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¿ES TAN BUENO COMO DICEN EL ALCOHOL?

El alcohol es una bebida con una gran tradición gastronómica y cultural, cuyo consumo está ampliamente admitido.

Dicho consumo se inicia a edades bastante tempranas, con los consiguientes daños que esto conlleva como después verás.

Al ser una sustancia que actúa sobre el sistema nervioso, provocando una sensación de recompensa, existe riesgo de adicción.

Esto también ocurre con la nicotina presente en el tabaco, pero hay varias diferencias fundamentales que hacen que la consideración social hacia uno y hacia otro, sea diferente.

Escucha el episodio dedicado al Alcohol en Mi Podcast  de Salud.

Me explico:

  • Hay un acuerdo total por parte de todos los sanitarios, respecto a los efectos dañinos del tabaco.

El mensaje que emiten todos es el mismo: “el tabaco es malo para la salud”.

Un ejemplo de ese mensaje único, lo tienes en el siguiente vídeo:

Por el contrario, respecto al alcohol, la situación es diferente.

Unos sanitarios opinan que el alcohol es beneficioso para prevenir enfermedades cardíacas, mientras que otros opinan que no tiene ningún beneficio.

Por lo tanto, la población no recibe un mensaje común, a lo que siempre hay que sumar las campañas de marketing que realizan los productores.

  • Por otra parte, la legislación hace que cada vez haya más espacios libres de humo, con lo que la persona que quiere fumar debe buscar un lugar donde pueda hacerlo sin contrariar la normativa.

En cambio, con el alcohol la situación es diferente, pues no hay lugares concretos en los que no se pueda beber.

Si bien la ley impide que los menores de 18 años compren o consuman alcohol, la situación real es de sobra conocida.

Bueno, pues una vez que hemos visto cómo está el patio, “entramos en harina”.

 

 

¿Qué es el alcohol? 

El alcohol es un producto químico obtenido bien mediante fermentación, o mediante destilación a partir de cereales, frutas u otros vegetales.

Las bebidas fermentadas, tipo vino o cerveza, por ejemplo, tienen una menor cantidad de alcohol, la cual oscila entre el 5 y el 20%.

Por el contrario, las bebidas destiladas, tipo ron, whisky, entre otras, se caracterizan por una mayor presencia de alcohol, el cual puede llegar a concentraciones del 40%.

El alcohol, al igual que otros alimentos, también aporta calorías: 1 gramo de alcohol equivale a 7 kilocalorías.

A mayor graduación alcohólica de la bebida, mayor será su aporte calórico; para entendernos, no engorda lo mismo una cerveza que una copa de ginebra o similar.

Un punto importante, el alcohol únicamente aporta calorías, sin ningún nutriente; por eso a estas calorías se les llama “calorías vacías”.

En el siguiente artículo, el conocido nutricionista Juan Revenga, explica cómo calcular la cantidad de calorías aportada por una bebida alcohólica, conociendo la graduación de dicha bebida.

 

El alcohol en el organismo: recorrido, intoxicación etílica y acciones 

Recorrido 

El recorrido del alcohol en el organismo es el siguiente:

  • Se ingiere por vía oral (por la boca, quede claro).
  • Sigue a lo largo del tubo digestivo (esófago, estómago, intestino, …).
  • Se absorbe mayoritariamente en el intestino delgado y pasa así a la sangre.
  • La sangre se encarga de que el alcohol llegue a todos los órganos del cuerpo, entre ellos el hígado.
  • En el hígado, se produce la transformación del alcohol para convertirlo en otros compuestos químicos que puedan ser de utilidad para el organismo.
  • Finalmente, el “alcohol sobrante” que no ha sido transformado por el hígado (esta modificación técnicamente se llama metabolización), se elimina por el riñón en forma de orina y también a través del aire espirado.

En el siguiente vídeo puedes ver cuál es el recorrido que tiene el alcohol a lo largo del organismo.

Intoxicación etílica

El alcohol, a pesar de lo mucho que hayas leído sobre un posible efecto beneficioso en el cuerpo humano, no aporta nada positivo al organismo.

Pero vamos por partes:

  • De entrada, habría que distinguir los daños que se producen a corto plazo, cuando hay un rápido consumo de alcohol, la denominada intoxicación etílica, más comúnmente llamada borrachera.
  • Por otro lado, un consumo continuado de esta sustancia, también genera daños a largo plazo.

En este punto podrás entender por qué se produce la borrachera.

