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PERSONAS TÓXICAS, PERSONAS VÍRICAS, VAMPIROS EMOCIONALES: ¡QUÉ GENTE MÁS RARA!

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Ahora está muy de moda hablar de la contaminación, la toxicidad, los virus; en cambio, los vampiros…

Los vampiros y el conde Drácula en particular, formaban parte de la leyenda (así lo entendíamos todos).

Vale, pues por poco que leas o mínimamente informado que estés, habrás oído hablar de las personas tóxicas, también llamadas vampiros emocionales.

Antes de continuar, quiero aclarar que este artículo no narra ninguna historia de miedo, intriga, terror o similar.

A mí, si no me hacen esta aclaración y de entrada, me sueltan lo de los vampiros emocionales, paso olímpicamente del artículo.

¡Una ya no está para historias de terror!

Aquí vas a encontrar información sobre las llamadas personas tóxicas, que en todos lados existen.

A estas personas se les suele aplicar un dicho muy común en mi tierra (la Alpujarra almeriense): “la gloria te lleves, como la que te dejas”.

El dicho popular, sin duda, viene a significar que hay personas que cuanto más lejos estén de nosotros, mejor.

A continuación paso a describirte lo que son las personas tóxicas; pero no olvides que tú o yo, también podemos ser este tipo de sujetos.

 

¿Cómo es una persona tóxica? 

En tu día a día y a tu alrededor, habrás detectado la presencia de personas con las que te gusta estar porque te transmiten positividad y buenos valores.

Pero también te encontrarás con la otra cara de la moneda: personas que te hacen sentir mal, que te contagian su negatividad o su pesimismo. Estos individuos complican las relaciones (da igual que sea a nivel de pareja, amistad, familia, trabajo) y, por lo general, buscan la confrontación.

Cuando estás al lado de estas personas, psicológicamente te sientes mal, y tu energía y vitalidad están por los suelos.

No olvides lo que antes te he mencionado; estos individuos pueden estar en cualquier esfera de tu vida.

Pues bien, las personas que generan estos sentimientos en quienes les rodean, se denominan personas tóxicas, personas víricas o vampiros emocionales.

Características 

Una persona tóxica es aquella que te hace daño o distorsiona parte de la realidad y que, en muchos casos, ha entrado en tu vida porque tú has abierto la puerta para que tenga acceso a ti.

La persona tóxica no te quiere, no te respeta y no te escucha; para ella, tú no eres nadie en absoluto; acabas convirtiéndote en un instrumento al servicio de sus intereses.

Otros expertos en el tema como Bernardo Stamateas  señalan que estos sujetos inicialmente aparentan ser tus amigos y son inofensivos, aunque utilizan una fina ironía y bromas muy sutiles para minar tu motivación.

Su estrategia es así de simple: reducen tu estima y tu valor, para incrementar su figura.

En definitiva, estas personas potencian tu debilidad y te llenan de frustración.

Recuerda que el secreto de la persona vírica o tóxica, radica en que tú no la ves venir, lo que le permite ganarse tu confianza. Si tú intuyes que ese sujeto puede ser dañino para ti, le “chafas el pastel”. De ahí la importancia que tiene para esa persona, anular tus autodefensas.

En definitiva, la persona tóxica, actuando de manera consciente o inconsciente acaba consumiendo tu energía positiva.

La similitud entre persona vírica y virus es muy sencilla:

  • Un virus entra en tu cuerpo, se multiplica y te provoca un daño.
  • El sujeto vírico llega a tu vida, entra en tu círculo de relaciones y te llena de tristeza, mal humor, miedo, envidia o cualquier otro sentimiento negativo.

Identificación 

En apartados anteriores te he comentado que las personas tóxicas pueden encontrarse en cualquiera de nuestras esferas vitales, incluyendo desde la familia, hasta los compañeros de trabajo.

El daño que este tipo de individuos puede provocarte, depende del grado de relación que tengas con ellos. En cualquier caso, interactuar con estas personas siempre es complicado, y acabas con una sensación de malestar, que te afecta emocionalmente.

los individuos toxicos

A la vista de todo lo señalado hasta aquí, identificar a alguien tóxico, es fundamental.

Es muy probable que tú te preguntes: ¿y eso como se nota?

Pues es relativamente fácil: cuando estás junto con personas de este tipo, es muy habitual que no te sientas bien contigo mismo.

