respuesta era que porque su hijo comiese un bollicao 2 veces al año, no le iba a pasar nada.

A lo largo de todo este tiempo, me he dado cuenta de que hay personas que confunden natural con sano, de modo que cualquier alimento procesado, directamente es insano: “¿sabe usted la cantidad de colorantes, conservantes, hormonas para que engorde la vaca, pesticidas para que se críen pronto los tomates,…?; quite usted, comida sana y natural”.

Hasta aquí todo es “relativamente lógico”, teniendo en cuenta la gran cantidad de información, verídica o no, que llega a la población y que ésta, difícilmente puede ponderar y distinguir lo que son meros bulos, de lo que son noticias procedentes de fuentes fiables.

Escucha el episodio dedicado a la Ortorexia en Mi Podcast  de Salud.

Retomando los 2 ejemplos que acabo de poner, en ellos hay una idea común, que no es otra que el rechazo a la química.

Ya salió la llamada quimiofobia. Y es que la citada quimiofobia, guarda una relación bastante estrecha con la ortorexia, y más adelante verás por qué.

Un ejemplo de la quimiofobia aplicada al sector de los fármacos es el rechazo a los medicamentos, entre ellos por supuesto las vacunas.

¿Por qué ese rechazo a las vacunas?

Porque causan autismo y además contienen mercurio, que es tóxico (eso dicen los antivacunas).

Actualmente se sabe que las vacunas no provocan autismo y el mercurio no está presente en ninguna de las vacunas incluidas en los diferentes calendarios vacunales de España.

Pues bien, gracias a ese rechazo a las vacunas, actualmente hay un grupo importante de niños que están dejando de vacunarse, por lo que no reciben la vacuna frente al sarampión. Esto ha hecho que en numerosos países de Europa y en EEUU haya resurgido nuevamente esta enfermedad infecciosa.

Si quieres conocer más acerca del caos que se está viviendo actualmente con el sarampión en países desarrollados, te aconsejo que leas mi artículo dedicado a este tema.

Bien, pues vamos a ver ahora los resultados que tiene la quimiofobia aplicada al sector de la alimentación.

La consecuencia de este rechazo a la química es una vuelta a dietas totalmente desaconsejadas como la dieta alcalina o la dieta paleo, así como otros despropósitos que abogan por beber agua cruda (agua sin potabilizar) o leche cruda (leche que no se ha sometido a los procesos de pasteurización o uperización).

Más información sobre estos temas y las llamadas medicinas alternativas, lo tienes en mi artículo dedicado a la pseudociencia, donde se recogen estas recomendaciones nutricionales tan particulares y otras falsas terapias que sustituirían a la medicina tradicional, cuya eficacia se basa en que ha de someterse al método científico.

Y ya para acabar con el tema de la quimiofobia y sus consecuencias en la alimentación, me gustaría señalar que esta negativa a consumir “alimentos con química” no es aplicable a todos los alimentos, ni  a todas las bebidas, donde se incluyen las bebidas alcohólicas, cuyos supuestos beneficios para la salud se han pregonado y se siguen pregonando a los 4 vientos.

Actualmente se sabe que esas supuestas bondades de las bebidas alcohólicas (que por supuesto también son química, como todo) son auténticos bulos, ya que el alcohol es una sustancia dañina para el organismo humano; también tengo otro artículo dedicado a este tema.

Ciertamente que por falta de información acerca de las mentiras que entraña la quimiofobia, no será.

Si tú quieres seguir creyendo en ella, ya es cosa tuya.

Pero ten muy claro que una de las “secuelas” de esa quimiofobia, de ese odio por todo lo que signifique química, es precisamente el trastorno que vamos a describir ahora, la citada ortorexia, que puede poner en serio peligro la vida de la persona afectada.

Así pues, recuerda que no por comer alimentos más saludables, vas a estar más sano.

Si acabas cayendo en un cuadro de ortorexia, estás perdido, aunque tampoco desesperes, pues afortunadamente este trastorno, como otros que tienen que ver con el comportamiento alimentario, tienen tratamiento y curación.

 

 

¿Qué es la ortorexia?

Según la Wikipedia, la ortorexia u ortorexia nerviosa, se define como un trastorno alimentario, caracterizado por la obsesión patológica por comer comida considerada saludable por una persona, lo que  puede llevar a la desnutrición e incluso a la muerte.

La ortorexia (palabra que proviene del griego y cuya traducción literal es comer lo correcto) es un trastorno del comportamiento alimentario, consistente en que la persona afectada desarrolla una obsesión por comer sano y por la calidad de los alimentos que consume.

Sano, calidad, obsesión, trastorno, son los términos que aparecen en la definición. Se que al analizarlos hay algo que chirría, y te dices, aquí hay palabras que no cuadran.

Efectivamente, sano y calidad, a cualquiera le inspira salud. Clic para tuitear

Por el contrario, trastorno y obsesión, son palabras asociadas siempre a un sentido dañino o peligroso.

En esa combinación de palabras está la clave de este trastorno del comportamiento alimentario:

Lo que en principio se inicia como un propósito por comer sano, acaba convirtiéndose en una manía obsesiva por la pureza de los alimentos.

La persona que sufre ortorexia entiende que los alimentos tienen que poder encuadrarse en una de las siguientes categorías:

  • Alimento peligroso, es todo aquel que contiene conservantes o aditivos (recuerda, “la química”, “la química”).
  • Alimento artificial, es todo aquel que es producido industrialmente.
  • Alimento saludable, es todo aquel que es producido biológicamente.