Aquí hay varios factores a considerar:

  • El papel del hígado.

El hígado transforma el alcohol en otros compuestos a una velocidad constante; si se sigue bebiendo y la cantidad de alcohol que llega al hígado, es mayor que la que este puede transformar, aparecen los problemas: la conocida borrachera.

Por sexo, está comprobado que en las mujeres esa transformación del alcohol en otras sustancias a nivel hepático, es más lenta con relación a los hombres.

Por razas, los asiáticos también tienen el mismo problema que las mujeres.

Por lo tanto, bebiendo la misma cantidad de alcohol, tanto las mujeres como los asiáticos, se emborrachan antes.

  • La presencia de comida en el estómago.

No es lo mismo consumir alcohol en ayunas, que con el estómago lleno.

Si hay comida, el paso del alcohol a la sangre será más lento.

  • El peso de la persona.

En general, a menor peso de la persona esta necesita menos cantidad de alcohol para emborracharse, en comparación con otra que pese más.

  • El tipo de bebida alcohólica.

Las bebidas destiladas (ginebra, ron, vodka y similares) contienen una cantidad de alcohol considerablemente mayor que las fermentadas, por lo tanto, el riesgo de embriaguez es mayor.

Si son bebidas con gas, éste hace que la absorción sea más rápida.

  • La edad de la persona.

En personas cuyo organismo está en fase de desarrollo, adolescentes (para entendernos), la tolerancia al alcohol es menor y los daños que este produce en su organismo son mayores.

A medida que una persona comienza a beber, su reacción puede ir desde una alegría inicial, con mayor sociabilidad fruto de la desinhibición , pasando por diversas fases donde hay un deterioro del sistema nervioso, acompañado de otras manifestaciones corporales (visión borrosa, inestabilidad, vómito, …), que pueden acabar con una situación total de inconsciencia: incontinencia de esfínteres, problemas respiratorios, e incluso muerte.

En la siguiente presentación, puedes ver con detenimiento lo que ocurre en cada fase y los niveles de alcohol en sangre (técnicamente llamado alcoholemia) propios de cada una.

 

Es más que evidente que cualquier consumo de alcohol puede ir incrementándose por diversas razones, y acabar provocando la muerte.

Por lo tanto, este es un problema bastante serio, que en principio puede afectar a cualquier persona, pero que se vuelve especialmente peligroso en los adolescentes.

Efectos del alcohol en el organismo 

El alcohol genera una serie de efectos negativos sobre el cuerpo, tanto a corto como a largo plazo. Sobre la toxicidad del alcohol, hay ya bastantes estudios que la avalan, como se comenta en el este artículo, del conocido nutricionista Julio Basulto.

Los efectos a corto plazo se han mencionado al describir las distintas etapas de la intoxicación etílica.

A largo plazo, también se van a producir daños:

  • A nivel del sistema nervioso.

El alcohol va a provocar pérdida de memoria y alteraciones psicológicas, las cuales son más marcadas en personas genéticamente predispuestas, o cuando se consume no sólo alcohol, si no también otras sustancias que actúan sobre el sistema nervioso, ya sean fármacos o drogas de distinto tipo.

Al ser una sustancia que actúa sobre dicho sistema, existe riesgo de adicción, pudiendo producirse problemas de alcoholismo.

Uno de los ejemplos más significativos del daño que el alcohol puede provocar a nivel cerebral, es el síndrome de Wernicke-Korsakoff, caracterizado por la presencia de alteraciones que afectan a los pensamientos, a los sentimientos y a la memoria de quien lo padece, el cual acaba confundiendo la realidad con sus invenciones.

  • A nivel del aparato digestivo.

La vía digestiva, con todos los órganos que la forman, también se afecta por el alcohol.

Desde problemas en la garganta como carraspeo (fruto de la deshidratación), esofagitis, varices esofágicas sangrantes, ardor y erosiones estomacales, pancreatitis, sobrecarga del hígado, que puede conducir a una cirrosis y cáncer de diverso tipo.

 

  • A nivel cardiocirculatorio.

El alcohol provoca un incremento de la presión arterial, aumentando también el riesgo de ictus.

También se produce una dilatación de los vasos sanguíneos, lo que se manifiesta en un enrojecimiento de la piel (los clásicos coloretes), mayor sudoración e intenso dolor de cabeza (debido a la vasodilatación de las venas cerebrales).