También es muy común que empiecen a contarte sus problemas: enfermedades, malas relaciones, penuria económica,…

En definitiva, ponte en guardia ante personas que:

  • Siempre encuentran algo negativo en todo lo que ocurre en su entorno.
  • No escuchan nunca tus problemas y habitualmente hablan de sí mismas.
  • A todas horas están dispuestas a señalar tus defectos, actuando de forma hiriente, agresiva, inflexible y sin aceptar que se discutan sus planteamientos.
  • Te sacan de quicio a menudo, incomodando con sus imposiciones, manipulando a base de mentiras, dañando intencionadamente y criticando a los demás de forma incansable.
  • Nunca asumen su responsabilidad, se llenan de dudas y traspasan continuamente tus límites.
  • Necesitan continuamente la aprobación de los demás para sentirse importantes y ser reconocidos, a pesar de carecer de grandes logros en su vida.
Por lo tanto, aléjate de este tipo de individuos cuanto antes. Tu salud mental te lo agradecerá. Clic para tuitear

Cómo alguien puede llegar a ser tóxico 

 Sinceramente esta es una cuestión difícil de responder.

De entrada, conviene que tengas claro que no siempre una persona es tóxica para todo el mundo.

Si la persona tóxica entra en tu círculo, recuerdo lo que ya te he dicho; entra porque tú le has permitido que acceda.

La toxicidad de ese individuo puede ser provocada por egoísmo, mal genio, falta de tacto, o incluso, estupidez.

Toda persona pasa por un proceso de desarrollo y aprendizaje desde que nace. Este proceso, permite forjar la identidad del individuo.

A su vez, la identidad del sujeto se apoya en la autoestima y en el concepto que tiene de sí mismo.

Se admite que las vivencias infantiles, condicionan la toxicidad de la persona, incluso la propia familia en su origen, y especialmente, la madre.

La persona tóxica suele serlo, incluso para “sí misma”. Si tú profundizas en la psicología de la persona en cuestión, es muy probable que encuentres que la relación de ese sujeto consigo mismo, no es precisamente una relación saludable.

Una persona tóxica suele tener asuntos sin resolver en su vida, lo que supone que si realiza un ejercicio de introspección, el resultado que obtiene no suele ser muy satisfactorio.

 

Tipos de personas tóxicas 

Ya has visto las características de la persona tóxica a grandes rasgos, con objeto de que su identificación te resulte más fácil.

Sin embargo, esas características permiten diferenciar distintos tipos de personas tóxicas, que son los siguientes:

Envidioso 

Estas personas tienden a hablar negativamente de los demás de modo habitual. Clic para tuitear

Son aquellas que envidian tu éxito y todo lo positivo que pueda haber en tu vida. Tienden a buscar aliados.

Dichos aliados les permiten extender sus palabras y sus malos pensamientos.

Realizan comentarios irritantes y les desagrada cualquier cosa favorable que pueda ocurrirte. De hecho, intentan ser el centro de atención, aún cuando el protagonista seas tú.

Afortunadamente son fáciles de detectar, pues se les ve venir.

El peligro está en que tú te conviertas en ese aliado que ellos necesitan desesperadamente.

Autoritario 

Este tipo de personas siempre quieren ser jefes o líderes.

Estos individuos suelen ser inseguros, por lo cual intentan provocar miedo en aquellos que están por debajo.

Disfrutan humillando, amenazando e imponiendo su voluntad. Clic para tuitear

Si tu jefe tiene este tipo de personalidad, imagina lo que te espera, o incluso, puede que ya lo estés sufriendo.

Tanto a nivel práctico, como a nivel legal, este comportamiento no se le puede tolerar a nadie. La ley que condena el acoso laboral pretende evitar estas situaciones.

Si no tomas las medidas más adecuadas (después te las cuento) para que este comportamiento no te afecte, puede ocurrir que la sola idea de tener que ir a tu trabajo, ya te genere angustia de por sí.

Manipulador 

El comportamiento de la persona manipuladora puede pasar desapercibido durante bastante tiempo.

El riesgo de tratar con estas personas puede venir del hecho de que tú seas sincero con ellas, pues le darán la vuelta a lo que tú les hayas dicho.

Y tú te preguntarás si es posible que haya gente tan “retorcida”.

Pues sí, las lay. Tu sinceridad significa para ellas un ataque, por lo que dan la vuelta a la tortilla haciendo que tú te sientas culpable.

Son personas con gran capacidad para mentir, y rara vez, juegan limpio. Clic para tuitear

Suelen presentarse como víctimas, y a partir de ahí, es donde empiezan a manipularte.

En principio, cuando tú no las conoces realmente, suelen ser complacientes y amables, incluso capaces de empatizar contigo.

Llegados a este punto, tú te sinceras con ellas, y a partir de ahí, estás perdido.

Cuando ya las conoces, debes controlar tus palabras para no resultar herido y sentirte culpable.

Pesimista 

En estas personas, la negatividad es su principal característica.

la persona tóxica pesimista

Esa negatividad se extiende a lo largo de todo su ciclo vital: pasado, presente y futuro; todo es de color negro.