Si te fijas, cada vez nos acercamos más a la equivalencia:

  • Biológico equivale a natural = bueno.
  • Industrial equivale a aditivo = malo.

Esta equivalencia es extremadamente peligrosa, pues se olvida la importancia que ha tenido la industria agroalimentaria en todo lo que tiene que ver con la seguridad de los alimentos que se consumen hoy día. Un ejemplo del gran error que supone este planteamiento puedes encontrarlo en esta explicación de la farmacéutica Gemma del Caño.

Así pues, partiendo de una equivalencia errónea,  la persona que padece este trastorno es alguien que vive obsesionado por la comida sana; de hecho, se impone una dieta muy estricta.

En esa dieta no se incluyen carnes, grasas, alimentos cultivados con pesticidas o herbicidas y cualquier otro componente artificial que pueda dañar al organismo.

Imaginarás que llegados a este punto, el sujeto afectado sufre un cuadro de desnutrición, al que hay que añadir todas las complicaciones emocionales de un comportamiento obsesivo.

Actualmente la ortorexia no está considerada como un trastorno del comportamiento alimentario, de hecho no aparece recogida en el DSM-V (Manual de Diagnóstico y Estadísticas de los Trastornos Mentales) de la Sociedad Americana de Psiquiatría.

Hay especialistas que opinan que dentro de los desórdenes alimenticios se incluyen patologías tan conocidas como la bulimia, la anorexia, la obesidad y el comedor compulsivo.

En el caso de la ortorexia, se decantan más por un trastorno obsesivo, donde la persona afectada se obsesiona por la comida saludable; se han dado casos, donde se ha diagnosticado esta afectación en personas que ya presentaban un trastorno de tipo obsesivo compulsivo.

En el siguiente vídeo, se recogen las principales características de esta alteración.

 

¿A quién afecta la ortorexia?

Sé que de entrada esta pregunta puede resultar absurda.

Es obvio que las personas que malviven en las zonas del planeta castigadas por una hambruna crónica, no van a presentar este trastorno. El mundo, o quizá, el ser humano, es así de “generoso”.

Así pues, la ortorexia es una alteración que se presenta en personas con un poder adquisitivo lo suficientemente alto, como para poder elegir esos alimentos “orgánicos, ecológicos o bio”, supuestamente más sanos, pero también considerablemente más caros.

Sin embargo, cuando los afectados son los adolescentes, estos sí tienen que hacer frente al elevado coste de este tipo de alimentos, partiendo de la base de que ellos no tienen una economía boyante, con lo que su situación puede complicarse aún más. En algunos casos prefieren restringir otros gastos, con tal de poder acceder a este tipo de “comida de calidad”.

No es un problema exclusivo de adolescentes preocupadas por seguir las pautas de alimentación de sus ídolos.

Desgraciadamente los hombres, ya sean adultos o adolescentes, también pueden verse afectados. Realmente no hay datos fiables sobre el porcentaje de población que sufre este trastorno.

Dado que es una patología relativamente nuevo, aún no se conocen los datos de cuántos son los afectados en España.

Según la Organización Mundial de la Salud, la ortorexia afecta al 28% de la población que vive en países desarrollados; es triste ciertamente, pero se estima que esta cifra aumentará en los próximos años, pues la sociedad actual tiende a los extremos y las personas o se cuidan en exceso, o no se cuidan en absoluto y se autodestruyen como ocurre con la obesidad.

En la siguiente presentación interactiva encontrarás amplia información sobre cuáles son los colectivos más afectados, así como también se recoge el testimonio de diversos afectados que han pasado o están pasado esta penosa alteración.

 

¿Cómo se origina la ortorexia?: factores predisponentes.

Llegados a este punto, me puedes decir “¡genial, por fin apareció la madre del borrego!”.

Encontrar a esa “madre del borrego” no es fácil, pues hay toda una serie de factores que se entremezclan y se superponen.

Al analizar los factores predisponentes, si lees el apartado anterior sobre qué tipo de personas son las que suelen afectarse, hay una serie de características que se repiten:

  • Preocupación por un estilo de vida saludable, lo que se denomina la cultura healthy.
  • Alto poder adquisitivo para poder comprar esos alimentos sanos, que son considerablemente más caros.
  • Trastornos del comportamiento alimentario previo, como anorexia o bulimia.
  • Personalidad muy rígida y obsesiva.
  • Creencia de que ellos son mejores que el resto, porque se sacrifican para estar más sanos.

Esos serían a grandes rasgos, los factores predisponentes, pero no hay que olvidar que también a nivel social o cultural, hay otra serie de circunstancias que inciden, y son las siguientes:

  • Excesiva información sobre temas ligados con la alimentación; muchas veces, la persona no sabe hasta qué punto toda esa información es fiable, a partir de qué límites se empieza a rozar con la peligrosidad, …, en resumen una infoxicación en temas ligados a la nutrición.

Aquí los medios de comunicación tienen “parte de culpa”: dedican muchas horas y muchas páginas de sus contenidos a hablar de temas ligados a la alimentación; unas veces recurren a auténticos expertos (nutricionistas) y otras a influencers o coach nutricionales.

  • Se hace una gran hincapié en la necesidad de comer sano, como forma de tener una buena salud; esto en principio está muy bien; el problema se plantea cuando esa idea de comer sano se convierte casi “en la única razón por la que vivir”.