El corazón sufre un aumento de actividad, hay aceleración del pulso, daño en el músculo cardíaco (técnicamente llamado cardiomiopatía) y en definitiva, mayor riesgo de arritmia e infartos.

  • A nivel renal.

El alcohol actúa sobre una hormona encargada de la reabsorción del agua, es la llamada hormona antidiurética, y dificulta la acción de dicha hormona, con lo cual hay una gran pérdida de agua por vía renal, lo que se traduce en un cuadro de deshidratación, con todas sus consecuencias.

  • A nivel de los órganos reproductores.

En lo referente al sexo, el consumo de alcohol se traduce en disfunción eréctil y dificultades para la consecución del orgasmo.

No es infrecuente la presencia de infertilidad.

  • A nivel del sistema inmune.

El alcohol se asocia a una disminución de los glóbulos blancos, los responsables de la defensa del organismo. El resultado es que aumenta el riesgo de sufrir procesos infecciosos.

En definitiva, como has comprobado, el alcohol no tiene ningún efecto beneficioso sobre el organismo.

Si quieres más información sobre este tema, te aconsejo que eches un vistazo al siguiente vídeo.

 

Daños asociados a su consumo 

El alcohol es la droga legal de mayor consumo y que causa más daño.

“Su principal problema radica en su amplio consumo en diferentes sociedades y en distintas culturas, pero asociado a un contexto festivo o de celebración.

Se olvida que los problemas que derivan del alcohol conllevan una importante carga social y económica.

Actualmente, persisten unos consumos de alcohol estables, pero elevados.

No se tiene en cuenta un punto fundamental: en el 95% de los casos en que se consumen drogas ilegales, también está presente el consumo de alcohol”.

Fuente: El alcohol, ¿cuándo deja de ser diversión?.

En la siguiente presentación interactiva, puedes comprobar cuáles son las verdades y los riesgos que se asocian al alcohol.

 

De todo lo expuesto hasta aquí, es más que evidente que el alcohol no es recomendable en ninguna situación.

Ahora bien, dicho esto, hay que hacer hincapié (sí, todavía más) en que dicho alcohol, es especialmente dañino en determinados colectivos y en determinadas situaciones, que son las siguientes:

Adolescentes 

De entrada, no se puede olvidar que el consumo rutinario y habitual de bebidas alcohólicas es una costumbre muy arraigada a nivel social.

A nivel familiar, la ingesta de alcohol es un “valor que se transmite de una generación a otra”, y por lo tanto llega a ser una pieza clave en la interacción social.

Otro punto no menos importante, es que en los jóvenes y adolescentes en general, impera la “cultura del botellón”, la cual va inevitablemente unida a todas sus salidas festivas.

Como siempre que una situación puede empeorar, lo habitual es que lo haga, pues al botellón se une otra peculiaridad, el llamado “binge driking”.

Traducido, esto equivale a “beber en atracones”, lo que supone un consumo rápido e intenso de bebidas alcohólicas, de modo que en un plazo aproximado de 2 horas, se consumen entre 4 y 5 bebidas, alcanzando unos niveles de alcohol en sangre nada despreciables.

Quienes optan por esta modalidad de consumo, igualmente jóvenes y adolescentes, se emborrachan una media de 4 veces al mes.

Estamos hablando de adolescentes, en los cuales la maduración de su cuerpo aún no se ha completado.

Hay 2 estructuras que son especialmente sensibles al consumo continuado y generoso de alcohol: el hígado y el sistema nervioso.

El hígado del adolescente no funciona con la misma eficacia que el del adulto, lo que hace que el alcohol esté más tiempo en sangre y el riesgo de borrachera, sea mayor.

La parte más problemática de toda esta historia es la que tiene que ver con el desarrollo del sistema nervioso, y en concreto con el cerebro.

Se ha comprobado que aquellas personas que han comenzado a beber a edades tempranas y en grandes cantidades, tienen mayor riesgo de trastornos psicológicos en el futuro.

A esto hay que unirle, que el alcohol en este grupo poblacional reduce de forma importante el crecimiento del cerebro.

Lo peor (ya te he dicho que si algo puede empeorar, lo hará sin duda) es que aún cuando la persona deja de beber, el daño cerebral continúa durante un mínimo de 6 semanas de abstinencia.

En el siguiente vídeo se analiza la forma de consumo alcohólico que se da en los adolescentes, y por supuesto, se abordan sus consecuencias.

Embarazo 

El consumo de alcohol (da igual la fuente de la bebida, fermentada o destilada) durante el embarazo, genera en la mujer los mismos problemas que en cualquier otra persona, pero con el agravante de que en este caso también puede afectarse el niño.