Son individuos con tendencia a la victimización, a la vez que difícilmente cumplen sus metas, pues se rinden fácilmente.

Cuida tu trato con ellos, pues pueden contagiarte su visión pesimista del mundo.

A grandes rasgos, se puede decir que son personas con gran negatividad, la cual puede consumir tu positividad y tu visión favorable del futuro.

Descalificador 

Este tipo de personas disfrutan desestabilizando emocionalmente a cualquier individuo que forme parte de su círculo social.

Esa desestabilización se consigue a base de menosprecio y manipulación; el resultado final es que la otra persona se sienta insegura y necesite la aprobación del sujeto descalificador.

No te extrañe que esta persona “dañina” aparezca en tu vida simulando ser un gran amigo.

El problema radica en que todo lo que tú le cuentes, lo va a utilizar para desvalorizarte entre otras personas.

Neurótico 

La persona neurótica presenta como principal característica su gran inseguridad. Esto hace que estos individuos se impongan la consecución de objetivos, que no van a cumplir como consecuencia del pesado sentimiento de desvalorización que los bloquea.

Son seres que no admiten que otros sepan más que ellos sobre un determinado tema; su objetivo final es llamar la atención.

Es frecuente que sufran una alteración ciclotímica (tranquilidad, enseguida te lo explico): pasan rápidamente de estados de alegría y euforia, a otros de total depresión y tristeza.

Ahondando en su historia personal, vas a encontrar a un individuo inseguro durante su infancia, lo que le ha generado diversos conflictos que no ha sido capaz de resolver.

Esto genera en la edad adulta, un comportamiento perfeccionista, conflictivo, egoísta, e incluso, infantil.

A este cuadro, hay que unir los repentinos cambios de humor asociados a la ciclotimia.

Por último, te sugiero que intentes imaginar cómo puede ser la convivencia con ellos.

Egocéntrico 

Estas personas únicamente piensan en su bienestar y en sus intereses, los cuales anteponen a los de cualquier otro individuo.

A ellos se les puede aplicar la famosa frase del “yo, mi, me, conmigo”

Si te acercas a una de estas personas, comprobarás como la conversación consiste en un intenso monólogo, carente de la más mínima empatía, y por supuesto, con una capacidad de escucha nula.

Al intentar decirles que debes irte o mostrar algún gesto de impaciencia, no se darán por aludidos, llegando a retenerte incluso físicamente, si es necesario.

Estas personas buscan un interlocutor sobre el que descargar todas sus angustias y temores. Clic para tuitear

Recuerda, si te coge alguien así, te va a resultar difícil desprenderte.

Inseguro

Estas personas viven en una eterna duda, que las hace incapaces de tomar cualquier decisión.

Esa indecisión y la angustia que esta conlleva la hacen extensiva a quienes están a su alrededor.

Si formas parte de un grupo de trabajo, donde uno de los componentes tenga esta personalidad, comprobarás rápidamente que el avance de dicho grupo es “casi imposible”.

Por el contrario, si esta persona se encuentra en tu círculo más cercano (familia o amigos), sus continuas vacilaciones, acabarán cansándote y frustrándote.

Celoso 

La persona celosa sufre enormemente, y a su vez, hace extensivo ese sufrimiento a la persona celada.

Este tipo de relación suele darse normalmente a nivel de pareja.

La característica fundamental de los celos es que no hay ninguna razón objetiva que permita creer que la otra persona ha dejado de quererle, o lo está engañando.

Es típico de la persona celosa tener una gran inseguridad y una baja autoestima. Clic para tuitear

Si te ves envuelto en una relación donde tu pareja sea alguien celoso, ten presente que éste irá creando una especie de jaula a tu alrededor que te impedirá progresivamente el contacto con el mundo exterior (familia, amigos,…).

No es infrecuente que este tipo de personas ejerzan un maltrato psicológico, y frecuentemente físico, sobre el otro sujeto.

Chismoso 

Estas personas, como su propio nombre indica, disfrutan expandiendo ideas falsas sobre todos los que las rodean.

Son sujetos a los que les encanta hablar mal de “todo bicho viviente”.

Por lo tanto, ten en cuenta, que si tú no estás presente, también van a hablar mal de ti.

Dicho esto, ya sabes la solución: procura no hablar demasiado, y especialmente no le cuentes nada sobre temas personales o cuestiones delicadas.

Sociopsicópata 

Las personas tóxicas que encajan en el perfil de sociopsicópata, son las más peligrosas.

Y tú dirás ¿qué tienen estas que no tengan las otras?

Pues muy simple. Sus características incluyen:

  • Impulsividad.
  • Ausencia de límites afectivos.
  • Carencia de remordimientos cuando dañan a otros.
  • Orgullo (la frase “lo siento” no la oirás nunca salir de sus labios).