 

  • La industria agroalimentaria desarrolla impresionantes campañas de marketing, para promocionar la venta de sus alimentos saludables, dejando entrever, cuando no diciéndolo explícitamente, que existen superalimentos, cuyo consumo es clave para mantener la salud.

 

  • En esa cultura healthy, antes mencionada, destacan los influencers: youtubers o instagramers que preconizan una forma de comer determinada, basada en productos vegetales, pero con unos patrones de comportamiento muy rígidos y con una personalidad obsesiva. Si te metes en Instagram por ejemplo, encontrarás numerosas fotos de “platos sanos”, algunos promovidos por estos influencers, que refuerzan en la persona de riesgo la idea de que es fundamental comer sano. La necesidad de emular a esas “estrellas de las redes sociales” y hacer lo que ellas hacen, lleva a copiar sus patrones de consumo y de comportamiento, por más disparatados que sean.

 

  • Muy relacionado con lo anterior, están también los personajes famosos del cine, quienes igual abogan por un alimento muy saludable, pero consumido en cantidades desproporcionadas a lo largo del día, como a la vez preconizan supuestas terapias que son auténticas pseudoterapias. Sus cuerpos esculturales y la necesidad que tienen algunos colectivos profesionales de cuidar su físico (actores, deportistas, …), hace que tiendan también a seguir a pies juntillas las recomendaciones dietéticas de estos famosos.

Muchos de los individuos que acaban desarrollando este trastorno, presentan alguna de las siguientes características:

  1. Priorizan la búsqueda de una mejor salud.
  2. Temen ser envenenados por los alimentos producidos por la industria alimentaria, con toda su carga de aditivos y otros componentes.
  3. Encuentran una razón espiritual ligada al consumo de un determinado tipo de alimento.

Para finalizar este apartado,  creo que es fundamental tener claro el siguiente punto:

En la anorexia o en la bulimia, la persona afectada se preocupa por la cantidad de comida; a diferencia, en la ortorexia, los afectados se preocupan por la calidad de la comida.

 

Síntomas y consecuencias de la ortorexia

Como ya habrás leído, comer sano no es malo, todo lo contrario, es una práctica muy recomendable.

El problema aparece cuando la persona se obsesiona con su alimentación.

Hay estudios que indican que quienes sufren ortorexia presentan un trastorno psicológico más profundo, de modo que esa obsesión por la comida sana, sería solo la punta del iceberg.

En lo que respecta a los síntomas, ¿qué comportamientos te pueden alertar de que alguien padece esta alteración?

Ojo a las siguientes actitudes o formas de comportarse:

  • La preocupación constante por la alimentación.
  • El deseo obsesivo por planificar sus comidas.
  • El establecimiento de unas reglas muy estrictas respecto a los alimentos que toman.
  • El reconocimiento público de que su alimentación es muy sana.

ortorexia-comida

A grandes rasgos esas serían las características que pueden hacer sospechar un caso de ortorexia.

Estas personas comienzan a eliminar de su dieta aquellos alimentos que, para ellas, son totalmente “insanos“.

Así pues, empiezan quitando dulces, le siguen los alimentos procesados, los hidratos de carbono (legumbres), las carnes y los vegetales cuyo origen no sea ecológico.

Te habrás dado cuenta de que tras un tiempo comiendo de esta forma, el riesgo de desnutrición (con todos los problemas asociados que conlleva) es más que evidente.

Otra característica que presentan quienes padecen este trastorno del comportamiento alimentario, tiene que ver con su autoestima.

De hecho, estos individuos se creen  mejores que el resto, pues entienden que ellos tienen la virtud de mantener una dieta correcta.

Si por cualquier circunstancia “rompen esa dieta”, aparece el consiguiente sentimiento de culpa, que les hace sentirse incapaces de cumplir con unas normas que ellos se han impuesto.

Paso siguiente, intentan “paliar” esa culpabilidad motivada por la ruptura de su dieta, para lo cual recurren a acciones purgativas, similares a las que llevan a cabo quienes padecen bulimia.

En el siguiente vídeo, algunas personas afectadas narran cómo es su vida, apresadas por este trastorno:

Recientes estudios han demostrado que las personas con antecedentes de trastornos alimentarios, rasgos obsesivo-compulsivos,  perfeccionistas,seguidores de dietas, con mala imagen corporal y deseo de adelgazar, son más propensas a desarrollar una obsesión patológica con una alimentación saludable o consumir solo alimentos “puros”.

En la ortorexia esa obsesión por la alimentación saludable, es una señal de que la persona lucha por controlar su salud mental, afirman algunos expertos.

La principal consecuencia, o al menos la más llamativa de las consecuencias derivadas de la ortorexia, es la siguiente:

La persona que sufre este problema pierde la capacidad de comer instintivamente, de saber cuándo tiene hambre, la cantidad que necesita y cuándo está llena.

Dicho esto, probablemente me preguntes, ¿y te parece poco? Pues como decían aquellos míticos dibujos animados “no se vayan, que aún hay más”.

En efecto, hay más, pues las consecuencias de la ortorexia pueden clasificarse en 2 grandes apartados: consecuencias físicas y consecuencias psíquicas.