Hay que tener en cuenta que el alcohol atraviesa con gran facilidad la placenta, provocando el consiguiente daño en la criatura.

Una de cada 67 embarazadas que bebe alcohol lo lamentará, es el significativo título del artículo escrito por el nutricionista Julio Basulto, donde aborda ampliamente este problema.

Si la madre ingiere bebidas alcohólicas durante esta etapa, existe un riesgo elevado de que el hijo nazca con el denominado Síndrome Alcohólico Fetal, el cual entre otras “perlas” se caracteriza por retraso en el crecimiento, alteraciones en el neurodesarrollo y epilepsia; sin tratamiento y con secuelas de por vida.

¡Como para no dudarlo: alcohol 0 durante el embarazo!

 

Lactancia 

Con respecto a si es posible ingerir alcohol durante el período de lactancia, la respuesta es un “sí, con condiciones”.

Hay que tener en cuenta un punto especialmente importante, si se está intentando instaurar la lactancia materna, y es el siguiente:

“El alcohol actúa sobre las hormonas encargadas de la producción de leche; concretamente, esta sustancia impide (técnicamente se dice que “inhibe”) la acción de tales hormonas, con lo que la citada producción láctea puede disminuir”.

¿Cuánto alcohol puedo beber?.

La respuesta a esta pregunta es bastante sencilla.

Te explico:

Tras tomar cualquier bebida alcohólica es necesario esperar un tiempo antes de dar el pecho; este tiempo va a depender de la graduación de la bebida en cuestión. En el artículo “Lactancia y alcohol: ¿es compatible?” escrito por Boticaria García, tienes una tabla con las equivalencias entre grados de alcohol presentes en la bebida y tiempo de espera.

Partiendo de la base de que el alcohol no es bueno para nadie (hombres, mujeres, con pecho, sin pecho, …) se admite no sobrepasar nunca las 2 copas al día.

Si en algún momento a la madre se le va la mano con las copas y está visiblemente borracha, lo aconsejable es esperar a que ésta se encuentre bien, más por seguridad del niño que por otra razón: “imagina una madre bebida, amamantando a su hijo; el riesgo de que la madre se duerma o se le caiga el crío, es más que evidente”.

Por supuesto, el alcohol no favorece la producción de leche; es al revés, como ya habrás leído.

Por lo tanto, si la madre es abstemia puede seguir siéndolo, y no se perjudicará a nadie. Nunca hay que incitar a una mujer a beber, por aquello de que producirá más leche.

Eso es un bulo como una catedral.

Edad 

Vamos por partes, y esto creo que lo he repetido y lo repetiré hasta la saciedad.

El alcohol es una sustancia tóxica a cualquier edad.

Pero dicho esto, a lo que se hace referencia en este punto es a la sensación que sientes cuando bebes.

En el hipotético caso de que seas una persona adulta de mediana edad, y compares cómo te encuentras ahora tras tomar 2 o 3 copas, con la sensación que tenías cuando consumías igual cantidad de alcohol a los 20 años, la sensación actual, es que te sienta peor.

Y no es que pretenda hacer bueno ese refrán que dice que “la vejez es el diablo”, ni llamar viejo a nadie, sino simplemente justificar por qué a medida que pasan los años, tras beber, la sensación que sientes es que éste te sienta peor cuando eras más joven.

Hay una explicación bastante simple, que tiene que ver con los cambios que el organismo experimenta a medida que pasa el tiempo; en una palabra, los cambios asociados al envejecimiento, estarían detrás de este cuadro.

Concretamente los cambios aquí implicados, son los siguientes:

  • Modificación de la composición corporal: el organismo va perdiendo agua con la edad.
  • El funcionamiento del hígado es más lento, con lo cual todas aquellas sustancias que tienen que sufrir un proceso de transformación en este órgano, ven enlentecido dicho proceso.
  • Algunas alteraciones que afectan al aparato digestivo, se hacen más patentes a medida que pasa el tiempo.

Si te estás preguntando qué tiene todo esto que ver con el alcohol, la explicación la tienes en el siguiente vídeo

También te aconsejo el siguiente artículo, donde se aborda este mismo tema: “No son imaginaciones tuyas, el alcohol cada vez te sienta peor”.

Si tras una intoxicación etílica, aparece la conocida resaca con toda “su corte de los milagros”, este problema también es peor a medida que pasa el tiempo.