De entrada, parecen seres encantadores, que te “regalarán el oído” tanto como lo desees.

De esta forma obtienen información acerca de ti, que posteriormente usarán en tu contra.

Profundizando un poco en la personalidad del psicópata, conviene tener muy claro que estas personas no siempre son delincuentes o asesinos en serie.

Según el conocido psicólogo Bernardo Stamateas, el psicópata es “alguien que ama el poder desde cualquier ámbito y los demás se convierten en sujetos de usar y tirar; no tolera la frustración y cualquier límite que se le ponga, lo vive como un robo de libertad

Recuerda que estas personas no son asociales; al contrario, tienen gran capacidad para adaptarse, mostrando una imagen de sí, que en realidad no tienen.

Pueden incluso adoptar máscaras de espiritualidad y religiosidad. No olvides su capacidad de manipulación y su egocentrismo.

 

Ámbitos en los que pueden encontrarse 

Las personas tóxicas pululan por todas partes. Ello supone que puedes encontrarlas en cualquier ámbito de tus relaciones:

  • Trabajo.
  • Amigos.
  • Familia.
  • Pareja.

El daño que te provoque esa persona va a depender de 2 factores:

  • Que estés más o menos expuesto a ella.
  • Cómo te encuentres tú desde el plano emocional.

Laboral 

A nivel laboral, si el tóxico es un compañero de trabajo, puedes intentar esquivarlo; en cambio, si el tóxico es el jefe, la situación ya se complica más (ojo, no te estoy diciendo que no debas adoptar las medidas adecuadas de protección).

Amigos 

Cuando tienes un amigo tóxico, con el que te diviertes, pasas bastante tiempo y al que le cuentas tus penas y tus alegrías, es evidente que esa persona lo sabe todo de ti.

No creas que irá difundiendo a los 4 vientos tus numerosas virtudes, más bien la situación será algo diferente.

los amigos como personas toxicas

En el caso de la amistad, al dolor de esa “traición”, se unen otros sentimientos que te hacen sufrir aún más.

De ahí la importancia de descubrir a ese amigo tóxico cuanto antes, y alejarse de él, aunque duela. Clic para tuitear

Familia 

A nivel familiar, por supuesto que alguno de los integrantes de la misma, puede ser una persona tóxica.

Este punto te lo explico más detalladamente en otro apartado posterior, pues tiene bastante “chicha”.

Pareja 

Cuando tu pareja resulta ser alguien tóxico, si afortunadamente lo descubres al comienzo de la relación, ya sabes cuál es el camino a seguir: cortar y listo.

El problema aparece cuando esa toxicidad se descubre tras años de mantener dicha relación.

Recuerda que muchas personas tóxicas, inicialmente tienen un trato exquisito; sin embargo, poco a poco vas viendo su verdadero rostro:

  • Mentiras.
  • Celos.
  • Dominio.
  • Anulación.
  • Quejas.

En estas situaciones no es infrecuente que la pareja acabe rompiéndose, pero en todos estos casos siempre surge un problema:

El otro integrante de la pareja, que en principio era una persona normal desde la perspectiva emocional (con sus defectos y virtudes, como todos), queda hecho trizas: autoestima por los suelos, sentimientos de culpa, y en definitiva, acaba muy tocado psicológicamente.

 

La familia tóxica 

La familia desempeña un papel fundamental en la vida de las personas, especialmente durante los primeros años. De hecho, es el primer núcleo de socialización con el que se topa un individuo.

Hay familias que se podría decir que son idílicas (se podría decir, recuerda; quizá vistas desde fuera puedan parecerlo), mientras que en otras ocurre prácticamente lo contrario.

La educación de la persona, en este caso del niño, se inicia en la infancia. Puede ocurrir, y de hecho ocurre, que existan madres tóxicas, aunque el calificativo es aplicable también al padre, e incluso a los abuelos.

La madre tóxica, al contrario de lo que pueda pensarse, no es una mala madre. Realmente quiere a sus hijos.

Sin embargo, esa persona puede tener una personalidad no muy adecuada para la educación de sus hijos.

Algunos ejemplos:

  • La madre obsesionada por tenerlo todo bajo control.

La madre con estos rasgos desea controlar cada aspecto de su vida.

El paso siguiente es controlar todos y cada uno de los pasos de sus hijos, llegando a ejercer un efecto sobreprotector, que acaba dañando la vida de los niños.

Los niños sobreprotegidos difícilmente serán personas decididas, capaces y valientes. Clic para tuitear

  • La madre caracterizada por su inseguridad.

Este tipo de madres se caracterizan por su baja autoestima y su baja autosuficiencia.