Consecuencias físicas

La progresiva restricción en el consumo de alimentos genera un cuadro de desnutrición, con todas sus manifestaciones:

  • Considerable pérdida de peso.
  • Anemia.
  • Deficiencia de determinadas vitaminas y minerales.
  • Hipotensión.
  • Osteoporosis.
  • Complicaciones de distinto tipo, fruto de la reducida y estricta alimentación.

Consecuencias psíquicas

En el plano psicológico, aparecen complicaciones de diverso tipo, pues la persona vive por y para controlar su alimentación, con todo lo que ello supone a nivel social y mental.

  • Por un lado, el individuo ortoréxico se cree superior a los demás, ya que tiene una norma autoimpuesta de comer saludablemente; por tanto, como sólo consume alimentos saludables, puros y sanos, se sienten con una mayor autoestima, considerando al resto de personas como seres inferiores.

El resultado de este planteamiento salta a la vista: conflictos con las personas de su entorno inmediato.

  • Profundizando en el tema de la repercusión social de la ortorexia, es característico un progresivo aislamiento del afectado. La persona al no poder controlar la calidad de los alimentos que ingiere, rehúye esos encuentros, con lo cual su soledad es mayor. Esto se traduce en una mayor obsesión por la comida.

consecuencias de la ortorexia

Es muy común también que el cuadro vaya acompañado de patologías tales como depresión o ansiedad, e incluso hipocondría (la persona con este trastorno cree estar afectada por alguna patología grave).

 

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la ortorexia, como el de cualquier otra alteración, debe realizarse lo antes posible.

Pero en este caso concreto, pensar que alguien que se preocupa por llevar una alimentación sana, pueda tener un trastorno del comportamiento alimentario, es algo difícil de justificar (por no decir que hay que tener la mente un poco enrevesada para pensar así).

Sin embargo, conviene recordar, que la persona con este trastorno suele esquivar el consumo de alimentos “impuros” según ella, utilizando tácticas de gran habilidad, con frases del tipo:

  • Yo como de todo, pero sano.
  • Me hace dolor de panza, esto me cae mal.
  • Me salen granos.

No debes olvidar que buena parte de las personas afectadas son inteligentes y tienen una gran avidez de información; buscan en internet, donde no sólo encuentran contenidos cuya veracidad es más que discutible, sino que también manejan a la perfección las redes sociales, en las cuales encuentran grupos o figuras que alientan estos hábitos (por ejemplo, los youtubers o instagramers que abogan por los alimentos naturales, pero desde la rigidez propia de alguien que sufre este trastorno).

Una persona que sufre anorexia o bulimia tiende a esconder su problema; por el contrario, el sujeto que padece ortorexia habla abiertamente de su predilección por la comida sana y natural. Clic para tuitear

La ortorexia comparte con la anorexia la rigidez en el control de la dieta (si bien, como habrás leído antes, la ortorexia se centra en la calidad del alimento, mientras que la anorexia pone el foco en la cantidad de alimento); la bulimia y la ortorexia tienen como punto en común la práctica de conductas purgativas (empleo de potentes laxantes, provocación del vómito).

En definitiva, bulimia y anorexia son trastornos centrados en la cantidad de comida que se consume; por el contrario, en la ortorexia el centro del problema es la calidad del alimento.

¿Cómo se detecta la ortorexia?

El diagnóstico de esta alteración puede hacerse empleando el test del doctor Bratman.

Este test incluye las siguientes cuestiones:

  • ¿Pasas más de tres horas al día pensando en tu dieta?
  • ¿Planeas tus comidas con varios días de antelación?
  • ¿Consideras que el valor nutritivo de una comida es más importante que el placer que te aporta?
  • ¿Has disminuido la calidad de tu vida a medida que aumentaba la calidad de tu dieta?
  • ¿Te has vuelto más estricto contigo mismo en este tiempo?
  • ¿Has mejorado tu autoestima alimentándote de forma sana?
  • ¿Has renunciado a comer alimentos que te gustaban para comer alimentos “buenos”?
  • ¿Supone un problema tu dieta a la hora de comer fuera, distanciándote de tu familia y tus amigos?
  • ¿Te sientes culpable cuando te saltas tu régimen?
  • ¿Te sientes en paz contigo mismo y crees que todo está bajo control cuando comes de forma sana?

Si la persona responde afirmativamente a 4 o 5 preguntas, significa que es necesario que se relaje más en lo que respecta a la alimentación. Si responde afirmativamente a todas las preguntas, significa que tiene una obsesión importante por la alimentación sana.

Por último, recuerda que la línea que separa la preocupación por llevar una dieta sana, frente a la fijación obsesiva por comer de forma saludable, es muy fina.

De hecho, para hablar de que alguien sufre ortorexia, es necesario que esa preocupación por los alimentos sanos, provoque una significativa aflicción en quien tiene ese hábito. Si no hay aflicción y su deseo de comer saludablemente no le ocasiona ningún problema, no existe una alteración del comportamiento alimentario (ten claro este punto).

El siguiente vídeo analiza la realidad que vive la persona afectada por la ortorexia, y recalca la importancia que tiene el establecimiento de alimentos prohibidos para poder diagnosticar esta alteración.

 

¿Cuál es el tratamiento de la ortorexia?

La ortorexia, como ya habrás leído varias veces, se inicia como una “loable afición” a comer alimentos sanos, para acabar convirtiéndose en una obsesión enfermiza que sólo permite al afectado consumir un restringido número de alimentos.

El tratamiento requiere de un equipo integrado por distintos profesionales: dietistas, psicólogos, médicos.