Para finalizar este apartado, tienes la siguiente presentación interactiva, dedicada a la resaca.

 

Adicción 

El consumo de alcohol en España y en numerosos países es elevado en líneas generales.

A pesar de eso conviene recalcar que se ha comprobado que quienes viven en zonas con climas fríos y pocas horas de luz, consumen más alcohol, lo que se traduce en mayores tasas de enfermedades hepáticas.

Hecha esta puntualización, no hay que olvidar que las bebidas alcohólicas tienen importantes implicaciones gastronómicas, sociales y “supuestamente saludables”.

En nuestro medio, lo raro no es beber, sino precisamente lo contrario, no beber.

Es muy probable que incluso tú mismo pienses que alguien que no bebe, es decir una persona abstemia, es alguien raro.

Además, no hay evento o celebración en el que no esté presente el alcohol.

Así como con el tabaco, buena parte de la población admite que no tiene ningún efecto positivo sobre la salud, y por lo tanto, que alguien no fume, no merece mayor comentario, esto no ocurre con el alcohol, desgraciadamente.

El alcohol, al igual que otras sustancias (legales o ilegales) que actúan sobre el sistema nervioso tienen poder adictivo.

Incluso ya se ha detectado la existencia de comportamientos adictivos sin sustancia: es la adicción que tiene que ver con las pantallas.

Así pues, el alcoholismo o dependencia del alcohol, es una enfermedad crónica producida por el consumo incontrolado de bebidas alcohólicas.

Esta alteración interfiere en la salud física y mental del individuo, y por supuesto, repercute en la esfera laboral y familiar.

Al hablar de la adicción al alcohol, la mayoría piensan que es un problema que afecta a los demás, pero no a ellos, ni a nadie de su entorno más cercano.

Probablemente te preguntes si es más o menos fácil detectar una dependencia alcohólica.

La respuesta es sí, y para ello puede recurrirse al test AUDIT, siglas en inglés de Alcohol Use Disorders Test, una herramienta que cuenta con la aprobación de la comunidad científica.

Una persona adicta al alcohol puede recibir tratamiento, como ocurre con cualquier tipo de adicción, pero el primer paso es que el afectado reconozca su problema y quiera ponerle solución.

Aquí el apoyo de la familia resulta fundamental.

Dado este primer paso, el siguiente será la desintoxicación, que conlleva que el afectado no puede consumir alcohol.

Para ayudar a superar el síndrome de abstinencia, se puede recurrir a varios fármacos (lógicamente siempre bajo control del especialista oportuno).

A modo de resumen de este apartado, te dejo la siguiente presentación interactiva, que recoge las claves más importantes de la adicción al alcohol.

Alcohol y conducción 

Si para conducir es necesario estar centrado en lo que se hace, es obvio (seguimos con las obviedades) que cuando una sustancia propicia la pérdida de concentración, no te permite ser consciente de la peligrosidad del vehículo que conduces y te confiere una sensación de seguridad, de la cual careces en ese momento.

Por lo tanto, conducir bajo los efectos del alcohol, es sumamente probable que acabe en un accidente de tráfico.

Teniendo en cuenta que el alcohol afecta al cerebro, y consecuentemente a la percepción de la realidad, conducir con una cantidad, mayor o menor, de alcohol en el cuerpo, es una temeridad.

Si al alcohol le añadimos que el chófer va fumando, lleva alguna “rayita” en el cuerpo o conduce a una velocidad superior a la indicada para esa vía, el accidente es algo más que una “mera casualidad”.

Está más que demostrado que en numerosos y aparatosos accidentes de tráfico, coexisten la triada alcohol, tabaco o móvil y otra circunstancia (consumo de drogas ilegales, fármacos, condiciones climatológicas adversas, …).

Retomando el tema del alcohol, se ha comprobado que en un porcentaje de accidentes comprendido entre el 30 y el 50%, el alcohol era uno de los factores desencadenantes.

En la siguiente presentación se incluyen las tasas de alcohol permitidas en un control de alcoholemia, los efectos del alcohol sobre el sistema nervioso, las bebidas alcohólicas “más peligrosas”, las consecuencias de conducir bajo los efectos de bebidas alcohólicas y otra serie de datos que espero resulten de tu interés.

Desmontando bulos 

Bulos sobre el alcohol y las bebidas espirituosas en general, hay muchísimos;  las supuestas bondades de las bebidas alcohólicas son de lo más variado.