Para ella sus hijos son esas personas a quienes puede moldear para que estén siempre a su lado y cubran su inseguridad.

La forma que estas personas tienen de calmar esa angustia que les provoca la salida de sus hijos del nido materno, es actuando de forma que aunque estos quieran volar más lejos, finalmente se queden cerca de ella.

  • La madre que no logró hacer realidad sus sueños.

En este caso, seguro que sabes como actuará este tipo de madre.

Proyectará esos sueños incumplidos sobre sus hijos, y los guiará para que ellos hagan lo que ella no pudo hacer.

Sobre decir que en este caso, la opinión de los hijos es irrelevante.

En la familia, la persona tóxica no tiene que ser necesariamente la madre. Sí es cierto, que cuanta más relevancia o peso tenga la persona tóxica en la familia, peores van a ser las consecuencias.

Hay familias rígidas (seguro que conoces alguna) en las que la persona que dirige esa familia usa el poder de forma abusiva e irracional.

la madre como persona toxica

El resultado, seguro que te lo imaginas; los hijos suelen ser personas poco comunicativas, que rara vez expresan sus sentimientos o sus opiniones.

En la familia, la toxicidad de uno de los miembros tiene peores consecuencias. Clic para tuitearSi no eres una persona adulta, con la independencia suficiente como para vivir tu propia vida, no puedes romper amarras con tus padres o con tus hermanos.

 

Cómo protegerte frente a personas tóxicas

Probablemente la primera pregunta que te hagas es por qué caes en las redes de una persona tóxica.

Si sabes que esta persona te regala el oído, te roba tu energía positiva y tu estado emocional le es indiferente, cuídate, especialmente si estás viviendo alguna de estas situaciones:

  • Te encuentras en una etapa vulnerable, por la pérdida de alguien querido, sientes el peso de la soledad impuesta o te encuentras bajo de autoestima: CUIDADO.
  • Necesitas obtener la aprobación de los demás, con independencia de cuál sea la razón que te empuje a buscar dicha aprobación: CUIDADO.
  • Han alimentado tu ego, mostrando un comportamiento amable y exaltando tus cualidades: CUIDADO.

Existen diferentes formas de protegerse frente al daño que ocasiona el individuo tóxico.

La elección de una u otra depende de la relación que se tenga con la persona tóxica y de las propias capacidades que tenga el sujeto afectado.

Estas formas incluyen:

  • Detección:

Comprobar que el comportamiento de esa persona no es normal.

  • Adaptación:

Intentar decodificar lo que hay detrás de esa actuación tan negativa.

  • Abstracción:

Hacer oídos sordos a lo que diga el sujeto en cuestión.

  • Autoestima:

Cultivar los recursos y habilidades que cada cual tiene y que no necesita que nadie le recuerde.

  • Relaciones sociales:

Conocer a otras personas y ampliar el círculo hacia sujetos más saludables. relaciones sociales con personas toxicas

  • No caer en el victimismo:

No dejarse llevar por el dolor provocado por la actitud de la persona tóxica.

  • Solidaridad:

Implicarse en actividades de ayuda a gente necesitada, lo que en cierto modo evita la autocompasión.

  • Abandonar:

Alejarse de la persona tóxica cuando su comportamiento conlleve un quebranto de la salud del afectado.

 

Cuando la persona tóxica eres tú 

Hasta aquí, has visto las características y los diferentes tipos de personas tóxicas con los que te puedes encontrar. Te he hablado siempre del otro. El sujeto tóxico es alguien que está más o menos cerca de ti, pero no eres tú.

Pero… (en todas las historias siempre hay un pero) también puede ocurrir que tras leer todo lo anterior, tú te identifiques con alguna o varias de las características propias de estas personas.

Pregunta: ¿y si el tóxico soy yo?

En efecto, puede ocurrir que la persona tóxica que tanto daño te hace, seas tú. Clic para tuitear Existen casos en los que tú eres tóxico para contigo mismo; tú eres tu peor enemigo.

Tranquilidad (no vayas a dejar de leer el post hasta el final, pues todo tiene solución) que enseguida me explico mejor.

tu como persona toxica

 

De entrada, todos en algún momento, hemos resultado tóxicos para los otros.

Por otra parte, esos comportamientos tóxicos pueden controlarse. El primer paso, obviamente es reconocer que tú eres así, pero afortunadamente puedes controlar esa forma de ser.