Al igual que ocurre con otros trastornos del comportamiento alimentario, tipo bulimia o anorexia, la recuperación física es más rápida que la recuperación psicológica.

Para que se produzca esa recuperación en el plano mental, es básico que el afectado supere el sentimiento de culpa que se apodera de él cuando consume alimentos normales.

En definitiva, la persona afectada tiene que concienciarse de que su obsesión por la comida sana, es una actitud enfermiza, y es fundamental como primer paso para su curación, que esa obsesión desaparezca de su mente.

El individuo que sufre este trastorno debe aprender a comer con normalidad, sin ningún sentimiento de culpa.

En general, debes saber que la recuperación de este trastorno, al igual que en el caso de las patologías ya citadas, suele ser larga, especialmente porque la parte psicológica no se recupera con rapidez.

Normalmente el tratamiento incluye psicoterapia, educación nutricional y fármacos, los cuales pueden ir destinados a controlar las consecuencias físicas de la ortorexia, y por supuesto, antidepresivos o ansiolíticos para tratar el trasfondo psiquiátrico del cuadro.

 

Prevención

En la siguiente presentación, se enumeran  las recomendaciones que debes tener en cuenta para prevenir la ortorexia.

 

Ortorexia y Vigorexia

La vigorexia, comparte con la ortorexia, la obsesión, la inseguridad y la inmadurez, la no aceptación de la imagen corporal y la baja autoestima.

En definitiva, existe un importante trasfondo psicológico que es la clave de esta obsesión por tener un determinado cuerpo.

La vigorexia se define como un trastorno del comportamiento que se caracteriza por la obsesión de conseguir un cuerpo musculoso.

Usualmente es más común en hombres, pero también puede encontrarse en mujeres.

Para conseguir ese ansiado cuerpo musculoso, el afectado suele seguir la siguiente pauta de actuación:

  • Horas y horas de gimnasio, con un patrón de ejercicio que es claramente patológico.

 

  • Modificaciones dietéticas: su alimentación se basa en los hidratos de carbono y en la proteína, siendo su dieta totalmente hiperprotéica y con ausencia de grasas. Es frecuente el consumo de suplementos de diverso tipo (soja, lecitina, …) para favorecer la ganancia de masa muscular.

 

  • Consumo de anabolizantes, los cuales como compuestos farmacológicos que actúan sobre las hormonas, van a ser los principales responsables de los desajustes y problemas de salud que aparecen en los afectados. Estos compuestos generan dependencia, lo cual ya de por sí es un severo problema, pero además, se asocian a un mayor riesgo de cáncer de próstata y problemas vasculares de diverso tipo (infartos, problemas cardíacos, disfunción eréctil, daños en los vasos sanguíneos, …).

 

En resumen, tanto en la ortorexia, como en la vigorexia, existen 2 pautas de comportamiento anómalas, cuya base es un trastorno psicológico, caracterizado por el comportamiento obsesivo, la baja autoestima  y la inseguridad, fundamentalmente.

 

La ortorexia en esquema

Para finalizar, aquí tienes un esquema donde se recogen las principales características de esta alteración del comportamiento alimentario: la ortorexia.

ortorexia-resumen

 

 

 

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Adela Emilia Gómez Ayala. Farmaceutica

Adela Emilia Gómez Ayala. Farmaceutica

"Farmacéutica, que haciendo uso de las nuevas tecnologías ofrece consejos de salud y atención personalizada, siempre bajo el lema "ayudando a mejorar tu calidad de vida a través de la web""

19 comentarios en “ORTOREXIA: CUANDO COMER DEMASIADO SANO PUEDE CONDUCIRTE AL CEMENTERIO”

  1. Hola Adela Emilia,

    Este tema me era totalmente desconocido, ni podía imaginar que esa “obsesión” por lo sano, se volviese contraproducente. Pero, supongo que como todo en la vida, hay que huir de los extremos y buscar mejor el equilibrio.

    Es verdad que, desde hace un tiempo, hay bastante confusión entre sano o saludable y orgánico. Parece que si no cumple este requisito, ya no se puede considerar apto. Y es bastante preocupante, porque entras en cualquier sitio que hable de alimentación y en casi todos encuentras una defensa a ultranza de lo ecológico.

    Está bien que, si comes en casa, puedas cuidar un poco más lo que cocinas, pero nunca dejar de salir o socializar, porque no puedes comer de nada.

    Gracias por sacar a la luz este tipo de trastornos que son tan desconocidos,

    Un saludo enorme.

    • Gracias por tu comentario Conchi.

      En efecto, el problema está en la obsesión. Cuando te obsesionas por la alimentación saludable, tú misma te metes en una espiral que te va a conducir a una pérdida de salud, importante, no sólo desde el punto de vista meramente físico, por el cuadro de desnutrición que puedes desarrollar, sino también desde el punto de vista psicológico, que quizá es la parte más difícil de tratar a posteriori.

      Y como tú bien dices, la confusión entre sano, orgánico, ecológico, es tremenda. ¿Quién está detrás?. Difícil la respuesta, pues la industria agroalimentaria hace virguerías con tal de sacar productos nuevos hiper, mega, super, saludables y luego, pues también a nivel social, existe una corriente muy “natural, en contacto con la naturaleza, fuera todo lo procesado, …., la química que comentaba al principio del post), con productos ecológicos (disponibles en la sección gourment de determinados supermercados, a la que no pueden acceder todos los bolsillos); en definitiva, es una situación compleja, donde cada uno, intenta llevarse su porción del pastel.