En la siguiente presentación interactiva, encontrarás mitos muy conocidos y otros “más novedosos”, pero no por ello dejan de ser auténticas mentiras.

El colofón a esta historia de desatinos es el premio concedido por Sanidad a los productores de licor dentro del Plan Nacional de Drogas, según cuenta el nutricionista Juan Revenga en uno de sus artículos.

Creo que después de todo lo dicho aquí, debe haber quedado bien claro, que no hay un consumo aconsejable o responsable de alcohol.

El único consumo responsable o de bajo riesgo es 0.

Recuerda siempre que el alcohol es un compuesto tóxico para tu organismo.

 

Recomendaciones de consumo 

Tras todo lo que has leído hasta aquí, contéstame una pregunta, por favor:

“¿Crees que hay alguna cantidad de alcohol que pueda recomendarse como segura?”.

La respuesta es bastante sencilla; el consumo de alcohol de bajo riesgo es 0.

Por lo tanto, el alcohol es un tóxico con independencia de la cantidad que se consuma, resulta dañino para el cuerpo (si no tienes claro este punto, te aconsejo que vuelvas al apartado “Daños asociados al consumo”).

Dicho esto, nadie y muchos menos si eres un sanitario, debería recomendar consumir alcohol.

Otro mensaje que tampoco tiene desperdicio es el de la Junta de Andalucía, quién de forma muy sútil recomienda el consumo de cerveza.

Por supuesto que también hay cardiólogos supuestamente serios que acompañan la consabida “copita de vino”.

Además de estos mensajes, los hay que provienen de estudios “aparentemente científicos”, en los cuales vas a buscar la etiqueta del producto y resulta que según ésta, dicho líquido es un auténtico dechado de virtudes (Ojo con estas cosas).

Por lo tanto, como tonto no eres, te habrás dado cuenta, de que las recomendaciones de consumo deben estar dirigidas hacia un consumo 0, ya que éste es el único consumo saludable.

Nunca olvides que el alcohol en mucha o poca cantidad, es una sustancia tóxica.

Como en esta vida, en muchas ocasiones asistes a la ceremonia de la confusión, donde organismos públicos aconsejan un consumo moderado, o incluso, empresas productoras colaboran en estudios sobre el cáncer.

Pero bueno, dejando a un lado, las sensaciones más o menos nauseabundas, esto es lo que hay.

Y lo que hay es que en la Unión Europea, el vino, la cerveza y la sidra, se consideran alimentos (¡ahí, con un par!). Por lo tanto, a tales bebidas no se le es aplicable toda aquella normativa política que vaya contra el consumo de alcohol.

Creo que con la siguiente presentación interactiva, podrás tragar esto mejor.

En cualquier caso, que la población disponga de información fiable y de calidad, es la pieza clave de cualquier entramado de estas características.

 

 

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Adela Emilia Gómez Ayala. Farmaceutica

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"Farmacéutica, que haciendo uso de las nuevas tecnologías ofrece consejos de salud y atención personalizada, siempre bajo el lema "ayudando a mejorar tu calidad de vida a través de la web""

4 comentarios en “¿ES TAN BUENO COMO DICEN EL ALCOHOL?”

    • Gracias Carmen por tu comentario.

      Siempre es un gran estímulo, saber que mis contenidos ayudan a clarificar muchas ideas y a desmitificar muchas creencias, cuando no directamente simples bulos, como ocurre con muchas de las supuestas bondades del alcohol.

      Gracias por tu interés y un cordial saludo

  1. Yo creo que gran parte reside en la legalidad del consumo. Si lo ilegalizaran como cualquier otra droga que es, tal vez habrían menos casos de muerte y enfermos. Un post muy completo. Gracias.

    • Gracias Telva por tu comentario.

      Ciertamente, que el alcohol al ser una droga legal, muy introducida a nivel social, pues no hay evento que no se celebre con él, es un compuesto que está muy metido en la cultura culinaria y festiva de la sociedad. Incluso el que ciertos sanitarios, hayan dicho que una copita de vino es saludable para el corazón (cosa que a día de hoy se sabe que no es cierta), no ha hecho más que favorecer esta situación de preeminencia que tiene el alcohol.

      Por supuesto, que si se considerase como una droga ilegal, su consumo bajaría.

      Pero están los intereses económicos de la industria del alcohol de por medio, con lo cual la situación es compleja.

      Se requiere bastante educación y concienciación a nivel social.

      Gracias por tu tiempo; un cordial saludo

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