Para saber si tú eres la persona tóxica, fíjate en tu forma de pensar, y analiza si las siguientes ideas están en tu pensamiento:

  • La vida es injusta conmigo.
  • Te sitúas en el papel de víctima, de modo que cuando alguien te da su opinión, la rechazas o la interpretas como una ofensa.
  • Te encuentras criticando interiormente a alguien por un comportamiento que no te gusta.
  • Eres incapaz de reconocer el éxito de otra persona logrado por sus méritos.
  • Crees que eres imprescindible en tu familia.
  • Sientes la necesidad de tenerlo todo controlado.
  • Crees que para que algo esté acabado, debe estar perfecto; si no es así, sientes la necesidad de esforzarte más.
  • Consideras que no vas a lograr nada por más que te esfuerces, o bien, crees que tú puedes con todo.
  • Llegas fácilmente a la agresión verbal o física con otra persona.

Afortunadamente esa toxicidad que tú tienes y que te daña a ti y al resto de las personas que se te acercan, puede solucionarse.

La forma de acabar con ella, incluye varios pasos:

  • Reconoce cuáles son tus conductas tóxicas más habituales y trata de ser paciente, tolerante, asertivo y empático contigo.
  • Analiza qué hechos del pasado han condicionado tu personalidad y te han hecho ser un individuo distante o siempre a la defensiva. Recuerda que aquella situación ocurrió hace mucho tiempo y que no es algo que estés viviendo actualmente.
  • Escucha (no olvides que oír es una cosa y escuchar es otra) lo que te digan los demás, analízalo y piensa que su opinión es tan válida como la tuya.
  • Se más flexible (aprende a reírte de muchas cosas, incluso de ti mismo) y ejercita la autocrítica sin olvidar que no debes hacer a los demás, lo que no quieres que te hagan a ti.

 

¿Existen las personas tóxicas? 

No se si habrás pensado en lo fácil que resulta colocarle a alguien la etiqueta de “persona tóxica”, y una vez hecho esto, alejarse de ella como de peste negra.

Si antes me he referido a que todos podemos ser tóxicos para alguien, es más correcto hablar de conductas tóxicas que de personas tóxicas.

En la medida en la que tú juzgas a alguien como tóxico, esa persona se convierte en un ser poco saludable para ti.

Pero recuerda, que la toxicidad de la persona te afecta más o menos, en función de lo grande que sea la puerta por la que ese sujeto entre en tu vida.

Si tú no te dejas llevar por el comportamiento del otro, sino que tu estado emocional depende fundamentalmente de ti, el comportamiento más o menos desagradable de la otra persona, te va a afectar muy poco.

Por último, conviene que seas cada vez más tolerante y más empático con esa persona que tienes delante, pues es probable que ese sujeto sea consciente de que tiene un comportamiento tóxico y esté luchando por cambiar esa manera de comportarse.

Si todos le cuelgan el sambenito de persona tóxica, sus esfuerzos resultarán inútiles, pues no hay nadie dispuesto a mirarlo con otros ojos y tratar de entender la vida de esa persona.

Nunca olvides, que todos podemos ser personas tóxicas para los demás en algún momento.

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PERSONAS TÓXICAS, PERSONAS VÍRICAS, VAMPIROS EMOCIONALES: ¡QUÉ GENTE MÁS RARA!
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Adela Emilia Gómez Ayala

Adela Emilia Gómez Ayala

• En este blog encontrarás información sanitaria actualizada y contrastada sobre temas de alimentación, enfermedades crónicas habituales, problemas infantiles y geriátricos (ancianos), salud mental, salud 2.0 y cualquier otro tema que resulte de tu interés y tú me propongas.• Farmacéutica dedicada a tareas de formación y asesoramiento; mi lema es "ayudando a mejorar la salud de los demás a través de la web"

16 comentarios en “PERSONAS TÓXICAS, PERSONAS VÍRICAS, VAMPIROS EMOCIONALES: ¡QUÉ GENTE MÁS RARA!”

  1. ¡Hola Adela!

    Excelente trabajo sobre las llamadas personas tóxicas, no solo nos lleva a un conocimiento profundo del tema en referencia a lo externo a nosotros, además nos lleva a la reflexión sobre el nivel interno que podamos tener o no de toxicidad.

    He leído varios libros de Bernardo Stamateas y el tema es realmente interesante. Con el tiempo he visto que se ha convertido en algo de trato banal por parte de muchas personas “expertas” que lo tocan, y que se limitan a la etiqueta sin más.

    Personalmente me gusta distinguir siempre entre la persona y su comportamiento, quitar en este caso el “es una persona tóxica” a “se comporta de una forma tóxica”. Al hablar desde el esa persona es… se realiza una generalización que abarca todos sus ámbitos, en cambio al decir esa persona se comporta o actúa… podemos ser más flexibles a que no siempre es así, a que ese comportamiento o actuación es en determinadas ocasiones, sin embargo en otras no lo es.

    De esta manera también le estamos dando la oportunidad tanto al otro como a nosotros mismos (en el caso de nuestra propia conducta tóxica) de realizar el cambio de comportamiento.