      Lo importante, comer de todo, intentando seguir las recomendaciones de la pirámide nutricional, fuera obsesiones, salir a comer fuera cuando te apetezca y no hagas un problema donde no lo hay.

      Un afectuoso saludo

  2. Hola, un post muy completo, gracias. La verdad es que me he sentido algo identificada con los síntomas que has comentado. Es cierto que al controlar tu alimentación sientes una cierta recompensa al sentirte eso, en control. Supongo que es lo que explica que comiencen los extremos de anorexia o bulimia. Yo hace un tiempo cambié mi dieta y restringí ciertos alimentos. Sí, leyendo en internet, libros, etc.. Y sí, también al principio se convirtió un poco en obsesión, porque supongo que cuando quieres hacer un cambio de ese tipo la motivación, al menos al principio, tiene que ser grande.

    Ahora, aunque mantengo más o menos la dieta, porque honestamente creo que es mejor que la que llevaba antes, la llevo de manera más flexible y procuro que no me afecte en mi día a día. Es decir, no dejo de comer fuera, si puedo pedir acorde bien, si me apetece comer cosas que supuestamente no se deben, no me importa y las como. Y afortunadamente nunca he sentido la necesidad de compensar ninguno de esos “excesos”. E intento no dar la tabarra con la dieta. Solo si alguien muestra interés en el tema. Así que creo que está bien recordar que es una elección personal y que nadie nos puede asegurar que sea la acertada, hay tantísimas opiniones… y que por eso mismo es un error ir pensando que somos amos de la verdad absoluta y mirar a los demás de manera condescendiente.

    Dicho esto, a veces me cuesta no saltar, porque el problema es que no sé que es la dieta “normal” que sí está bien seguir y me da mucha rabia que cuando se habla del tema parece que el loco eres tú y que el que come lo procesado que se vende en el super y anuncian en la tele y desayuna la tostada, el dulce y el zumo es el que lo está haciendo bien y normal. Creo que en el tema de la alimentación hay muchas cosas que se deberían cambiar y que la industria alimentaria tiene demasiada influencia. No sé si seré ortoréxica o no, pero soy de las que cuando ven al niño con el bollicao se estremece un poco… porque desgraciadamente lo normal es que no sea de vez en cuando.

    Un saludo.

    • Gracias Verónica por tu comentario.

      La clave de la ortorexia, está en la obsesión, la cual genera la correspondiente cascada de restringir alimentos procesados, no comer fuera de casa, evitar ciertos alimentos, …, y tú misma acabas de decir que si tienes que comer fuera, comes sin ningún problema, y si un día comes algún alimento de los que “no se consideran saludables”, tampoco te sientes culpable. Por lo tanto, estate tranquila en cuanto a ese punto.

      Es cierto que la industria agroalimentaria, ejerce una presión brutal a través de la publicidad, para vender sus productos. En el caso de productos infantiles, si les añades, que si la pegatina, la baticao, el dinosaurio, y …. yo que sé que más, pues el niño se empeña en que quiere el producto tal porque lleva de regalo tal o cual cosa.

      Es importante, enseñar a los niños a que coman de forma adecuada, evitando la bollería y muchos productos procesados (que ciertamente son más cómodos, pues es más fácil darle al niño una caña de chocolate, que ponerte a hacerle un bocadillo de jamón de york, por ejemplo), pero esa tarea, es una tarea que necesita su tiempo, me refiero, que la meta debe plantearse a largo plazo; es muy difícil decir al niño, Fulanito tú no comes gusanitos, cuando todos sus amigos están enfrente comiéndoselos. Por lo tanto, lo más práctico es intentar inculcarles hábitos sanos, vigilar que no se vuelvan niños sedentarios y obesos, y, tiempo al tiempo, …

      Lo que se entiende por normal, es la dieta que se basa en la pirámide alimentaria, intentar elegir alimentos naturales y evitar el alcohol. Agua toda la necesaria, ejercicio cada cual en la medida de sus posibilidades, y fuera complicaciones. Los demás opinan siempre, porque hay gente que si no opina, se atraganta!!!

      Lo dicho, fuera obsesiones y vida saludable.

      Un afectuoso saludo

  3. Cierto que yo puedo considerarme bastante friki, obsesionado o como queramos llamarlo de la alimentación, pero desde un punto positivo para mi y para los demás.

    Yo creo que mi forma de comer es buena para mi, para los demás y para el planeta, claro que afecta a mi vida social porque no como lo que se suele encontrar en restaurantes, pero no afecta para mal. La gente que quiere comer conmigo lo sabe, y si es un evento de mucha gente voy y me como una ensalada.

    El punto de “obsesión” entiendo que es lo negativo, pero tengo una pregunta:

    Si alguien estuviera obsesionado por ser buena persona, ser feliz, honesta, íntegra, y todos los adjetivos positivos que se te ocurran para definir a una persona, ¿estaría sufriendo buenerexia?

    • Gracias Alvaro por tu comentario.

      Buena pregunta; sinceramente no sabría que decirte!!!! Quizá el problema sería que a veces la gente no responde como tú esperas, y eso puede hacerte sufrir. Tú puedes dar mucho por alguien y esperar que esa persona de todo por tí, si no lo da, …., sinceramente yo sufriría.