    Gracias por acercarnos de forma profunda y comprensible a la vez temas que a veces se pueden llegar a ser un poco confusos desde la desinformación.

    ¡Abrazos!

    • Gracias por tu comentario.

      En efecto, las etiquetas siempre son dañinas, pues en el fondo todos podemos tener comportamientos tóxicos, que dañen a los demás, y realmente, todos, incluso nosotros a la hora de juzgarnos, deberíamos ser respetuosos; es totalmente diferente ser a tener un comportamiento.

      Un afectuoso saludo

  2. Joder, la de gente que se me ha venido a la cabeza.

    Lo de los niños sobreprotegidos estoy convencido que va suponer un problema social muy gordo. Generaciones enteras de débiles inútiles.

    Saludos

    • Gracias Alvaro por tu comentario.

      Coincido plenamente contigo en que la sobreprotección, a la larga, es dañina para la persona, pues en un intento por “protegerlo = quererlo más”, le estás evitando tener que enfrentarse y asumir situaciones que son normales en la vida (depende también de los casos), pero lo importante es que la sobreprotección, impide que la persona desarrolle todo su potencial para enfrentarse a una vida, que puede ser más o menos sencilla o difícil, según cada caso.

      Un afectuoso saludo

  3. Hola Adela,

    Éste es un post para enmarcar y recordarlo cada vez que llega alguien que nos chupa la energía y casi no nos damos cuenta hasta que es demasiado tarde. O bien, para enviarlo a tantas otras, en las que todo el mundo piensa mientras va leyendo el artículo.

    Sin embargo, lo que más me ha gustado es el final. Porque está muy bonito echar balones fuera, pero y cuando nosotros somos el problema, ¿qué pasa? Parece que cuando leemos, siempre pensamos en los demás y, como bien dices, en ocasiones nosotros mismos podemos ser tóxicos para otros.

    Así que, lo dicho, a enmarcar y tenerlo siempre presente para no dejar que entren vampiros en nuestra vida, y mucho más importante, no acabar convertidos en uno.

    Gracias Adela.

    • Gracias Conchi por tu comentario.

      En efecto, tú lo has descrito muy bien; vas leyendo, y te van viniendo nombres y rostros de personas, cada uno encuadrado en una categoría; pero al final, …, cuándo quién podría encajar perfectamente en una de esas categorías, soy yo?

      Entonces nos damos cuenta de la magnitud del problema; todos en algún momento podemos tener comportamientos tóxicos con los demás.

  4. Hola Adela,

    Me gusta esa distinción que haces al final entre personas tóxicas y conductas tóxicas porque al hablar de conductas me da pie a pensar que se pueden cambiar con mayor facilidad. Una persona tóxica no se tiene porqué quedar así de por vida. Muchas veces creo que esas conductas están motivadas también por determinadas situaciones que se dan a lo largo de la vida como momentos difíciles.

    Un artículo de diez. Y me ha gustado también que abordes la posibilidad de que nosotras mismas podamos ser personas tóxicas. Para solucionar un problema lo primero es identificarlo y reconocerlo.

    Lo que más me ha sorprendido es lo de las personas tóxicas en la familia. Porque al fin y al cabo tu jefe, por lo general, no te quiere y si te toca un autoritario pues oye, mala suerte son cosas que pasan, pero no hay un vínculo emocional. En cambio en la familia sí lo hay y por eso con más motivo deberíamos evitar la toxicidad.

    Un saludo.

    • Gracias Cristina por tu comentario.

      En efecto, todos podemos tener comportamientos tóxicos, pero esa forma de comportarse se puede cambiar, siendo consciente de que es un comportamiento poco saludable para el afectado, y para quienes lo rodean.

      La familia, también puede tener un comportamiento tóxico; en la mayoría de las ocasiones, ese padre, madre o hermano, que está teniendo ese comportamiento tóxico, no es consciente de ello, y puede estar movido por roles o estereotipos que se presupone que esa persona debe desempeñar por su posición en el núcleo familiar; en otros casos, ese padre o esa madre, puede estar luchando frente a conflictos o miedos internos no reconocidos.

      La mente humana es más compleja de lo que pueda parecer a simple vista, pero afortunadamente, la necesidad de recurrir a un profesional, está perdiendo ese carácter tabú que ha tenido, e incluso tiene en determinados ambientes, con lo cual la identificación y la resolución de los conflictos personales, está siendo cada vez más una realidad, que un sueño.

      Todo ello se traduce en un mejor conocimiento personal, una mayor empatía y una convivencia más agradable y feliz, con aquellas personas con las cuales nos relacionamos por una razón u otra.