      Y no creo que el dolor sea saludable, salvo que tus creencias religiosas te permitan sobrellevar ese dolor, sin convertirte en un ser amargado!!!

      Esta pregunta daría para una mesa redonda con psicólogos, antropólogos, …., buffff.

      Habría que organizar todo un evento!!!! No te parece?

      Un afectuoso saludo

  4. Hola Adela Emilia,
    Me encanta leerte, me encanta como trasmites tus conocimientos, como te trabajas las entradas y me chifla ese humor que tienes siempre por debajo 🙂 Y además aprendo yo también mucho contigo.
    Pero hoy, aunque tu artículo es muy completo, creo que le falta algo. Creo que ignora a un porcentaje de la población, en el cuál me incluyo, que es consciente de la importancia de lo que se lleva a la boca, es consciente de la manipulación de las industrias, del etiquetado engañoso y de lo que se esconde realmente detrás de los productos. Gente que se informa día a día y hace cambios día a día. No por modas, no porque lo ve en Instagram, no. Porque ha ido formando su conocimiento. Y no pasa hambre. Nunca. Y su dieta es rica y variada. Porque sabe elegir lo que es mejor dentro de lo que hay disponible. Y no deja de comer legumbres porque no pueda encontrarlas biológicas. Tampoco deja de salir. Aunque es cierto, yo me niego en rotundo a ir a un Mac Donalds o a un chino. Tampoco voy a Sturbucks o según que cadenas por motivos de principios que no vienen al cuento. No me doy por aludida con el término “vigorexia” porque tal como nos lo han vendido no me representa. Está inventado para ridicularizar a los que se descarrilan de la manada, en mi opinión, y no me interesa tampoco. Estaría bien que hablaramos de personas “conscientes y comprometidas con su alimentación y su salud”. Eso si. pero cuesta mucho llegar a ese justo balance porque (de forma consciente y organizada) se nos ha mantenido ignorantes en temas de alimentación, nutrición y salud. Y el que no sabe es presa fácil. Y el que quiere aprender debe desaprender para volver a aprender. Y considero que es importe consumir productos biológicos y ecológicos. Cada compra es un voto.
    Y eso es todo! 🙂 Un saludito y buen finde,
    Cristina

    • Hola Cristina, gracias por tu comentario.

      Realmente, comer sano no es malo; es recomendable. Cierto que la industria agroalimentaria hace virguerías para vender sus productos, eso es indiscutible.

      El problema aquí se plantea, cuando el hecho de llevar un tipo de alimentación, “impregna” toda tu vida, hasta tal punto en el que tú te obsesionas por la composición de los alimentos, y en cierto modo, renuncias a llevar una vida digamos “normal”: salidas a un restaurante, comer un determinado alimento de forma puntual, …

      El hecho de que tu no vayas a un MacDonalds, en sí no significa nada (yo tampoco voy).

      El problema se plantea cuando ese deseo de comer sano se convierte en una “OBSESIÓN” y tú vives, por y para, preocuparte de tu alimentación (productos ecológicos, fuera carnes, pescados, …).

      El problema es la OBSESIÓN, si no hay obsesión, no hay comportamiento patológico.

      Creo haberlo explicado; el problema es la obsesión y el hecho de que cuando tú comes algo que para ti es “no adecuado”, el paso siguiente es desarrollar un comportamiento purgativo.

      Me alegra que te interesen mis artículos.

      Un afectuoso saludo

  5. Me preocupa mucho a lo que hemos llegado, de todo hacemos un problema, si bien entiendo que comer sano no es el problema, si no volverse compulsivos al crear una necesidad obsesiva sobre la comida.

    En mi casa comemos sano, no comemos carne, pero si mis hijas un día quieren ir por una hamburguesa no hago lío y las llevo.

    Una vez vi un documental que decía que las transnacionales habían creando sus propias marcas de orgánicos, entonces digo yo: igual y seguimos comiendo los mismos pesticidadas.

    La verdad que yo compro a los productores locales de mi ciudad, así por lo menos pienso que el producto que estoy comprando es lo mas orgánico que se puede.

    • Hola Gabriela, gracias por tu comentario.

      Ciertamente, que alimentación sana y saludable, es aconsejable para todos.

      Pero me temo que cuando se habla de comer saludablemente, no podemos caer en un error, y especialmente cuando hay críos de por medio. Me explico:

      Los niños para crecer necesitan proteínas que son los “elementos o nutrientes” plásticos (serían como los ladrillos que ponemos para hacer la pared de una casa). ¿Qué ocurre con las proteínas? Pues que no todos tienen igual calidad y la misma utilidad desde esa perspectiva constructora.

      En este sentido, las proteínas de mayor y las vamos a ir relatando de mayor a menor son: clara de huevo, carne-pescado, legumbres y otras proteínas vegetales.

      Si privamos a un crío de comer carne, no digo que tengan que ser hamburguesas y salchichas, puede ser perfectamente pollo, cerdo, ternera (lo que cada bolsillo permita), estaremos dificultando su crecimiento y su desarrollo.

      Un plato muy nutitivo serían unas lentejas con cerco, pollo, o similar, pues en la digestión, las proteínas de mala calidad de las lentejas, se mezclan con las de mejor calidad de la carne, y crean una proteína intermedia, cuya calidad es “intermedia” entre la de las lentejas y la de la carne.