      Un afectuoso saludo

  5. Hola Adela,

    magnífico artículo, me ha encantado!

    Yo he convivido con casi todos los tipos de personas tóxicas que enumeras, incluida yo misma. Hasta que dejé de situarme en el papel de víctima y tomé las riendas de mi vida emocional.

    Gracias al auto conocimiento y a un trabajo interior constante y profundo, poco a poco he ido haciéndome más fuerte y más estable, y es increíble cómo dejan de afectarte comportamientos de personas que antes de desarmaban.

    Y es que no nos afecta lo que alguien haga o diga, sino lo que ese comportamiento roza dentro de nosotros. Cuando descubres que tú puedes escoger cómo sentirte, empieza tu liberación.

    Enhorabuena por el post y un abrazo fuerte!

    • Gracias Maite por tu comentario.

      Realmente, convivir con quienes se comportan como sujetos tóxicos, con independencia de la modalidad que presenten, es complicado y por supuesto nada saludable.
      Además, todos poder comportarnos de forma tóxica con los demás.

      Pero como tú bien dices, la mejor forma de “disminuir” el daño que estos comportamientos te pueden provocar, es mejorar tu autoestima, quererte mucho a tí misma, y tratar de que las palabras o comportamientos de los demás, te afecten lo menos posible, incluso si es posible, que ni te percates de su toxicidad (lo último es más complicado y requiere más tiempo y paciencia).

      Un afectuoso saludo

  6. Adela, no has dejado a ninguna fuera de lista, yo creo que dependiendo de la época en la que nos encontremos podríamos llegar a ser varios tipos de personas tóxicas, aunque prefiero hablar de conductas tóxicas, que se pueden cambiar más fácilmente y dependen de mas cosas que de nosotros mismos. Habrá que fijarse más en nosotros mismos.

    • Gracias Raquel por tu comentario.

      En efecto, todos tenemos comportamientos tóxicos, por eso hago esa puntualización al final del artículo, pues a medida que vas leyendo, siempre piensas en el otro (Futanito, Perenganito, …), pero nunca nos miramos a nosotros mismos.

      Y, en definitiva, todos arrastramos un pasado (con vivencias más gloriosas y obviamente mejor encajadas, y otras no tanto, y normalmente de difícil de digestión), que puede conducirnos en un momento dado (sin nosotros pretenderlo) a actuar de una forma que resulte tóxica para quienes nos rodean.

      En la medida en que no etiquetamos, sino que simplemente hablamos de comportamientos, ciertamente éstos pueden cambiarse; las etiquetas, ya son más difíciles de quitar (salvo que esperemos a la rebajas de enero, …) y, ya sin bromas, suponen una estigmatización de la persona, que no contribuye más que a ahondar el problema.

      Un afectuoso saludo

  7. ¡Hola Adela!

    El inicio del post, ya de por si, me anunció que lo que iba a leer me iba a gustar ¿sabes por qué? Por esta línea: no olvides que tú o yo, también podemos ser este tipo de sujetos.

    Para mi es casi lo más importante. Que dejemos de mirar a los demás como los responsables y nos miremos más a nosotros para mejorar y, en definitiva, hacer que la vida sea lo más sencilla posible para uno mismo y para los que nos rodean.

    Y lo mismo opino en relación a esa parte en la que indicas que uno puede ser incluso tóxico consigo mismo.

    Me ha resultado un post muy interesante y que seguro voy a compartir con algunas personas de mi entorno.

    Un abrazo

    • Hola Amaya gracias por tu comentario.

      En efecto, creo que es algo consustancial al ser humano, quien al describir los defectos o desmanes que le rodean, siempre tiende a señalar al vecino, y nunca se para a pensar, que ese comportamiento que tanto le molesta, puede estar teniéndolo él hacia otras personas, o incluso hacia sí mismo.

      Qué duda cabe que si en lugar de juzgar tanto a los otros, nos mirásemos nosotros un poquito más, probablemente descubriríamos que tenemos muchas cosas que mejorar, y que por lo tanto, debemos empezar por sacar lo mejor de nosotros mismos y luego intentar ayudar a los demás, y una vez comprobado que esa persona, por más que lo hemos intentado, nos sigue perjudicando, nos planteemos alejarnos de ella.

      Pero mucho me temo, que la forma de proceder más habitual suele ser la inversa.

      Un afectuoso saludo

      PD: Vuestro interés por mis contenidos, es el mejor estímulo que puedo tener. para seguir escribiendo semana tras semana.

    • Gracias Patricia por tu comentario.

      Me alegra saber que mi artículo te ha resultado de utilidad, pues es lo que pretendo: crear contenidos que puedan ayudar a resolver, prevenir o conocer diferentes problemas que afectan a la salud.

      Un afectuoso saludo

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