      Personalmente, pienso que la dietas veganas u ovolacteovegetarianas, no son los más idóneas para los críos (se perfectamente que si esto lo leen sabios doctores en nutrición se llevarán las manos a la cabeza), pero sinceramente, el niño se comería con las lentejas con su carne de cerdo, una frutita de postre y santas pascuas.

      Gabriela, no olvides nunca, que tú o yo, como personas adultas podemos seguir la dieta que nos de la gana (las consecuencias las sufriremos nosotras); cuando hay niños, la situación cambia. Yo para ellos me decantaría por una dieta mediterránea basada en la pirámide nutricional, ejercicio (menos consola, play, mastercheff, doraimon, y similares, …? y más mover el culo!! Ojo, sin meterle un balonazo a la vecina ancianita que sale a pasear!!!!

      Dejando el tono un tanto “jocoso” al margen, esa es ni opinión. Si necesitas más información, contacta conmigo por mensaje privado.

      Un afetuoso saludo

  6. Yo no tenia ni idea de este trastorno e imagino que cómo todos los trastornos son malos por el tema de los extremos. No me parece mal el cuidado de la alimentación, aunque si noto un exceso de puritanismo en este tema y mucha información que aparece cómo buena es información muy sesgada. Al final se trata de encontrar un equilibrio y respetar las elecciones de cada uno, por ambos lados. Gracias por la información.

    • Gracias por tu comentario Raquel.

      En efecto todos los extremos son malos, y lo son básicamente, porque se cae en la obsesión, y la obsesión, con independencia del campo al que afecte, es cuando menos peligrosa!!!

      La moda esta actual de lo sano y lo natural, lo ecológico, lo……, si la analizamos con frialdad, tiene su parte positiva; es preferible comer una ensalada y no una hamburguesa (creo que hasta ahí nos entendemos).

      Siempre lo he dicho y lo diré, comer una hamburguesa o dos al año, no tiene mayor trascendencia: el problema se plantea cuando el consumo de carne habitual se basa en hamburguesas.

      Con la otra corriente, pues tiene sus más y sus menos; que se debe intentar consumir alimentos frescos a lo largo del año, es cierto, pero no por ello se ha de renunciar a una comida, cena o salida con amigos o familiares, simplemente porque no sabes la calidad de lo que vas a comes; el resultado de eso es un progresivo aislamiento, sin contar la cantidad de alimentos de los que te vas privando, simplemente porque no controlas su origen.

      RESULTADO: “Sirena de la ambulancia”

  7. Hola Adela! Gracias por traer conciencia acerca de este tema, lo desconocía y me ha parecido muy interesante… Como ya se ha dicho antes, coincido en que los extremos no son buenos (ni en una dirección ni en otra) ni la obsesión. Sobre todo en este caso si te aisla socialmente, allí es donde le veo más el riesgo… Como vegetariana sé que en según qué países es un reto salir a comer fuera, pero te compensa la compañía y la experiencia (o invitar a tus amigos a casa :).
    La verdad es que hoy en día hay tantas modas en cuanto a la alimentación que hay que leer con mucho detalle para no creerte “verdades a medias”
    Me ha resonado mucho la importancia de respetar el instinto a la hora de comer, para proveer al cuerpo lo que necesita… me lo apunto!
    un saludo!

    • Gracias Cristina por tu comentario, y perdona por la tardanza en responder; creía haber respondido a todos los comentarios.

      Como ya he dicho en varias respuestas, el problema se plantea en la obsesión, pues dicha obsesión puede acarrearte numerosos problemas, desde estar todo el día pensando en tu comida, evitar determinados alimentos porque no los consideras adecuados, rechazar comer fuera de casa por no controlar la calidad de lo que comes.

      En definitiva, llevar una dieta variada y equilibrada es lo importante, quién prefiere los alimentos ecológicos y puede pagarlos, es muy libre de consumirlos, o bien, aquellas otras personas que siguen una dieta vegetariana. Siempre y cuando la dieta te aporte los nutrientes que tu cuerpo necesita, cada uno es libre de comer lo que le apetezca.

      Pero repito, ojo con obsesionarse, porque entonces sí que la hemos liado.

      Un afectuoso saludo

  8. ¡Qué buena reflexión Adela!

    Efectivamente creo que es importante no confundir natural con sano, que lo importante es aprender a comer, y que cualquier alimento en su justa medida puede ser bienvenido, siempre que la salud no lo impida.

    Comer natural es una opción pero, como en muchos otros casos, las obsesiones la deterioran.

    Un abrazo

    • Gracias Amaya, por tu comentario.

      Tú lo has dicho, el problema son las obsesiones; hay que tratar de llevar una dieta equilibrada y saludable, sin obsesionarse con que hay que comer rosada a la plancha (y mire usted es que a mí el presupuesto no me da para rosada), entrar en los hiper-super-mega secciones de gourmet de los grandes hipermercados, no salgo a comer con amigos porque vaya usted a saber de dónde viene el pollo que le han echado al arroz, y así, por el estilo.

      Esas actitudes rayan en lo patológico, y si no se les pone freno, acaban siendo patológicas, pues una persona obsesionada todo el santo día con ver qué va a comer, rehúsa las invitaciones con amigos, lee y relee el etiquetado de los alimentos y si no sabe de dónde viene la ternera, no la compra, pues, …, seamos serios, ahí hay un comportamiento obsesivo, y evidentemente requerirá ayuda especializada, por mucho que el afectado diga, “yo como sanísimo”. Quizá su problema es que usted coma demasiado sano.

      Un afectuoso saludo

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